En Santa Fe, el parque automotor ya casi iguala a la cantidad de personas en la ciudad

Santa Fe capital registra un desequilibrio vial y ambiental alarmante: la cantidad de habitantes supera en apenas un 17% al parque automotor registrado en la ciudad. Esta estrecha brecha genera graves problemas en la infraestructura y contribuye significativamente a la contaminación local. Frente a este panorama, el fomento del transporte saludable emerge como una medida clave para la sostenibilidad urbana.

El desafiante panorama vehicular de Santa Fe: más rodados, menos espacio y preocupación ambiental

Un reciente informe, «Santa Fe Cómo Vamos» (SFCV) 2024, elaborado por la Municipalidad de Santa Fe y la Bolsa de Comercio local, puso en números una realidad que muchos santafesinos perciben a diario en las calles: la capital tiene una cantidad de vehículos que resulta cuanto menos llamativa, y acaso preocupante por sus implicancias para la infraestructura vial y el medioambiente.

Según los datos censales de 2022, que el informe retoma, Santa Fe capital cuenta con 408.572 habitantes. Si comparamos esta cifra con el parque jurídico registral de vehículos en 2024, que asciende a 338.593 (entre autos, motos y otros rodados), la diferencia se achica a tan solo 69.979 habitantes más que vehículos. Esto significa que la «paridad» es casi un hecho, con una brecha de apenas un 17% a favor de los santafesinos.

Radiografía del parque automotor en las calles santafesinas

El estudio detalla que, a lo largo de 2024, el parque circulante de vehículos en la ciudad se estimó en 237.015 unidades, lo que representa un crecimiento del 2,4% respecto al año anterior. Esto confirma una tendencia sostenida de aumento en la cantidad de rodados que transitan por nuestras calles y avenidas.

Dentro de este parque vehicular activo, los automóviles se llevan la mayor parte, constituyendo el 43,7%. Le siguen de cerca las motovehículos, con un 36,8%, mientras que los utilitarios representan un 6,5% y otros vehículos completan el 13%. El informe subraya que esta distribución se mantiene constante, con autos y motos a la cabeza.

En promedio, se calcula que en Santa Fe hay 24 autos y 20 motos por cada 100 habitantes, lo que se traduce en una tasa de motorización estimada de 54 vehículos cada 100 santafesinos. Esta dinámica, advierte el SFCV, es clave para entender las preferencias de movilidad de la población y la enorme presión que se ejerce sobre nuestra infraestructura vial.

El costo ambiental de un parque automotor saturado

El informe no solo se detiene en los números, sino que también enciende una luz de alerta sobre el impacto ambiental de esta flota vehicular. A nivel nacional, la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) revela que el parque automotor argentino está envejeciendo, una tendencia que se replica en ciudades como la nuestra. Vehículos más antiguos, como se sabe, suelen carecer de los modernos sistemas de tratamiento de gases de escape, liberando más contaminantes como monóxido de carbono (CO), óxidos de nitrógeno (NOx) e hidrocarburos no quemados (HC).

La utilización masiva de combustibles fósiles no solo emite gases tóxicos a la atmósfera, sino también Gases de Efecto Invernadero (GEIs), principales responsables del calentamiento global. De hecho, la mitad de las emisiones de GEI en el país se atribuyen a vehículos livianos (autos y motos), y el 13,3% de las emisiones totales de GEI en Argentina proviene del sector transporte.

Las consecuencias de esta saturación vehicular son claras: contribución al cambio climático por la emisión de CO2, contaminación del aire con NOx, CO y partículas finas (PM2.5) que generan smog, lluvia ácida y problemas de salud respiratoria. Además, implica un mayor consumo de recursos fósiles, un uso intensivo y un desgaste acelerado de nuestra infraestructura vial, cuya ampliación, a su vez, impacta en el hábitat y la vida silvestre. La generación de residuos contaminantes también se suma a esta lista de agravantes.

La bicicleta: una alternativa para aliviar la ciudad y cuidar el ambiente

Frente a este escenario, el informe plantea una alternativa fundamental para no seguir incrementando de manera tan significativa el parque automotor: el fomento de vehículos no contaminantes y amigables con el medioambiente, como las bicicletas.

El uso de la bicicleta contribuye directamente a la reducción de emisiones de CO2. Se estima que por cada 7 kilómetros recorridos en bicicleta en lugar de en automóvil, se ahorra aproximadamente 1 kilogramo de CO2. Gracias al programa municipal «Las Bicis», en 2024 se logró un ahorro estimado de 20 mil kg de CO2, un dato que no es menor para la salud ambiental de la ciudad. El Litoral ya informó oportunamente cómo este sistema de bicicletas públicas creció casi un 60% en 2024 respecto a 2023, según datos del SFCV.

Para seguir impulsando esta opción y contrarrestar la sobrecarga vehicular, resulta clave la infraestructura ciclovial. En este sentido, el informe destaca que Santa Fe capital cuenta con una red de ciclovías de 53,4 km de extensión, distribuidas estratégicamente en el tejido urbano. Además, se proyecta una expansión de 6,4 km adicionales a la red, lo que implicaría un incremento del 12% en la infraestructura para ciclistas. Esta inversión es fundamental para ofrecer alternativas concretas a los vecinos y promover una movilidad más sostenible.


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