Los líderes de La Libertad Avanza mantienen una tensa tregua con el bullrichismo, esquivando el enfrentamiento directo pese a las persistentes disidencias internas. Desde el Gobierno nacional, se prioriza la «reestructuración de la Justicia» como objetivo central de la gestión. Este delicado equilibrio se sostiene por la mirada puesta en la renovación del mandato presidencial en 2027.
La última semana concluyó en la Casa Rosada tal como lo había anticipado el área de comunicación presidencial. La ausencia de reuniones de Gabinete y de la Mesa Política evidenció la necesidad de un período para asimilar y atenuar las recientes novedades y los posicionamientos internos dentro de La Libertad Avanza y sus aliados.
La decisión de Patricia Bullrich de invocar la «objeción de conciencia» al momento de avalar el pliego de María Verónica Michelli para su designación como jueza federal, dejó en claro que ciertas directrices de los hermanos Javier Milei y Karina Milei no serán acatadas por la exministra de Seguridad. Bullrich, aunque afiliada a La Libertad Avanza tras su desvinculación del PRO, continúa siendo percibida como una figura ajena al «mileísmo» puro. El año y medio de mandato restante de la administración central determinará el devenir de esta relación conflictiva, que con frecuencia exige la difusión de imágenes de unidad que no siempre reflejan la realidad objetiva. Recientemente, se la vio junto a Javier Milei, luego con Manuel Adorni, y finalmente con Karina Milei.
Un referente del «karinismo» confió a este diario que la relación entre el primer mandatario, la Secretaria General de la Presidencia y la actual jefa del bloque de LLA en la Cámara Alta, «se dobla, pero no se rompe». Esta expresión buscó apaciguar las disidencias endógenas que se agudizan ante la proximidad del 2027, un año electoral que parece haberse adelantado, incluso, al Mundial de Fútbol que los altos funcionarios gubernamentales esperan con tanta expectativa.
La reestructuración judicial en el centro de la polémica
«La reestructuración de la Justicia es otro de los objetivos primordiales de esta gestión; por ello, haber concretado más de 70 nombramientos y planificar nuevos en las próximas semanas es digno de celebración. Lo de la cuñada de Alconada Mon es anecdótico. No provocará ninguna ruptura entre nosotros; es una cuestión que el periodismo promueve, pero que a la gente no le interesa, ni siquiera se puede decir que comprendan de qué están hablando y qué objetan ustedes», señaló a El Litoral una voz influyente dentro del ámbito libertario. La misma fuente indicó que el ministro Juan Bautista Mahiques y Javier Milei son quienes evalúan la modalidad para la firma del decreto que designará como funcionarios judiciales de alto rango a aquellos que cumplieron los requisitos votados por la Comisión de Asuntos que preside el senador riojano de LLA, Juan Carlos Pagotto. Esta postura se alinea con el planteo del titular de la cartera judicial, quien destacó que el cuerpo senatorial «habilitó» al Jefe de Estado para aprobar los pliegos, pero no lo «obliga» a hacerlo, en clara alusión a la posibilidad de que el pliego de María Verónica Michelli no supere el filtro presidencial.
Los operadores del oficialismo nacional desestimaron las apreciaciones del doctor en Derecho, Andrés Gil Domínguez, quien, consultado sobre el posible escenario si se decidiera no designar a María Verónica Michelli, afirmó: «En caso de que el Presidente no protocolice el nombramiento de la magistrada designada por el Poder Legislativo, acorde al procedimiento constitucional, quedaría inmerso en el delito de abuso de poder, discriminación e incumplimiento de los deberes de funcionario público». En la Casa Rosada descartan de plano esa posibilidad, aunque observan con atención la repercusión política de excluir a la abogada –familiar del periodista que investiga las causas LIBRA, ANDIS y las relacionadas con Manuel Adorni–. Esta situación cobra relevancia por la diferenciación que el «bullrichismo» impulsó al respaldar a la jurista, a sabiendas de que contradecir la postura de los hermanos que lideran el Poder Ejecutivo generaría conflictos internos. Sin embargo, la senadora Patricia Bullrich lo percibió como una oportunidad para establecer una agenda propia, buscando proyectar una imagen de «centroderecha» republicana y democrática, distanciada del populismo, pero respetuosa de las instituciones y la Constitución Nacional. Este punto es frecuentemente reprochado por los sectores del PRO (los «amarillos») y sus disidentes a La Libertad Avanza (los «violetas»).
