Vecinos del barrio Barranquitas Oeste, en la ciudad de Santa Fe, expusieron una serie de reclamos por el avanzado deterioro del espacio público y la falta de servicios. Las quejas incluyen pérdidas de agua, microbasurales y un peligroso socavón que amenaza viviendas y calles, sin que los organismos responsables den respuestas concretas a la comunidad.
El día a día en Barranquitas Oeste, marcado por el deterioro y la falta de respuestas
El barrio Barranquitas Oeste, en el corazón de Santa Fe, atraviesa una difícil situación que los propios vecinos definen como de abandono. Distintos aspectos de la vida cotidiana se ven afectados por un deterioro urbano que, aseguran, se arrastra desde hace tiempo. A pesar de los reclamos constantes, los habitantes manifiestan que las respuestas oficiales son escasas o llegan tarde, generando una creciente preocupación por la seguridad y la convivencia en el barrio. Las dificultades impactan directamente en los servicios básicos, el estado de las calles y el uso de los espacios públicos. Los vecinos insisten en la necesidad de soluciones definitivas para frenar un proceso de desgaste que amenaza con agravarse con cada lluvia intensa o el tránsito diario por zonas comprometidas.
Reclamos por servicios básicos y el estado de la plaza
Erica Gatti, presidenta de la Vecinal Barranquitas Oeste, describe un panorama de abandono generalizado. Entre los problemas más urgentes, destaca la falta de mantenimiento de la plaza barrial, las pérdidas de agua que se arrastran sin solución y la proliferación de microbasurales en distintas esquinas.
«Queríamos contar el abandono que tenemos en el barrio, en la plaza que está muy abandonada, el hundimiento que está hace años y un caño de agua en Gaboto y Perú que da suministro a todo el terraplén», explicó Gatti. Según su testimonio, Aguas Santafesinas realizó una intervención mínima en el lugar, que no logró revertir la problemática de fondo.
En cuanto a la recolección de residuos, la referente barrial señaló que, si bien el servicio funciona tres veces por semana, los microbasurales se forman a diario. «Necesitaríamos que nos traigan un contenedor para que no se arme basura en todas las esquinas», propuso.
Calles, iluminación y el esfuerzo vecinal
Otro de los puntos críticos que sufre Barranquitas Oeste es su plaza, un espacio vital para niños y familias. «Tiene pastos largos, juegos rotos y no recibe mantenimiento. Es muy usada, pero está muy abandonada», indicó la vecinalista, resaltando la contradicción entre la necesidad de uso y el estado del lugar.
El alumbrado público también es una preocupación constante. La iluminación es escasa, y cuando los focos se rompen, los arreglos tardan en llegar, dejando sectores a oscuras. Las calles, por su parte, presentan roturas y caños expuestos. Frente a esta situación, la propia Gatti destacó el rol activo de los residentes: «Los vecinos somos los que cortamos el pasto y tratamos de arreglar lo que podemos».
El hundimiento de Gaboto y Perú que amenaza hogares
Una vecina de la zona de Gaboto y Perú relató la grave situación de un gran pozo que, con el paso del tiempo, se fue agrandando debido al colapso de un caño subterráneo. «Cada vez que llueve se hace más grande y nos inundamos», explicó, graficando el impacto directo en sus vidas.
Este problema obligó a la Municipalidad a cercar el sector por razones de seguridad, pero sin lograr una reparación definitiva. La mujer aseguró que su vivienda presenta grietas y hundimientos en una de las habitaciones, y que incluso fue advertida sobre el riesgo de derrumbe. «El caño pasa por debajo de mi casa y la de otros vecinos. Me dijeron que no invierta más porque la casa está en peligro de derrumbe», señaló. Además, alertó sobre el riesgo para los chicos que juegan en la plaza cercana: «Tenemos que advertirles que no se acerquen al pozo porque se pueden caer».
Urgente pedido de soluciones definitivas
Los vecinos de Barranquitas Oeste elevan un reclamo unánime por soluciones estructurales y una presencia sostenida del Estado. Buscan evitar que el actual deterioro urbano se transforme en un problema de mayores proporciones. Mientras tanto, en el barrio conviven a diario con pérdidas de agua, calles rotas, basura acumulada y un hundimiento que no solo amenaza viviendas, sino que también pone en riesgo a quienes transitan por la zona.
