Milei evalúa compensaciones a gobernadores aliados por el Impuesto a las Ganancias para destrabar la reforma laboral

La Casa Rosada evalúa mecanismos de compensación para los gobernadores aliados que, en medio de la discusión por la reforma laboral, rechazan modificaciones en el Impuesto a las Ganancias. Esta negociación interna busca asegurar los votos necesarios en el Congreso sin resignar el núcleo del proyecto oficial.

Negociaciones clave: El Gobierno busca contener a los gobernadores ante la reforma laboral

El Gobierno de Javier Milei evalúa implementar una serie de compensaciones con el fin de asegurar el respaldo de los gobernadores, quienes han expresado objeciones a aspectos fundamentales de la reforma laboral propuesta. El objetivo primordial es prevenir divisiones en el bloque de aliados provinciales, cuya adhesión resulta indispensable para la aprobación legislativa de la iniciativa.

El Impuesto a las Ganancias, principal foco de conflicto

Uno de los principales puntos de desacuerdo radica en la modificación de la escala del Impuesto a las Ganancias. Este tributo, de carácter coparticipable, genera un impacto directo en la recaudación de las provincias. Esta situación es motivo de preocupación para los mandatarios, especialmente en un contexto de ajuste fiscal sostenido.

Ante este panorama, varios gobernadores que previamente apoyaron al Poder Ejecutivo no ocultan sus reservas. En la Casa Rosada admiten que el respaldo provincial no está garantizado y que será necesario ofrecer señales políticas concretas para mantener los apoyos cruciales. La discusión sobre estas alternativas será un eje central de la reunión de mesa política convocada para este miércoles a las 10 por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, donde se analizarán las posibles soluciones.

Compensaciones en debate y posturas contrapuestas

Dentro del Poder Ejecutivo, coexisten visiones divergentes respecto a las compensaciones. Un sector aboga por soluciones puntuales, diseñadas para atender los reclamos específicos de cada provincia, como transferencias directas, la ejecución de obras o ajustes en otros esquemas de reparto. Esta postura busca «compensar» sin alterar la esencia de la reforma.

En contraste, otros funcionarios rechazan categóricamente esta opción. Argumentan que abrir la puerta a concesiones fiscales podría debilitar el mensaje de orden macroeconómico que el presidente Javier Milei busca consolidar, además de generar un «efecto dominó» de nuevos reclamos por parte de las provincias. Los más reacios a ceder insisten en que los gobernadores terminarán alineándose debido al impacto positivo que la reforma laboral podría tener en sus jurisdicciones. Sostienen que la flexibilización del mercado de trabajo tiene el potencial de mejorar el empleo formal y ampliar la base tributaria a mediano plazo.

En este marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, monitorea de cerca las negociaciones. Su participación en el intercambio político se vincula con la imperiosa necesidad de preservar el equilibrio fiscal y evitar compromisos que puedan desviar las metas establecidas por el Palacio de Hacienda.

La estrategia legislativa del Gobierno

Paralelamente, el Poder Ejecutivo afina su estrategia parlamentaria. El equipo negociador trabaja intensamente para construir consensos antes de que el proyecto entre en una etapa decisiva de debate legislativo, con la aspiración de lograr un nuevo éxito en el Congreso.

El equipo a cargo de esta articulación incluye al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; a la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; al ministro del Interior, Diego Santilli; al operador Eduardo «Lule» Menem; y al secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.

La coordinación efectiva entre las esferas política y económica se perfila como un factor determinante. La Casa Rosada busca evitar que las tensiones con las provincias se conviertan en un impedimento insalvable y apuesta a sellar acuerdos que permitan avanzar con una de las reformas estructurales más importantes de su programa de gobierno. El desenlace de esta negociación dependerá tanto de la disposición del Poder Ejecutivo para realizar concesiones, como de la capacidad de los gobernadores para mantener una posición unificada. Por el momento, el diálogo permanece abierto y con un desenlace incierto.


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