Entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, la administración pública nacional redujo su dotación en más de 64.000 puestos, lo que implica una caída del 18,9% en el marco de una política de ajuste fiscal. Esta medida económica impacta transversalmente en el funcionamiento de organismos clave, desde áreas de salud y ciencia hasta el transporte ferroviario en todo el país.
El ajuste del Estado: una radiografía de la reducción del empleo público
Desde el inicio de la actual gestión en diciembre de 2023, el Estado Nacional ha implementado un proceso sistemático de reducción de su estructura de personal. Esta estrategia se enmarca en una reconversión del modelo, oscilando entre el concepto de «Estado presente» y lo que algunos han denominado la «mímica de Estado».
Caída significativa de la dotación estatal
Según datos procesados por Nadin Argañaraz, la dotación total de la administración pública nacional, incluyendo empresas y sociedades, disminuyó de 341.473 a 276.952 cargos hasta febrero de 2026. Esta contracción de 64.521 puestos de trabajo equivale a una caída del 18,9% en poco más de dos años, una tendencia decreciente que no ha mostrado interrupciones mensuales.
El mapa del recorte y el ahorro fiscal
La estrategia de optimización del gasto se ha concentrado con mayor intensidad en la administración centralizada. Este sector registró la mayor baja en términos absolutos, con la pérdida de 15.513 cargos, lo que representa una reducción del 28,3% de su planta. Este recorte marca un cambio significativo en la tendencia histórica, dado que entre enero de 2012 y julio de 2025, los empleos públicos en Argentina crecieron un 34%, mientras que los privados registrados aumentaron apenas un 3%. En ese mismo período, el incremento del 42% en la cantidad de monotributistas, incluyendo el monotributo social, ya evidenciaba una tendencia hacia la precarización laboral.
Reducciones en empresas públicas
Las empresas y sociedades del Estado también han sido objeto de este proceso de ajuste, contribuyendo con una caída de 21.458 puestos, lo que representa un 19,5% de su dotación inicial. Entre las entidades con mayores recortes en unidades se destacan:
- Correo Oficial de la República Argentina: -5.333 cargos (-31,6%)
- Operadora Ferroviaria S.E.: -3.746 cargos (-15,7%)
- Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA): -3.267 cargos (-14,8%)
- Aerolíneas Argentinas S.A.: -1.940 cargos (-16,3%)
- Banco de la Nación Argentina: -2.148 cargos (-12,1%)
Ahorro fiscal y proyecciones
De acuerdo con información difundida por Federico Sturzenegger en su cuenta de X, la reestructuración generó, hasta noviembre de 2025, un ahorro estimado de US$ 2.444 millones. Esta cifra incluye tanto la disminución en salarios como los costos asociados a la infraestructura laboral. Solo en salarios directos, la reducción estimada oficialmente para ese período fue de US$ 1.222 millones.
El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado continúa con auditorías para identificar tareas duplicadas. Si bien el ritmo de despidos masivos se ha estabilizado en comparación con 2024, la política oficial sigue siendo la de «vacante que se libera, vacante que se congela», manteniendo una tendencia de achicamiento vegetativo del Estado. En este contexto, el Gobierno ha anunciado un nuevo plan para reducir otro 10% de la planta restante durante el presente año, con el objetivo de eliminar entre 5.000 y 6.000 puestos adicionales en el primer semestre.
El ahorro generado por estas medidas ha sido fundamental para sostener el superávit financiero que la administración de Javier Milei defiende como su principal ancla económica. No obstante, esta política ha derivado en una fuerte conflictividad con los gremios estatales, como ATE y UPCN, debido a la pérdida de estabilidad laboral y salarial. Además, el ecosistema de analistas económicos, incluso aquellos que adhieren al plan oficial, ha advertido que el margen para el ajuste se reduce, en un marco de retraso cambiario, baja de recaudación e inflación dolarizada. Nadin Argañaraz destaca en su informe que la intensidad del ajuste no ha sido uniforme, llegando en algunos casos al cese total de actividades de ciertas dependencias.
Impacto en los servicios y organismos clave
Cuatro instituciones experimentaron una reducción del 100% de su personal, lo que implica su virtual desaparición de la estructura estatal: el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), el Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (INAFCI), la empresa Desarrollo de Capital Humano Ferroviario SACPEM y la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
La potencial afectación de servicios se extiende a áreas sensibles como la salud y la ciencia. La Administración Nacional de Establecimientos de Salud (ANES), que gestiona hospitales nacionales críticos como el Posadas, el Sommer y el Laura Bonaparte, sufrió una merma del 14,2% en su personal. En el ámbito científico, el CONICET registró una baja de 2.290 cargos (8,2%), mientras que el INTI redujo su planta en un 26,4%. En este último caso, el Gobierno sostiene que durante la administración kirchnerista se «anabolizaron» cargos políticos con escaso impacto en las prestaciones científicas.
En el extremo opuesto, algunos organismos han mantenido una estructura más estable a pesar del contexto general de ajuste. El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI/INSSJP) presentó la menor reducción porcentual, con un 6,1%, seguido por el Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, con un 7,4%. Este proceso de achicamiento, si bien se traduce en una baja directa del gasto público en salarios y estructura operativa, plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta del Estado en áreas donde la reducción de personal ha sido drástica o total.
Comparativo con el sector privado
Mientras el sector público nacional redujo el equivalente al 18,5% de su fuerza laboral en el período libertario de gobierno, el sector privado registrado también anotó una contracción. La pérdida de unos 180 mil puestos de trabajo que realizaban aportes previsionales representó una caída del 2,9% sobre su total.
En el sector privado, esta caída no obedece a una decisión administrativa directa del Gobierno, sino a la dinámica de la actividad económica. El modelo transitó de uno que sostenía la actividad con alta deuda (insumos impagos por US$ 45 mil millones), emisión e inflación creciente, a otro con inflación en baja, crecimiento económico heterogéneo y superávit fiscal. Entre los sectores privados, la construcción fue el más afectado tras el freno a la obra pública, concentrando casi el 40% de las bajas totales. Solo el Agro, la Minería y la Energía, impulsada por Vaca Muerta, mostraron saldos positivos, lo que evitó que el porcentaje de caída general fuera mayor.
