La Bolsa de Cereales de Entre Ríos difundió su primer informe agroclimático de 2026, que revela un escenario dual para la provincia al inicio del año. Mientras el norte entrerriano exhibe buenas reservas hídricas y perspectivas favorables para los cultivos, el centro-sur persiste con signos de sequía. Esta marcada disparidad en las lluvias define la actual situación de la campaña gruesa.
El campo entrerriano arranca 2026 con un norte favorable y el sur bajo la lupa por la falta de lluvias
La Bolsa de Cereales de Entre Ríos dio a conocer su Informe Semanal N°1213, correspondiente al 8 de enero de 2026, donde se detalla la situación climática y productiva en el inicio del nuevo año. El relevamiento, de gran interés para la zona núcleo y la región, subraya una marcada disparidad en el régimen de lluvias entre el norte y el sudeste provincial, una tendencia que se consolida desde el cierre de diciembre.
El cambio de circulación atmosférica trajo un esperado alivio térmico tras la ola de calor de fin de año, un respiro que se hizo sentir en toda la región. Sin embargo, las precipitaciones se mantuvieron escasas y desiguales, con registros significativos solo en áreas puntuales como La Paz y Larroque. En contraste, el sudeste entrerriano, principalmente los departamentos Gualeguay y Gualeguaychú, persisten como los más afectados por la falta de agua y la consecuente merma en los perfiles de humedad del suelo.
El balance de reservas al 7 de enero confirmó el retroceso de la humedad en el centro y sudeste provincial. Si bien los pronósticos anticipan mejoras en el norte y centro para los próximos días, los modelos climáticos, monitoreados de cerca también por entidades como la Bolsa de Comercio de Santa Fe y la BCR, no prevén un alivio significativo para las zonas más comprometidas del sur.
En el plano global, el fenómeno La Niña se mantiene activo en el Pacífico ecuatorial. No obstante, su influencia sobre la circulación atmosférica regional ha sido, hasta el momento, limitada. «En términos prácticos, podríamos decir que ha sido inocuo», señaló el informe, que anticipa una gradual remisión del evento durante el transcurso de enero.
Maíz: buenos rindes en el norte y la chicharrita acecha en el sur
En lo que respecta a los cultivos de verano, el maíz de primera en el ciclo agrícola 2025/2026 se estima en 500.000 hectáreas implantadas, con gran parte del cultivo transitando entre el llenado de granos y la madurez fisiológica. El 80 % de los lotes presenta una condición buena o muy buena, y el rendimiento promedio provincial esperado alcanza los 6.800 kg/ha, un 18 % por encima del promedio de la última década. No obstante, las zonas del sur vuelven a mostrar rendimientos menores, en torno a 6.000 kg/ha, directamente asociados a la insuficiencia de lluvias registrada en diciembre.
La siembra de maíz tardío y de segunda avanza sobre el 80 % del área proyectada, unas 20.000 hectáreas. Un dato que preocupa es la presencia de Dalbulus maidis, conocida como chicharrita del maíz, y la aparición de casos de acartuchamiento foliar, ambos vinculados al estrés hídrico, con mayor incidencia en el sur provincial.
Arroz: buenas perspectivas pese a la variabilidad térmica
El cultivo de arroz, con unas 59.000 hectáreas implantadas, presenta un estado general favorable. El 97 % de los lotes se encuentra en condición buena o muy buena. Sin embargo, el informe advierte que en algunas zonas las bajas temperaturas y los días nublados recientes redujeron la eficiencia de la fertilización nitrogenada, un factor que se sigue de cerca en la fase de desarrollo.
Diciembre contrastado: exceso en el norte, déficit en el sudeste
El informe concluyó que el mes de diciembre cerró con un promedio provincial de 138 mm de precipitación, un 5 % por encima del valor histórico. Pese a este promedio positivo, la variabilidad espacial fue el rasgo dominante. Mientras el norte acumuló lluvias muy por encima de lo normal, el sudeste registró los valores más bajos, marcando el inicio de las preocupaciones por la sequía en esa región.
Con el arranque de 2026, Entre Ríos, y por extensión la región agrícola, enfrenta un escenario dual. Por un lado, el norte consolida reservas hídricas y exhibe perspectivas alentadoras para la campaña gruesa. Por otro, el sur aguarda con expectativa un cambio en el patrón pluvial que permita recomponer la humedad del suelo y sostener el desarrollo de los cultivos de verano, crucial para definir el rinde final de la trilla.
