Santo Tomé, ubicada a la vera del río Salado, ha iniciado un proceso inédito de reflexión colectiva: la Reforma de su Plan Director Urbano. Esta iniciativa implica una revisión participativa de la normativa que, desde 1979, ha guiado el crecimiento de la ciudad.
Cuatro décadas después, con una expansión urbana hacia el sur que incluye nuevos barrios, countries, parques industriales y el inminente puente a Santa Fe, la ciudad abre sus puertas a los vecinos para repensar su futuro.

El Plan Director actual, aprobado en los últimos años de la dictadura, acompañó el desarrollo de una comunidad que entonces tenía menos de la mitad de sus habitantes actuales. Hoy, Santo Tomé es un nodo metropolitano en expansión, con una identidad que oscila entre lo histórico y lo moderno, y un tránsito creciente que une ambas orillas del Salado.
Convocatoria a Charlas Abiertas para la Construcción Participativa
En el marco de esta revisión, la Municipalidad de Santo Tomé convoca para el año 2025 a un Ciclo de Charlas Abiertas. Estos encuentros se realizarán los jueves 20 y 27 de noviembre y el 4 de diciembre, a las 19 horas, en la Vieja Usina, ubicada en Rivadavia 1660. El objetivo es que vecinos, instituciones y profesionales puedan aportar ideas, diagnósticos y propuestas para el nuevo Plan.
Desde la Municipalidad expresaron que se busca «construir juntos una ciudad más integrada, sustentable y preparada para los desafíos del futuro».
La Historia de un Crecimiento Singular y su Expansión Urbana
La historia de Santo Tomé se caracteriza por una expansión singular. Nació sin una fundación formal y creció gracias a la iniciativa privada, la tenacidad de sus habitantes y su ubicación estratégica. En 1872, el gobernador Simón de Iriondo firmó el decreto que la reconoció oficialmente como pueblo.

Desde entonces, su trama urbana se tejió alrededor de caminos, puentes y vías ferroviarias. El río Salado fue su primer eje, con la costa y la plaza como centro fundacional. Posteriormente, surgieron barrios como el Iriondo, al calor del ferrocarril Central Argentino, y las avenidas 7 de Marzo y Luján (antiguo camino al Rosario) marcaron la expansión comercial y social del siglo XX.
En las últimas décadas, la ciudad se extendió con nuevos barrios residenciales, loteos y countries, transformando el paisaje urbano y consolidándola como parte integral del área metropolitana de Santa Fe. El futuro puente Santo Tomé-Santa Fe plantea, además, nuevos desafíos en tránsito e infraestructura.
Desafíos actuales
Actualmente, Santo Tomé enfrenta serios desafíos en infraestructura urbana. Se destacan el deterioro de su red vial, la insuficiencia del sistema de drenaje pluvial y la falta de obras estructurales que acompañen su rápido crecimiento.
A esto se suman problemas en el abastecimiento de agua, el tratamiento de efluentes y la necesidad de mejorar la conectividad vial con la capital provincial, una cuestión que avanza con la construcción del nuevo puente. El desarrollo urbano acelerado, especialmente en las zonas norte y oeste, ha evidenciado las limitaciones de servicios y la planificación deficiente que la ciudad arrastra desde hace décadas.

Una revisión impostergable para el futuro sostenible
La necesidad de revisar el Plan Director no es reciente; ya en los años noventa se planteó su actualización, pero el proceso no se concretó. Hoy, la ciudad lo retoma con un enfoque distinto, priorizando la participación ciudadana como eje central.
El municipio busca «actualizar las herramientas de gestión urbana para un crecimiento ordenado, equitativo y sostenible», que contemple el desarrollo productivo y residencial, la preservación ambiental y la calidad de vida de los vecinos. En poco más de cuarenta años, Santo Tomé ha multiplicado su población (supera los 75 mil habitantes) y ha visto crecer barrios enteros sobre antiguas quintas.
Las nuevas dinámicas, como el turismo, la movilidad metropolitana, el impacto ambiental y la presión inmobiliaria, exigen una planificación moderna que equilibre el progreso con la protección de su entorno natural.
Planificar la ciudad: identidad, memoria y construcción colectiva
En un contexto donde muchas ciudades crecen sin un rumbo claro, Santo Tomé busca un debate colectivo sobre su propio destino. Esta iniciativa va más allá del urbanismo, abordando también la identidad de la comunidad. Planificar implica recordar el viejo paso jesuítico, la estanzuela del siglo XVII, la capilla que dio nombre al lugar, los barrios que nacieron junto a los obreros del puente carretero y los nuevos loteos donde hoy se levantan escuelas, clubes y centros comunitarios.
Casi un siglo y medio después de aquel decreto de 1872, la ciudad se reúne nuevamente para decidir cómo quiere ser habitada. En la Vieja Usina, símbolo de su pasado industrial y cultural, se encenderán las luces de este debate. Allí, Santo Tomé comenzará a escribir una nueva página de su historia, reafirmando que su futuro, como el de su río, solo puede fluir si se construye entre todos.
