Baja producción: la industria nacional operó al 53,6% de su capacidad instalada al inicio de 2024, según el INDEC

La industria manufacturera argentina operó al 53,6% de su capacidad instalada en enero de 2026, según el último informe del INDEC, marcando un mínimo histórico para el inicio de año. Este nivel implica que casi la mitad de las fábricas del país tuvieron capacidad ociosa, afectando gravemente a rubros clave como el automotriz y el textil, que se ubicaron significativamente por debajo del promedio. La cifra profundiza el debate entre el gobierno nacional y el sector industrial sobre la competitividad, la apertura comercial y los costos internos que impactan la actividad económica del país.

La actividad fabril en Argentina comenzó el año 2026 operando a «media máquina», según el reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El indicador de utilización de la capacidad instalada de la industria manufacturera se ubicó en 53,6% durante enero, marcando una nueva contracción.

Este registro implica una caída tanto mensual, al posicionarse por debajo del 53,8% de diciembre de 2025, como interanual, frente al 55% que se había registrado en enero de 2025.

Según la serie actual que el organismo estadístico nacional publica desde 2016, el dato de enero de 2026 representa un mínimo histórico para ese mes. Para encontrar un inicio de año con una utilización de capacidad instalada más baja, es necesario remontarse a enero de 2002, cuando el indicador alcanzó un 48,2% en plena fase de salida de la profunda crisis económica de aquel entonces.

Contexto institucional y debate económico

El informe de enero se dio a conocer en un marco institucional particular para el INDEC, siendo la primera publicación de esta serie bajo la conducción de su nuevo titular, Pedro Lines. Su asunción se produjo tras la salida de Marco Lavagna, quien dejó el organismo por diferencias en torno a la medición de la inflación, uno de los indicadores económicos más sensibles.

Asimismo, la difusión de esta cifra se enmarca en la intensa discusión que el propio gobierno ha instalado en las últimas semanas respecto al modelo económico del país. El presidente Javier Milei ha defendido enérgicamente la apertura comercial y ha cuestionado con dureza el esquema de protección industrial, al que describió como un sistema «de prebendas». Esta postura generó una respuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA), que repudió las declaraciones y puso el foco en la caída de la actividad productiva local ante una potencial competencia desigual con las importaciones.

Un 2025 de cierre en descenso y la profundización en 2026

El 53,6% de enero de 2026 no es un dato aislado, sino que profundiza una secuencia de deterioro que marcó el cierre del año anterior. La industria había finalizado 2025 con una caída sostenida, luego de un breve repunte a mitad de año, donde la utilización de la capacidad instalada había alcanzado el 61,1% en septiembre y el 61% en octubre, para luego regresar a los rangos de la primera parte del año.

Durante 2025, el año había comenzado con un 55% en enero, subió a 58,6% en febrero, cayó a 54,4% en marzo y luego osciló en torno a valores entre 58% y 59% hasta agosto. Sin embargo, en noviembre se interrumpió esa mini-racha positiva, registrando un 57,7%, casi cinco puntos y medio por debajo del valor observado en 2024. El mes de diciembre de 2025 cerró el año con una caída al 53,8%.

El inicio del calendario de 2026, con el 53,6% de enero, se posiciona incluso por debajo de esos registros y emite una clara señal de enfriamiento que no se logra disimular con eventuales rebotes puntuales de otros indicadores como el Índice de Producción Industrial, ni tampoco es traccionado por los pocos sectores que se muestran en crecimiento.

Desempeño sectorial: una industria a dos velocidades

La lectura sectorial del informe del INDEC volvió a evidenciar una industria operando con comportamientos dispares, con algunos bloques sosteniendo niveles relativamente altos de utilización, mientras que otros exhiben grados significativos de ociosidad.

El retroceso interanual de enero de 2026 se explicó, principalmente, por el magro desempeño de la metalmecánica (excluyendo automotores), donde la utilización de la capacidad instalada cayó de 38,1% en enero de 2025 a 31,4% en enero de 2026. El INDEC vinculó esta merma con los menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y de aparatos de uso doméstico, tales como heladeras o lavarropas. Este dato, por sí solo, sintetiza un cruce sensible del momento económico, ya que afecta a rubros directamente ligados a la inversión productiva y al consumo durable, dos motores que suelen desacelerarse cuando la demanda se enfría o cuando el mercado se vuelve más competitivo para el producto local ante la apertura comercial.

La industria automotriz también mostró un marcado deterioro, operando con un 24% de su capacidad instalada en enero de 2026, lejos del 34,8% que exhibía un año atrás. En el mismo listado de los sectores más rezagados, los productos textiles anotaron un 23,7% (desde 33,9% en enero de 2025), una caída que nuevamente posiciona al sector en el fondo de la tabla.

Otros bloques que se ubicaron por debajo del promedio general del 53,6% fueron productos de caucho y plástico (36,1%), productos minerales no metálicos (45,5%) y productos del tabaco (50,9%). En su conjunto, este panorama confirma que los rubros más expuestos a las variaciones de la demanda interna y a los cambios en el escenario comercial son los que sufren en mayor medida cuando el ciclo económico se torna adverso.

Por otro lado, por encima del nivel general de 53,6% se encuentran los rubros que continúan sosteniendo una mayor proporción de su actividad. El liderazgo, una vez más, lo ostentó la refinación del petróleo, con un 86,8% de utilización de su capacidad. Le siguieron las industrias metálicas básicas (67,6%), sustancias y productos químicos (64,8%), papel y cartón (61,7%), productos alimenticios y bebidas (60,2%) y edición e impresión (54,0%).


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