“La rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos”
Alejandra Pizarnik
“Podría armarse un canto-rosario con los títulos de los libros de Nora Hall”, escribe Marina Maggi en la contratapa del libro Quemar el río, editado recientemente por la editorial rosarina Libros Silvestres. El tomo reúne la obra escrita entre los años 1990, momento en que la poeta nacida en la localidad santafesina de Alcorta obtuvo una mención en el Premio Provincial de Poesía José Pedroni por su poemario Hasta pulverizarse los ojos y el año 2025.
Marina Maggi advierte en las primeras páginas del libro, que la singularidad de cada uno de los poemarios que contiene el volumen se encuentra en tensión con “el fantasma de la totalidad”, pero lo que reúne la obra es “la pretensión abarcativa, historizante, que proyecta sobre el conjunto de los textos la certeza de una poética cultivada a lo largo del tiempo”.
Hablando del volumen en sí que ofrece el sello Libros Silvestres, hay que mencionar que Vestir el deseo es el primer título del tomo, y casualmente el último en publicarse. Cabe señalar que la recopilación está ordenada en orden decreciente, es decir, el último título publicado abre el libro, cerrando el material editado Hasta pulverizarse los ojos, el más longevo de los cinco.
Cada verso de Vestir el deseo teje textos inéditosy es acompañado por ilustraciones de Virginia Chouhy otorgando al libro una lírica particular y única en el cruce del lenguaje poético y el arte visual. La sustancia que atraviesa los poemas se podrían calificar de clima de época. Hay ropas, hay fachadas, hay fiestas privadas. Hay un otro que goza, y cuerpos que se privan. Hay muchos espectadores, y pocos actores: “Están los músicos/ el confetti que te salpica el velo/ Y vos no estás en esa foto/ ¿nunca estuviste?”…”una espera/ un trayecto para el vuelo/ vueltas y vueltas para llegar/ en el momento justo/ la fiesta de los otros/ mi regocijo”, escribe Nora Hall y recuerda “no se florece/ por abandono/ o por olvido del invierno/ florece la memoria/ donde ardimos”.
El segundo título del material recopilatorio es Que parezcan sirenas publicado originariamente en Rosario el año 2015 por Papeles del Boulevard. La imagen de tapa es de Isabel Cabrera titulada Sirenita sexy. Una de las virtudes de esta obra es que es una edición bilingüe español – italiano. Las traducciones de los versos al italiano fueron realizadas por Carlos Italiano. Un libro que por momentos funciona como poesía rutera, tejiendo verso a verso el Mediterráneo con todo su esplendor. El golfo de Salerno, Reggio, Mesina, Venecia son los aires que se respiran entre los poemas.
Escribió Raúl Fedele para el diario El Litoral de Santa Fe sobre el libro en nota fechada 27 de agosto de 2015 y titulada “Entre olivos, glicinas, limoneros”: “Dividido en dos partes, el poemario fluctúa entre lo cotidiano de ese altar pagano, cegador de sol y claros de luna sobre los reflejos y alientos del mar, y una mirada subjetiva que aprehende con ojos bien abiertos un paisaje que se transforma en otra cosa, en conclusiones que a menudo se hunden en claroscuros inquietantes”…”hay en la voz de Nora Hall un singular encanto persuasivo, extrañamente producto de elementos formales en general discontinuos: un instrumento formal contundente y escueto, despojado se diría, y una paleta de colores y sentimientos que iluminan con sorpresas, ironías e intuiciones esa rígida concentración”.

El docente y escritor Roberto Retamoso escribió en comentario privado a la poeta fechado el 12 de agosto del 2015: “es muy interesante leer los poemas como dualidad, como textos bifrontes. Confrontar una lengua con la otra, como si fueran dos caras de una misma moneda. Desde este punto de vista cada poema sería un doble, no un poema en una lengua, sino un poema en dos lenguas, lo que haría replantear qué entendemos que sea el poema como unidad textual, de escritura y lectura”.
Manual del agua, publicado originariamente en el año 2007 también por Papeles del Boulevard y con imagen de tapa de Ricardo Cinalli sobre óleo titulada La ducha es el tercer título del interior del volumen. En una nota para el diario La Capital con fecha del día 11 de octubre del 2007, titulada “Por el boulevard de los sueños escritos” y firmada por Diego Colomba, se escribe sobre la obra: “A un reiterado llamado a la asunción de un nuevo tiempo, más claro, tras la tormenta emotiva y reveladora, se enmarca en cierta parábola alimentada con elementos bíblicos, que son resignificados en estos singulares´ejercicios espirituales´. El oxímoron y la antítesis son los correlatos figurables de cierta cosmovisión que entiende que todo infierno tiene su paraíso, como ´arde en los ojos´el mismo alcohol que cura”.
El cuarto título de la recopilación titula Todo mal y la primera edición fue publicada en 1996 en Buenos Aires por la editorial Libros de Tierra Firme para la colección de poesía Todos bailan. El libro recibió el Premio Pedroni en 1997 a la mejor obra inédita. La escritora y poeta Beatriz Vignioli cierra su artículo “La historia de una mujer que conoce el mal de niña” publicado en el diario Rosario/12 el día 2 de noviembre de 1998: “Todo mal es tanto un ajuste de cuentas, como un trabajo mágico de autorredención”, y un párrafo arriba del magnífico texto escribe; “el encierro, obsesión de la autora, pierde al fin su carácter de castigo y de opresión patriarcales y recupera el goce de la intimidad, de la libertad en el ámbito privado. El mandato es ahora ´excavar/ un cauce/ que haga de la ciénaga un paisaje/ navegable´”.
Gabby De Cicco escribe para el diario El Litoral un artículo sobre el libro titulado “Es hora de orden”, fechado en 1996. En él califica a la obra como un libro sin vueltas: “Todo mal supone un nuevo orden para el caos de la vida. Orden poético que alienta en cada acto; y como obra de arte, el último libro de Nora Hall nos confirma que la escritura de un grupo de poetas argentinas, como por ejemplo la de Concepción Bertone, María del Carmen Colombo, Diana Bellessi, Alicia Genovese, Mirta Rosenberg, no está en el camino del todo mal”.
Hasta pulverizarse los ojos también publicado originariamente en el año 1990 en Buenos Aires por la editorial Libros de Tierra Firme para la colección Todos bailan dirigida por José Luis Mangieri es el último libro de la recopilación, el primero en el orden cronológico de la autora. En una nota fechada el 3 de marzo de 1991 para el diario La Capital de Rosario, titulada “Lectura simbólica” y firmada por Alberto Lagunas, el autor resalta la trayectoria previa de Nora Hall a la hora de escribir el poemario. Dice en la misma: “Existe una trayectoria previa a este primer volumen de poemas en Nora Hall. Trayectoria reconocida en el campo de la docencia (es profesora de letras) o la docencia especializada: mantiene un taller literario. Asimismo, en numerosas reuniones públicas… he escuchado numerosos poemas acabados, sugerentes que este volumen no recopila, pero sí que hablan de su labor y la subordinación a un orden poético”.
Creo que la rebelión es el orden poético de Nora Hall, quien sabe mirar las cosas al fondo, como supo escribir Alejandra Pizarnik en un verso que Nora rescata como insignia: “la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos”.
Datos del libro
Título: Quemar el río.
Editorial: Libros Silvestres.
Colección: Algarabía Vertebral.
Páginas: 280
Dibujos: Virginia Chouhy
Retrato de autora: Silvina Salinas.
Textos preliminares: Marina Maggi y Alejandro Pidello.
Edición y cuidado: Carolina Musa.
