Más de 1.100 puestos en tres ferias populares de Santa Fe capital impulsan el comercio barrial

La Municipalidad de Santa Fe relevó las tres principales ferias populares de la ciudad, donde operan alrededor de 1.100 puestos que son el sostén de numerosas familias. Ante el crecimiento de estas actividades, vitales para la economía social local en el actual contexto económico, el municipio capitalino impulsó un proceso de ordenamiento. El objetivo es compatibilizar su funcionamiento con la convivencia urbana, el tránsito y el comercio formal.

Las ferias populares y el desafío de su ordenamiento en la ciudad

La Municipalidad de Santa Fe se encuentra trabajando en un plan integral para ordenar las tres grandes ferias sociales o populares de la ciudad, que hoy reúnen alrededor de 1.100 puestos. Este proceso busca compatibilizar la actividad, vital para muchas familias, con la convivencia urbana, el tránsito y el comercio formal. El relevamiento municipal indica que estos espacios se han consolidado como un refugio económico clave para cientos de santafesinos, distribuyéndose principalmente en «La Baulera», cerca de la Estación Mitre, con unos 300 puestos; la del Nuevo Hospital Iturraspe, con cerca de 400; y la que funciona en el CIC de Facundo Zuviría, también con aproximadamente 400 puestos.

Según Hugo Marchetti, secretario de Políticas Sociales municipal, se observa un incremento en la autogestión y la economía doméstica, donde los hogares se transforman en unidades productivas. Este fenómeno, sostiene el funcionario, está directamente ligado al contexto económico actual, donde la economía social «viene, de alguna manera, a resolver la sustentabilidad de los proyectos de vida de las personas y de las familias». Fernando Trossero, subsecretario de Economía Social, añadió que «muchos vendedores rotan entre distintas ferias, según los días de funcionamiento y las oportunidades de venta. Por eso preferimos hablar de cantidad de puestos y no de vendedores», reflejando una realidad dinámica y diversa.

Un universo diverso de ferias en los barrios

La Municipalidad distingue hoy tres grandes categorías de ferias en la ciudad, cada una con características y objetivos propios. Por un lado, están las «ferias alimentarias», anteriormente conocidas como «francas», que incluyen espacios como La Verdecita, la de Guadalupe o la de las Cuatro Vías. Estas forman parte de la política alimentaria municipal, promoviendo la comercialización directa entre productores y consumidores.

En otro grupo se encuentran las «ferias de artesanos», que el vecino puede visitar en espacios públicos tradicionales como Plaza Constituyentes, la Costanera y la Peatonal San Martín (esquina Juan de Garay). A estas se suma la reconocida Feria del Sol y de la Luna, en la plaza Pueyrredón, que cuenta con una ordenanza propia. Desde este 2024, se ha impulsado su regularización mediante normativas específicas y acuerdos con la Municipalidad, y se están fomentando nuevas ferias de este tipo en barrios como Scarafía y Las Flores, que se desarrollan una vez al mes.

Finalmente, y donde se concentran los 1.100 puestos relevados, están las «ferias sociales» o «populares». En ellas predomina la reventa de artículos usados, indumentaria, bazar y una amplia variedad de productos de consumo cotidiano, evidenciando el esfuerzo diario de muchas familias por generar ingresos.

Las voces del trabajo diario: «Hay más puestos porque hay más necesidad»

Los testimonios de quienes trabajan en estas ferias revelan el pulso de la economía santafesina. Sandro, vendedor de termos, mates y herramientas en la feria del Nuevo Hospital Iturraspe, no duda al explicar el crecimiento de los puestos: «Cuando hay más manteras es porque hay más necesidad de la gente». Él y sus compañeros trabajan allí de lunes a sábado, de 7 a 16 ó 17. Sin embargo, Sandro lamenta que «la venta nos bajó un 60% desde julio o agosto del año pasado. La gente tiene mucha necesidad de trabajar, pero también tiene prioridades: comer, pagar un alquiler. Está todo muy complicado». Pese a las dificultades, estas ferias siguen siendo un pilar: «Esto alcanza para vivir, no para hacerse millonarios. Acá se pueden contar con los dedos de una mano los que se van de vacaciones», resumió.

