Vecinos de Ecuador al 3800, en el barrio Barranquitas de Santa Fe, alertaron sobre el grave deterioro del pavimento, que presenta un marcado hundimiento y baches. Esta situación, que representa un serio riesgo para quienes transitan la zona, lleva décadas sin una solución definitiva, agravándose con el constante paso de vehículos.
La preocupación de los vecinos en Ecuador al 3800
Un notorio hundimiento del pavimento, acompañado de múltiples baches, mantiene en vilo a los vecinos de Ecuador al 3800, en el corazón del barrio Barranquitas de nuestra ciudad. Los residentes de la zona aseguran que esta problemática no es nueva, sino que lleva décadas sin una solución definitiva, afectando de manera crítica tanto la circulación vehicular como el estado de las veredas linderas.
Tres décadas de promesas y un deterioro que avanza
Quienes habitan en Ecuador al 3800 dialogaron con este medio y señalaron que el deterioro de la calzada continúa su avance imparable. José Luis, un vecino que lleva años en el sector, explicó que el hundimiento inicial comenzó hace ya 30 años, desplazándose con el tiempo a lo largo de la misma cuadra. «En algunos sectores, nosotros mismos intentamos rellenar el terreno para evitar accidentes», relató, reflejando el hartazgo y la autogestión frente a la falta de respuesta.
El impacto no se limita a la calle; las veredas de varias viviendas cercanas también sufren las consecuencias. «Usted fíjese cómo está la vereda, tiene una zanja como de dos centímetros que se ha hundido», describió José Luis, mostrando cómo la estructura del barrio se resiente por completo. El tránsito diario y el paso constante de vehículos pesados, característico de una zona con actividad comercial, profundizan cada vez más el daño en el asfalto.
Riesgos y accidentes en una calle clave
El mal estado del pavimento transforma la circulación diaria en Ecuador al 3800 en una verdadera odisea, en una calle que mantiene un flujo vehicular constante. La deformación de la calzada, sumada a la presencia de piedras sueltas y profundos pozos, obliga a los conductores a reducir drásticamente la velocidad o a realizar maniobras bruscas para esquivarlos. «La circulación va a ser el problema cuando vengan a arreglar, porque esto se tiene que cortar, por lo menos media cuadra o una cuadra entera para arreglarlo», advirtió José Luis, anticipando las complicaciones futuras.
La situación se agrava considerablemente con las lluvias. «El que conoce, cuando hay agua pasa por otro lado. Acá hay pozos y piedras que quedan ocultos», explicó el vecino, elevando la alerta sobre los riesgos para la seguridad. De hecho, los vecinos señalaron que la profundidad de los baches es un peligro latente, sobre todo durante la noche, cuando la visibilidad es reducida. «Constantemente hay accidentes. Inclusive falleció gente ahí en la esquina por las motos. Porque son profundos y de noche a veces no se ve», lamentaron, con la voz cargada de dolor y reclamo.
Un desagüe subterráneo, la posible clave del problema
La falta de soluciones definitivas es un punto de malestar generalizado en el barrio. «Han venido, miraron y se fueron», afirmó José Luis, sintetizando la frustración de ver a las autoridades acercarse sin concretar acciones. Otro residente del barrio ratificó esta percepción, asegurando que el inconveniente fue advertido en incontables ocasiones, pero las obras permanentes nunca llegaron. «Este bache han venido por lo menos 100 veces», manifestó con indignación.
Según la visión de los vecinos, el origen del problema estaría vinculado a un antiguo conducto de desagüe que atraviesa el sector. «Acá hay un desagüe que viene de Guadalupe que pasa para el Salado. Cubre más de cinco metros y se hunde porque no está bien hecho», explicó uno de ellos, apuntando a una infraestructura deficiente como la raíz del hundimiento. La comunidad de Barranquitas alza su voz y reclama una intervención urgente y definitiva que repare la calzada, garantice la seguridad de todos y ponga fin a un problema que lleva décadas esperando una respuesta de la Municipalidad.
