Un día Ana Dragone se encontraba leyendo las páginas amarillas de un libro que tenía más años que ella. Fue el día en que conoció a Jo, su primera heroína literaria, la criatura narrativa de Louisa May Alcott, en su inolvidable clásico Mujercitas. La historia marcó a fuego a la joven lectora que sin darse cuenta comenzaba a descubrirse como narradora. Desde aquel día Ana Dragone escribe sin cesar. En el presente 2025, luego de incursionar por algunas antologías literarias, llegó el momento de su primer libro: El hábitat del fuego (Carpe Literario). La novedad editorial es un conjunto de historias en formato de cuentos, atravesadas por la estética gótica y latinoamericana. Gran debut de una autora que promete llenar de historias a sus futuros lectores.
En primera persona
-¿Cuándo nace tu pasión por la literatura?
-Nació en el momento exacto en el que conocí a mi primera heroína literaria: Jo, personaje de Mujercitas. Ella tenía una pasión, un deseo de leer y escribir irrefrenable que jamás abandonó. Esa novela con páginas amarillentas fue el mejor legado que pude haber tenido. Fue la semilla que germinó esa pasión interna que me llevó a ser quien soy hoy. Jamás dejé de leer y escribir después de leer ese libro.
-¿Recordás cuál fue el primer autor o autora que te despertó la necesidad de imitarla?
-Pienso que las figuras a imitar son muy importantes, porque configuran parte de nuestra identidad a futuro. Mi primera autora “figura” que tuve fue justamente Louisa May Alcott, autora de Mujercitas, y otras obras, como La herencia y Tras la máscara, o el poder de la mujer. Tiempo después de leerla, fui directo a su biografía. Ella no solo era escritora, como temía, había sido activista sufragista, enfermera, maestra, y, por sobre todas las cosas, alguien que buscaba ser independiente y luchaba por sus ideales políticos. Alcott jamás se rindió, y me digo siempre a mí misma, que yo tampoco lo haré.
El proceso creativo
-El hábitat del fuego es tu primer libro. ¿Qué te llevó a elegir el cuento como forma narrativa?
-Elegí el cuento como forma narrativa, ya que para mí es un género en el que caben muchas acciones o sucesos a la vez, en tan solo cuatro o cinco páginas. También porque es un formato accesible a la hora de compartirlo, por ejemplo, en una lectura oral. En diez minutos o menos, ya hay un cuento que se leyó y fue compartido con los demás, y eso me parece genial. Para mí, la literatura, -al formar parte de la cultura-, debe ser accesible para todos.
-¿Cómo fue el proceso creativo de las historias que componen el libro?
-Empezó hace un año y un mes aproximadamente, con la creación de Fuego y ceniza, el primer cuento que escribí de El hábitat del fuego. A partir de su primera lectura oral en la II Jornada de Diversidad Cultural y Lingüística del IES N.° 28 Olga Cossettini, conocí la editorial Carpe Literario. Luego, participé de la antología Lanzallama (2024), y allí se publicó por primera vez Fuego y ceniza. Después de eso, comenzó la creación de mi libro, que poco a poco fui dándole vida y forma a través de los meses. Al principio escribía desde la timidez y el temor a ser vista. Sin embargo, logré sacudirme ese miedo, y ya a mitad de año tenía diez cuentos escritos para ser parte de mi nuevo proyecto.
-¿Qué te empujó a elegir una estética gótica y a la vez latinoamericana para construir el universo narrativo?
-Elegí ambas estéticas para expresar lo no dicho, lo oculto, lo que incomoda a nuestra sociedad. Reconozco que no es un libro de confort. La violencia, el abuso y la desigualdad, temas que por lo general se esconden bajo la alfombra o están en la oscuridad, aquí se atreven a salir a la luz. Lo mismo sucede con el terror. Para mí, el buen terror no es solo el que vende miedo, sino el que desvela los sistemas de poder que nos oprimen cada vez más, como a las mujeres, que lamentablemente estamos sufriendo un retroceso en nuestros derechos, lo que permite más abusos y situaciones de violencia. Es por eso por lo que este libro contiene un conjunto de voces que pueden, en parte, dar cuenta de estas situaciones que sucedieron en siglos anteriores, y aún siguen sucediendo.
-¿Ubicás ejes temáticos transversales en las historias que componen el libro?
-Podemos encontrarnos muchos ejes temáticos transversales. Por un lado, se presentan temas como la violencia de género, la desigualdad social, la herencia familiar, la maternidad, la esclavitud o el horror corporal. Y, por otro lado, también se presentan temas como la hermandad femenina, la magia y la memoria colectiva, que terminan configurando ese “hábitat” que se resiste a la muerte. Por eso me gusta llamarlo “libro abanico”. Uno puede abrirlo y encontrarse con muchas temáticas diferentes, que de algún modo están presentes en nuestra sociedad.
-Se dice que cada libro encuentra sus lectores, ¿qué lectores pensás que va a encontrar El hábitat del fuego?
-Pienso siempre en un lector atento, dispuesto a sumergirse en otros mundos literarios que le son ajenos, pero que termina por apropiárselos. También creo que mi libro será capaz de encontrar a lectores que van directo al detalle, uniendo las piezas o creando otras para que, aunque sea en sus mentes, pueda encajar todo.

Influencias y proyectos
-¿Cuáles son tus influencias narrativas?
-Tengo múltiples influencias narrativas, ya que leo desde hace bastante tiempo. Entre las más importantes podría mencionar a Alcott, las hermanas Brontë, Poe, Bombal, Rulfo, Yourcenar, Quiroga, que son los más clásicos. Mis influencias más contemporáneas vienen de la mano de Schweblin, Melchor, Fernández (Nona), Enriquez, entre muchas otras.
-¿Por qué Ana Dragone tiene la necesidad de escribir historias?
-Creo que la necesidad de narrar es algo casi biológico en mí. No puedo dejar de escribir por mucho tiempo. Escribir para mí es un hábitat en el que puedo narrar sin juzgarme, ser yo misma sin temor, contar historias que no son perfectas, pero que en algún punto valen la pena. Por eso pienso que la escritura es a veces un modo de habitarse a uno mismo, de espejarse en sus influencias y vivencias. A través de ella vemos lo que hay dentro nuestro, o por lo menos una parte de nosotros.
-¿Cuáles son tus futuros proyectos literarios?
-Por el momento, traigo entre manos dos proyectos de narrativa que todavía estoy desarrollando. Aún no pude determinar a qué género narrativo pertenecerán, por lo que el proceso será más extenso. Tampoco sé lo que me deparará el futuro, solo espero que ambos proyectos puedan ver la luz más adelante. Mi objetivo siempre será el mismo: aportar un pequeño grano de arena a la cultura regional. El resto de los detalles se irán entretejiendo a lo largo del proceso creativo.
Bio
Ana Dragone (Rosario, 2001) inició sus estudios en el Instituto de Educación Superior N.° 28 “Olga Cossettini” en el año 2021. Actualmente, es profesora en Lengua y Literatura, fue ayudante de cátedra de Lingüística del Texto y Análisis del Discurso I en 2024 y en 2025 comenzó a trabajar en escuelas secundarias de Rosario. Hizo su primera publicación en la antología Una comunidad de lectores y escritores (2023) con su poema Las voces del olvido, y realizó su segunda publicación con su cuento “Fuego y ceniza” en la antología Lanzallamas (2024) de Editorial Carpe Literario. En la actualidad sigue formándose en escritura creativa y en el área de lingüística, entre libros y mucha cafeína.
