La diputada provincial Lionella Cattalini celebró la destitución del juez federal Gastón Salmain por parte del Jurado de Enjuiciamiento y aseguró que la decisión constituye una señal institucional clave para Santa Fe. La legisladora sostuvo que el fallo marca un límite necesario contra la corrupción y demostró que la Justicia Federal debe actuar sin privilegios ni amparos corporativos.
La respuesta institucional tras la destitución del juez federal Gastón Salmain
La diputada provincial Lionella Cattalini celebró la decisión del Jurado de Enjuiciamiento que determinó la destitución del juez federal Gastón Salmain, y destacó que Santa Fe necesita una Justicia Federal a la altura de las demandas sociales, caracterizada por la responsabilidad, la transparencia y la ausencia de privilegios para quienes deben hacer cumplir la ley.
Un límite necesario para la independencia judicial
Para la legisladora, la medida constituye una señal institucional de suma relevancia. “Los santafesinos sabemos muy bien el daño que pueden causar los jueces federales corruptos y el costo que eso tiene para toda la sociedad. Nos merecemos una Justicia Federal que esté a la altura de sus responsabilidades, que actúe con transparencia y en la que no haya lugar para privilegios ni protección corporativa”, expresó Cattalini.
Asimismo, sostuvo que el fallo representa un límite indispensable y remarcó que la independencia judicial —pilar fundamental para la democracia— debe estar acompañada por mecanismos de control efectivos y por la obligación ineludible de rendir cuentas por los propios actos.
Ningún cargo como escudo protector
“Nadie está por encima de la ley. Mucho menos quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia. Cuando existen motivos para apartar a un magistrado de su función, las instituciones deben actuar con firmeza y demostrar que los controles no son una formalidad, sino una garantía para toda la sociedad”, afirmó.
Finalmente, Cattalini enfatizó que la expectativa ciudadana exige el cumplimiento de las reglas para todos, sin excepciones. “La destitución de Salmain debe ser una señal clara de que las conductas incompatibles con la función judicial tienen consecuencias y de que ningún cargo puede convertirse en un escudo”, concluyó.