Dora Luis, con experiencia en la feria desde antes de la pandemia, confirma el panorama: «Hay muchísimo más puestos ahora. Está lleno. La gente se rebusca también». En su puesto, combina la venta de ropa nueva y usada con su trabajo en casas de familia. Ha notado un aumento particular en los puestos de ropa nueva y artículos económicos. «No alcanza la plata. Una trabaja en casas de familia, pero no alcanza», expresó, aunque valoró que las ventas permiten complementar ingresos: «La gente ayuda muchísimo, compra y nos da una mano enorme». En la feria del Iturraspe se puede encontrar de todo, desde mercadería no perecedera hasta ropa, zapatos, juguetes, ferretería e incluso medicamentos de venta libre.

Ivana es una de las recién llegadas, invitada hace apenas un año por su hermana que ya trabajaba en el lugar. «Empecé porque el trabajo se va cortando cada vez más. Mi hermana me ofreció venir y acepté enseguida», relató. En su puesto vende artículos de bazar y juguetes. «Se compra poco, lo que se necesita. Algún juguete para regalar o cosas chicas», comentó, y destacó el esfuerzo económico que implica participar: «Cada uno trae sus mesas y su gazebo. Hay mucha gente que incluso paga flete para venir y a veces, sale derecho con lo que vende sólo para cubrir ese gasto».

El desafío del ordenamiento para la convivencia en la ciudad

Frente a la expansión de estas ferias, la Municipalidad puso en marcha un proceso de reorganización para garantizar la continuidad de la actividad sin generar conflictos en el entorno. «Hay una mirada que pretende buscar orden y convivencia», explicó Marchetti. «La feria está bien, pero si obstaculiza el ingreso de ambulancias, el tránsito o avanza sobre otros espacios, empieza a generar ‘externalidades’ negativas».

El primer punto de foco fue la feria del Nuevo Hospital Iturraspe, donde se coordinaron 15 áreas municipales. Se realizaron tareas de señalización, pintura, reorganización de estacionamientos para más de 200 vehículos y la creación de un patio gastronómico que concentró a 14 carribares, los cuales antes ocupaban distintos sectores del predio, afectando veredas y calles por donde ingresaban pacientes y ambulancias al hospital. Quedan pendientes tareas de saneamiento en el centro del predio, donde se ubican los manteros. «Son espacios que no estaban preparados para una feria. Primero relevamos qué se comercializa, cuántos emprendedores hay y después elaboramos una propuesta integral», detalló Trossero, quien enfatizó que el objetivo no es eliminar estos espacios, sino mejorar su funcionamiento. «Estamos abriendo todas las instancias de diálogo para favorecer la convivencia, con los vendedores, con vecinales, incluso con el directorio del hospital. No se trata de prohibir, sino de ordenar», afirmó.

Esta misma estrategia de ordenamiento se implementará próximamente en la feria de la Estación Mitre, que funciona dos veces por semana, con foco en la reorganización de calles aledañas como Zavalla, y progresivamente en el CIC de Facundo Zuviría, que se arma los días domingo.

Políticas públicas para acompañar la economía social

El ordenamiento de las ferias se enmarca en una política más amplia de economía social que la Municipalidad desarrolla a través de cinco líneas de acción. Entre ellas se encuentran las capacitaciones del programa «Camino Emprendedor», que ya realizó más de 300 cursos gratuitos; el acompañamiento a más de 1.000 familias mediante programas de huertas y producción de alimentos, en el marco del programa GIPA (gestión integral de política) que engloba las acciones de política alimentaria municipal. También se impulsa la iniciativa «Emprendedores de Futuro» destinada a estudiantes secundarios. Además, se fortalecen los microcréditos del Banco Solidario, que otorgan hasta un millón de pesos con tasa cero, habiendo ya otorgado 130 créditos en un año por un valor de $ 80 millones. La última línea de trabajo es el fortalecimiento de las distintas ferias de la ciudad.

«Necesitamos políticas públicas para acompañar este fenómeno, pero también hacerlo sin generar distorsiones o competencia desleal con quienes tienen comercios formales y cumplen con todas sus obligaciones», concluyó Marchetti, reafirmando el compromiso municipal con la articulación entre la economía social y el desarrollo urbano ordenado.


Te puede Interesar


Área Metropolitana - Educación