Travesía en bicicleta para concientizar sobre la importancia de los ríos
Emmanuel Ferretty pedaleó 1.350 kilómetros y conectó 36 cursos de agua de cinco provincias para testimoniar el carácter vital del agua. Credit: Gentileza Emmanuel Ferretty

El agua es esencial para la vida, pero su escasez y el descenso en los niveles de aptitud para consumo no disparan las alarmas suficientes para modificar la conducta humana a escala global.

Preocupado por el modelo de producción dominante y el tipo de consumo, el docente, comunicador e investigador Emmanuel Ferretty quiso saber cómo se relacionan con esa situación los pobladores del llamado Corredor Bioceánico, que atraviesa la zona central de la Argentina. Así, en su bicicleta de montaña –con la cual concretó otras travesías– el profesor de Educación Física y entrenador recorrió en bicicleta puntos terrestres por los que corren ríos, lagos, diques, arroyos y glaciares de las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza.

El bonaerense (de Salto) radicado en la capital entrerriana lo encaró fiel a su estilo, poniendo en acción dos esferas que moldean su ser: la académica y la deportiva. Empleó casi un mes para transitar 1.350 kilómetros por rutas y caminos secundarios, soportando calor extremo, lluvias y tormentas, pero sin renunciar a su propósito de conocer de primera mano a quienes, lejos de ser celebridades, interactúan con 36 cursos de agua dulce. De pobladores de 44 localidades se nutrió de enseñanzas y también aportó su experiencia como vecino del Pariente del Mar.

Al regresar a su terruño, compartió con Mirador Entre Ríos otra singular vivencia, tal como ocurrió hace cinco años cuando refirió –junto con el santafesino Fabio Abbá– a su travesía Atlántica, que vinculó a Paraná con Camboriú (Brasil), con paso por Uruguay.

ENCUENTROS

Esta vez, la travesía “fue una gesta personal, un proyecto colaborativo y colectivo, sobre y por el agua”, según describió Ferretty, quien la llamó Confluencias, porque finalizó en el campamento Confluencia, en el parque provincial Aconcagua (Mendoza). Pero también porque conectó el Paraná con el ambiente periglacial cordillerano donde fluye el Horcones, dos territorios “en disputa política y social por el agua de calidad, la preservación de dichos ambientes y la salud de las vidas que los habitan” y con el propósito de colaborar con las luchas relacionadas con el acceso al agua como derecho, el consumo y su mercantilización.

Aprovechando la curiosidad que genera un viajero en bicicleta, en cada recarga de su caramañola consultó sobre el estado del agua y, sobre todo, qué les pasaba a los lugareños con esa situación, registrando esos diálogos, algunos superficiales y otros en profundidad.

LAS REALIDADES

“En Santa Fe y Córdoba encontré situaciones similares, donde cooperativas o pequeñas empresas tratan la potabilización del agua y cobran por ese servicio. En San Luis, la población está más informada y activa para tomar soluciones colectivas, mientras que en Mendoza hay asambleas populares para luchar ante la modificación de la Ley de Glaciares y el intento de instalación de un emprendimiento megaminero en Uspallata”, resumió el también doctor en Comunicación.

En este último distrito, el viajero destacó que en esos espacios participan ciudadanos conscientes de la problemática y profesionales universitarios brindan datos científicos, lo cual posibilitó lograr otro de sus objetivos. “Pude aprender de las personas que contaban la situación del lugar y hacer la recíproca sobre lo que ocurre en el Paraná. La licitación en marcha por la nueva concesión de la hidrovía Paraná-Paraguay y los estudios del arroyo Las Conchas, que lo convierten en el más contaminado de Latinoamérica generaron curiosidad”, refirió Emmanuel.

LA MARCHA CONTINÚA

Con los recuerdos vívidos de la experiencia, Emmanuel Ferretty lamentó que la mayoría de la población no toma conciencia del impacto que pueden provocar determinadas acciones. Ejemplificó esta desconexión con las detonaciones a cielo abierto que generará la explotación minera en Uspallata que, con vientos de cordillera, transportará metales altamente contaminantes, como arsénico y cadmio, a la cuenca del Paraná.

No obstante, al evaluar la resultante de Confluencias, con ojos humedecidos expresó: “Volví muy emocionado y contento. A nivel humano me dejó esperanza y la belleza del mundo, que habita en las personas y en la naturaleza que tiene nuestro país”.

Agregó que el mensaje social de su nueva travesía en bicicleta “tiene que ver con animarse a ir un poco más allá y realmente encarar las cosas que buscamos en lo personal y en lo colectivo”. A tono con esto, consideró que los tiempos del país y del mundo demandan “concentrarnos en activar sueños y proyectos personales y colectivos sobre lo esencial de la vida”.

REFLEXIÓN

Sentado en zona de barrancas, y observando el paisaje insular del Paraná Medio, Ferretty reflexionó: “Pienso que el agua es un recurso y un bien común estratégico de soberanía para nuestro país, pero vital para nuestra existencia. Si no cuidamos eso, somos capaces de cuidar y construir muy poca cosa”.

El docente, comunicador e investigador indagó sobre problemáticas comunes por acción humana en el ambiente y los modos de producción.

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