Escuelas de Concordia restringen el uso de celular
La iniciativa de la escuela propone recuperar algo que se estaba perdiendo, la atención en clase, la convivencia en los recreos y el contacto cara a cara entre los alumnos.

En la escuela secundaria Jesús Nazareno de Concordia decidieron dar un paso que, aunque es sencillo, está generando un cambio importante en la vida escolar: los celulares ya no forman parte de la rutina diaria de los chicos. La medida no busca prohibirlos de manera tajante, sino que apunta a que los estudiantes los mantengan guardados en la mochila durante toda la jornada, salvo cuando un docente los autorice para alguna actividad pedagógica. De esta manera, la escuela propone recuperar algo que se estaba perdiendo, la atención en clase, la convivencia en los recreos y el contacto cara a cara entre los alumnos.

Cuando explican por qué decidieron llevar a cabo la iniciativa, se refieren a una “conexión” distinta a la que pueden dar los aparatos. “Lo que buscamos transmitir es la idea de poder desconectarnos un poco del celular para volver a conectarnos entre nosotros. Ese fue el mensaje que quisimos dar cuando pensamos esta propuesta”, indicaron cuando fundamentaron la idea. La medida surgió como respuesta al uso cada vez más extendido de los teléfonos en la vida cotidiana de los estudiantes y se apoya en la idea de que la tecnología necesita un equilibrio para no desplazar la interacción personal.

Los padres, según informaron, acompañaron la decisión desde el inicio y hasta el kiosco escolar se adaptó para que los chicos no dependan del celular a la hora de comprar algo. El objetivo es claro, que la escuela sea un espacio donde la prioridad esté puesta en aprender y compartir, dejando la pantalla de lado por unas horas.

“MIRARSE A LOS OJOS”

Aunque este año profundizaron la medida, la institución empezó a aplicar la restricción en el uso de celulares con los alumnos del ciclo básico de secundaria en 2025; este año, la disposición se amplió a los estudiantes del ciclo orientado. Ni siquiera se habilita el uso de dispositivo para el pago con billeteras virtuales para la compra de productos en el kiosco escolar, y por eso se alienta a los alumnos a ir con tarjetas o dinero en efectivo.

Mauricio Ordoñez, rector de la institución, aclaró que la medida no implica “prohibición” sino más bien “es como recuperar mejor lo que es el diálogo: desconectar el celu para conectarnos entre nosotros. Entonces, la idea es que los chicos empiecen a mirarse a los ojos, a conversar en los recreos, que el docente no tenga dificultad cuando da la clase, ni ellos mismos se distraigan ante una explicación. En la escuela el celular está habilitado solamente si el docente lo necesita como una herramienta pedagógica. Vemos que el uso se ha desvirtuado y el chico está más en la red cuando tendría que estar en el aula atendiendo al profesor. La decisión no es solo nuestra, sino que fue todo paso a paso”.

Cuando el directivo habla, destaca que se trata de medidas restrictivas y no prohibitivas. “Nosotros no prohibimos que lleven el celular a la escuela. De hecho, lo llevan, pero lo mantienen en la mochila, sin usar. Se ha hablado con el personal del kiosco para que habilite otros medios de pago y que el chico no esté con el celular; también la posibilidad de que los padres hagan transferencia de dinero al kiosco. Hasta ahora los padres están contentos porque vamos a priorizar la atención en lo pedagógico”, explicó el rector.

La experiencia comenzó el año pasado en el ciclo básico y este año se extendió al ciclo orientado, donde la resistencia inicial fue mayor. “Hubo un poco de resistencia porque los chicos están acostumbrados a usar siempre el celular, pero la mayoría sabe que es para poder estar más conectados humanamente, conversando y dejar de lado un poco el dispositivo”, mencionó.

Los resultados, aseguran, ya se notan. “En el ciclo básico se notó más participación de los chicos en clases, en los recreos ellos juegan de otra manera. Sí, hubo cambios, se nota lo positivo, por eso es que lo extendimos ahora al orientado y esperamos un resultado parecido”, contó Ordoñez.

APRENDER A USAR LA TECNOLOGÍA

El rector remarcó que la medida apunta a educar sobre el uso adecuado de la tecnología y no a eliminarla y que la escuela tiene un rol fundamental en la formación de hábitos. “Para mí esto es algo estratégico porque se trata de volver a darle al celular el uso que corresponde. No es la idea dejar de usarlo, sino aprender a identificar cuándo es el momento adecuado y cuándo no. No puede estar toda nuestra vida atravesada por el uso de la tecnología. La escuela también tiene la responsabilidad de formar a los estudiantes en estas cuestiones. Es importante aprender a dejar el celular cuando estamos conversando con alguien, cuando prestamos atención en clase o cuando compartimos un momento con otros. Creo que aprender esto a la edad que tienen los chicos tendrá un buen resultado”, afirmó.

El directivo consideró que este tipo de iniciativas responden a un cambio cultural más amplio. “Creo que la sociedad está empezando a darse cuenta de que el uso permanente de dispositivos muchas veces nos desconecta de otras cosas importantes. En ese sentido, la escuela puede ayudar a recuperar espacios de encuentro, diálogo y atención”, reflexionó.

OTRAS EXPERIENCIAS

En Concordia hay otros establecimientos que tomaron iniciativas parecidas, entre ellos la escuela Martín Miguel de Güemes, que empezó a probar la restricción con espacios asignados para dejar el celular durante toda la jornada.

El colegio Renacer también aplica la medida. En ese caso, la implementación llegó acompañada por un trabajo en el que proponían a los alumnos una actividad en la que debían buscar, en la aplicación que ya trae el teléfono, el dato de cuántas horas utilizaban el celular. A eso debieron hacerlo extensivo a sus familiares y amigos. Luego debatieron acerca de la cantidad de horas de contacto humano o actividades de interacción “perdidas” por estar en las redes.

Los resultados de ese trabajo, afirmaron, fueron sorprendentes. “Un alumno notó que prácticamente no tiene interacción con otros fuera de la escuela y que ni siquiera duerme la cantidad de horas que debería. Eso generó un impacto”, dijo a Mirador Entre Ríos el profesor a cargo de la propuesta.

El rector de la escuela Jesús Nazareno destaca que se trata de “medidas restrictivas y no prohibitivas”. Foto: Belén Fedullo

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