La balanza turística nacional volvió a registrar un déficit en febrero, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), a pesar de que la salida de turistas residentes cayó un 10,7% y el ingreso de no residentes subió un 8%. Esta situación se presenta en un contexto donde el organismo dejó de difundir mensualmente el gasto promedio en dólares del sector, una modificación derivada de cambios metodológicos y de financiamiento.
El déficit turístico se amplió en febrero a pesar de menos viajes al exterior
Pese a una merma en la cifra de viajes al exterior, la balanza turística volvió a registrar un déficit en febrero, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en su informe de Estadísticas de Turismo Internacional para el segundo mes de 2026. Este saldo negativo se profundizó en comparación con el mes anterior, lo que sugiere que las medidas de corrección aún no logran revertir la tendencia.
El informe detalla una caída interanual en la cantidad de argentinos que viajaron al exterior, con un registro de 1.629.200 residentes que salieron del país en calidad de turistas, lo que implicó una contracción del 10,7% con respecto al mismo mes del año pasado. En contrapartida, ingresaron 534.200 turistas no residentes, marcando una mejora del 8% frente a febrero del año pasado.
A pesar de que la reducción en la salida de argentinos podría interpretarse como una señal de corrección, la diferencia entre salidas e ingresos de turistas dejó un saldo negativo de 1.095.000 personas. Esta cifra es superior a la registrada en enero, que había sido de 1.082.000, evidenciando que la balanza turística se amplió, incluso con menos argentinos optando por vacacionar o realizar compras en el exterior.
Al incorporar en esa cuenta a los «excursionistas», es decir, visitantes que entran o salen del país pero regresan en el día, cuyo saldo negativo fue de 225.700 personas, el déficit total de visitantes internacionales trepó a 1.320.600. Así, el movimiento total sumó 852.000 visitantes y 2.172.600 viajantes. Este contraste explica que la mejora relativa del turismo receptivo no alcanzó para compensar el volumen emisivo, ubicando la brecha en términos todavía amplios para suponer un reequilibrio. Incluso, en la serie desestacionalizada, el INDEC remarcó que la cantidad de turistas no residentes cayó 6,4%, sugiriendo que la mejora interanual en el arranque del año no evidencia una inercia en el ingreso de visitantes del exterior.
Cambios metodológicos en las estadísticas del sector
El informe de febrero se publicó en medio de un cambio metodológico y político que rodea a las estadísticas del sector. El organismo había advertido que, a partir de enero de 2026, se producirían modificaciones en la difusión de la información debido a la no renovación del convenio de financiamiento con la actual Secretaría de Turismo y Ambiente.
Uno de los efectos concretos de esa reformulación es que el informe ya no difunde el balance de dólares por turismo con la frecuencia anterior, ya que esa información pasará a publicarse de forma trimestral. Detrás de esta modificación hubo una polémica interna en el Gobierno: la Secretaría de Turismo objetó la metodología con la que se registraba el gasto de los extranjeros en la Argentina, al considerar que esa medición agrandaba el saldo negativo del sector. Así, el seguimiento mensual del turismo queda ahora menos expuesto en el dato de gasto y más atado a la lectura indirecta del flujo de viajeros.
El antecedente de 2025 y el impacto del tipo de cambio
Como antecedente, el cierre de 2025 mostró que salieron más divisas de las que entraron. El déficit en la balanza turística, con la medición anterior, completó un récord en el informe de diciembre: el gasto del turismo receptivo fue de USD 3.110 millones, mientras que el turismo emisivo totalizó USD 7.164,2 millones. El saldo final quedó en rojo por USD 4.054,2 millones. En flujos de viajeros, el desbalance anual también había sido marcado: 2.876,5 miles arribados contra 5.959,6 miles de salidas.
Entre los elementos que ayudan a explicar la variación interanual aparece el tipo de cambio real multilateral, que según las mediciones del Banco Central (BCRA) pasó de 81 puntos en febrero del año pasado a 90,1 de este año, siendo $ 1.060 el valor promedio del dólar hace un año y $ 1.420 este verano. Es decir, el dólar estuvo más caro que un año atrás, un factor que debería favorecer la llegada de extranjeros y desalentar las salidas de argentinos, pero una corrección que, por ahora, no alcanza para revertir la estructura de viajes.
El mapa de los viajeros: destinos y orígenes
Los destinos elegidos por los argentinos, según el INDEC, fueron en un 82,2% hacia los países limítrofes. La mayor parte de los viajes tuvo como destino Brasil, que concentró el 36,4% del total. Detrás se ubicaron Uruguay, con 16,5%, y Chile, con 15,3%. Este sesgo regional evidencia un turismo de cercanía, más accesible en costos relativos, más flexible en tiempos y, sobre todo, apoyado en los cruces terrestres.
Del lado receptivo, el origen de los visitantes mostró una composición distinta. Chile se consolidó como el principal emisor hacia la Argentina, con el 21,1% del total de turistas no residentes. Le siguieron Europa, con 19,5%; Estados Unidos y Canadá, con 13,8%; y Brasil, con 13%. Así, los ingresos de extranjeros se distribuyen entre países limítrofes y de mayor distancia, pero en volúmenes que todavía quedan cortos frente a la salida de residentes.
Motivos de viaje y modalidades de transporte
En los motivos del viaje también se observan diferencias, aunque no demasiado drásticas. Entre los turistas no residentes que llegaron por vía aérea a Ezeiza y Aeroparque, el 57,8% declaró que su principal razón fue «Vacaciones/ocio», mientras que el 28,4% señaló «Visita a familiares o amigos». En el caso de los argentinos que viajaron al exterior, el 80,4% indicó como motivo principal las vacaciones, seguido bastante más atrás por la visita a familiares o amigos, con 10,5%.
Otro dato relevante del informe es por dónde se movieron los viajeros. En el turismo emisivo, el 53,5% de los residentes salió del país por vía terrestre; el 37,1% lo hizo por vía aérea; y el 9,5%, por vía fluvial o marítima. En el receptivo, la distribución fue más equilibrada: el 43,1% ingresó por vía terrestre, el 42,5% por aérea y el 14,4% por vía fluvial/marítima.
Concentración aérea en Ezeiza y Aeroparque
Durante febrero se estimaron 227.200 llegadas de turistas no residentes por avión, con un incremento interanual del 21,6%. Las salidas de turistas residentes por la misma vía alcanzaron 603.900, un salto del 19,8%. El resultado fue un saldo negativo de 376,7 miles de turistas internacionales solo en ese segmento.
Ezeiza y Aeroparque continuaron concentrando la mayor parte de este movimiento. El 88,6% de las llegadas aéreas de no residentes se canalizó por estas dos terminales, y el 80,5% de las salidas de residentes también. Otro de los aeropuertos registrados es Córdoba con un alza del 50,5% en el arribo de turistas extranjeros y un salto del 81,5% en las salidas de residentes hacia el exterior. En Mendoza, en tanto, los arribos crecieron 7,4% y las salidas de residentes, 6,2%.
