Caputo viaja a Washington: busca destrabar la revisión del FMI, los US$ 1.000 millones y un waiver por reservas

El ministro de Economía, Luis Caputo, inició este lunes un viaje clave a Washington con una agenda centrada en destrabar la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), demorada desde enero. La comitiva busca asegurar un desembolso pendiente de US$ 1.000 millones y negociar una dispensa (waiver) por el incumplimiento de las metas de reservas. Este proceso es crucial para obtener respaldo externo en un contexto de compleja situación cambiaria y próximos vencimientos de deuda.

La misión de Luis Caputo en Washington: Desembolso y respaldo del FMI

El ministro de Economía, Luis Caputo, tiene como objetivo principal asegurar un desembolso de US$ 1.000 millones durante su viaje a Washington, donde participará en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial. La misión, que se extenderá durante toda la semana, estará integrada por Caputo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el viceministro José Luis Daza.

Detalles de la negociación con el FMI

La comitiva buscará cerrar una negociación que se encuentra demorada desde enero y que la Casa Rosada considera de doble valor estratégico. Por un lado, se trata de la obtención del desembolso pendiente. Por otro, es crucial demostrar que el organismo multilateral continúa respaldando el programa económico del presidente Javier Milei.

Esta revisión es la segunda del Programa de Facilidades Extendidas, firmado hace exactamente un año. Dicho acuerdo implicó un préstamo de US$ 20.000 millones, de los cuales ya se recibieron US$ 12.396 millones en abril de 2023 y otros US$ 2.073 millones en agosto del mismo año, tras la aprobación de la primera revisión. La evaluación técnica correspondiente a la segunda revisión, pautada originalmente para enero, sigue abierta.

Reservas bajo la lupa: El principal desafío

El punto más sensible en la discusión con el Fondo Monetario Internacional radica en la acumulación de reservas. La dificultad principal es transformar las compras de dólares en reservas efectivamente retenidas por el Banco Central (BCRA).

Credenciales fiscales sólidas, frente externo expuesto

En cuanto al resultado fiscal, el Gobierno argentino presenta credenciales más sólidas. Durante 2025, el país registró un superávit primario del 1,4% del PBI, superando la meta del 1,3% pactada con el organismo. Incluso, al computar el pago de intereses, el excedente fiscal total alcanzó el 0,2% del producto.

Sin embargo, en el frente externo, la situación es diferente. Aquí el oficialismo se encuentra más expuesto y necesita una dispensa. El Gobierno buscará un waiver, un perdón formal del FMI, por no haber cumplido con la meta de acumulación de reservas. Analistas financieros estiman que el incumplimiento se ubicó en torno a los US$ 11.000 millones por debajo de lo acordado en el año previo.

A pesar de que el BCRA ha registrado compras récord de divisas —cerca de US$ 5.000 millones desde principios de año—, estas no logran acumularse. Buena parte de esos fondos fue absorbida por el Tesoro para afrontar pagos y obligaciones inmediatas en moneda extranjera, neutralizando así el efecto positivo sobre las reservas netas.

Objetivos de la comitiva económica en Washington

El primer objetivo del equipo económico en Washington es obtener la aprobación de la segunda revisión, primero por parte de los técnicos del organismo y luego por su Directorio. Esto permitiría el arribo de los esperados US$ 1.000 millones.

Redefinición de metas y el ritmo de monitoreo

El segundo objetivo es la redefinición de las metas de reservas internacionales netas. Originalmente, debían ubicarse en US$ -3.100 millones al final del primer trimestre, US$ 1.600 millones al cierre del segundo trimestre y US$ 8.400 millones hacia diciembre. Aunque estos nuevos objetivos son más bajos que los previstos inicialmente, aún resultan exigentes para una economía argentina que sigue sin acceso al mercado internacional y con un demandante cronograma de pagos por delante.

En esta línea, se presume que el trío conformado por Caputo, Bausili y Daza también intentará persuadir al Directorio del FMI para modificar el ritmo del monitoreo, con la posibilidad de pasar de un cronograma trimestral a uno anual. Esta medida brindaría un alivio operativo y político al Gobierno, que persigue metas exigentes en un contexto donde la generación de divisas no se alinea con su retención real en las arcas oficiales.

El impacto del contexto internacional y los próximos desafíos

Otra parte fundamental de la conversación se dará con inversores y organismos multilaterales. El equipo económico deberá explicar el plan para captar un promedio de US$ 1.250 millones mensuales, necesarios para afrontar pagos hasta 2027. Esta cifra es considerable, máxime en un escenario donde el Ejecutivo sigue descartando una salida a los mercados internacionales al considerar que el riesgo país, aunque bajó a la zona de los 550 puntos, todavía no habilita una colocación cómoda de deuda.

La agenda de Caputo no estará ajena al clima internacional. Las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial se desarrollan en un contexto marcado por la guerra en Medio Oriente, que ha impactado en las discusiones macroeconómicas globales. El propio organismo difundió en los últimos días un informe donde destacó que los efectos del conflicto son globales, aunque desiguales, e instó a los gobiernos a contener la suba de los precios de la energía en sus territorios.

Este contexto explica, en parte, la premura con la que el Gobierno argentino encara esta gira, buscando respaldo en un mundo más volátil, con precios energéticos presionados y una economía internacional que observa con mayor atención los shocks geopolíticos. A pesar de esto, el FMI sigue proyectando para Argentina un crecimiento del 4% tanto para 2026 como para 2027. Esta cifra es más moderada que el 5% previsto por el Ejecutivo en el Presupuesto, pero superior a la expansión proyectada para Brasil y México. El organismo atribuye este desempeño, en buena medida, al rendimiento fiscal del país.

Vencimientos y la urgencia financiera

Sin embargo, ese respaldo macroeconómico no es suficiente para descomprimir la urgencia de caja. Argentina enfrenta este año otros seis vencimientos con el FMI por cerca de US$ 4.420 millones. A fines de abril, se presenta un pago menor de US$ 32.197, que se sumará a los US$ 799,5 millones de mayo. Posteriormente, se registrarán vencimientos por US$ 834 millones en agosto, casi US$ 793 millones en septiembre, US$ 829,5 millones en noviembre y otros US$ 339,8 millones en diciembre.

Todo esto confiere al viaje una mayor densidad. No se trata únicamente de un desembolso pendiente, sino de establecer el puente financiero y político que el Gobierno necesita para afrontar los próximos desafíos.


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