Reordenamiento parlamentario y partidario
Con el propósito de exhibir cohesión en la dirigencia libertaria, Karina Milei convocaría en los próximos días a una nueva reunión de la Mesa Política. En dicho encuentro, además de buscar proyectar normalidad, se abordarán los proyectos legislativos impulsados en el Congreso y los dilemas partidarios, directamente relacionados con las negociaciones que el ministro del Interior, Diego Santilli, mantiene con los gobernadores (dialoguistas y no tanto) para convertir en ley la reforma político-electoral.
La eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) es una prioridad del «mileísmo», con la intención de evitar que los opositores logren consolidar candidaturas de consenso. Esta iniciativa podría derivar en que las PASO se tornen optativas o, en su defecto, se suspendan por cuestiones presupuestarias, como ocurrió en 2025. Otra de las apuestas de las autoridades del partido libertario es la formación de alianzas con «caciques territoriales». Esta agrupación, que tiene presencia en los 24 distritos del país, aún no ha logrado tener un mandatario provincial propio. El dilema radica en que los caudillos territoriales y los intendentes no desean que el Gobierno nacional configure listas que amenacen sus hegemonías.
El «efecto Solari» en Casa Rosada
Cuando en las primeras horas del viernes se conoció el fallecimiento del exlíder de los Redonditos de Ricota, Carlos Alberto Solari, los referentes de La Libertad Avanza no respondían a las consultas sobre la postura oficial ante una «Misa Ricotera» que ya se había anunciado para las 18 hs. en la Plaza de Mayo.
Cerca de las 15 se observó en los alrededores de la Casa Rosada un aumento en los vallados y el despliegue de personal de diversas fuerzas de seguridad. Con la excepción del secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, quien publicó en su cuenta de X: «Su obra perdurará para siempre en la historia del rock nacional», ninguna figura de peso se refirió al tema.
El realizador audiovisual de Javier Milei, Santiago Oría, escribió que poseía todos los discos de «Los Redondos» y cuestionó la irrupción de «la grieta» entre los artistas. Los opositores lo criticaron duramente, acusándolo de no haber comprendido las letras de la banda y lo increparon durante toda la jornada.
Fue Martín Menem quien, desde la presidencia de la Cámara Baja, respondió al pedido de diputados de Unión por la Patria y del radical Pablo Juliano para que el velatorio del músico se realizara en el Parlamento. El rechazo se justificó en la falta de condiciones adecuadas para dicho evento, aunque Menem no dejó de ponerse a disposición de la familia.
Tanto el Jefe del Poder Ejecutivo como otros funcionarios republicaron el mensaje del riojano, que fue recibido con rechazo y repudio por los fanáticos de la banda platense y su cantante. «Nosotros no tenemos protocolos para este tipo de cosas, es cierto, pero no tengan dudas de que ni por casualidad se nos hubiera ocurrido hacer ‘la gran’ Alberto Fernández y Cristina Kirchner, y fomentar el desastre que fueron las exequias de Diego Maradona en este lugar», manifestó un allegado a la Secretaria General de la Nación.
Persisten las restricciones a la prensa en la sede del Poder Ejecutivo Nacional
Por decisión de Karina Milei y Javier Milei, la Sala de Prensa permaneció cerrada durante 12 días –impidiendo el acceso a los 60 periodistas acreditados–. Además, la Casa Militar impuso un sistema de restricciones que se mantiene vigente, a pesar de que el juez federal Ariel Lijo desestimó la denuncia del jefe de dicho cuerpo, general de Brigada Sebastián Ibáñez, quien argumentaba una supuesta puesta en peligro de la «seguridad nacional».
Los impedimentos a la labor periodística incluyen la obligación de presentar el DNI en cada ingreso –con revisión de nombre, apellido y medio, debido a la eliminación del registro de huella digital–. Asimismo, el acceso habitual por Balcarce 24 está vedado para el personal de prensa, debiendo ingresar por la esquina de Balcarce 78. Allí, además del tradicional escaneo de bultos, se ha incorporado la revisión corporal. Tras ello, se vuelven a exigir los datos personales y se entrega –si el personal militar no lo considera contrario– la credencial que, ahora, debe quedar en el palacio y se reintegra al momento de la salida.
Dentro del histórico edificio, la movilidad de los cronistas ha sido casi completamente restringida. Solo pueden permanecer en el sector de redacción, acceder a un baño y a una única cafetería ubicada en el primer piso –desde donde pueden ser desalojados si transita alguna autoridad política–. En caso de requerir salir al aire, la tarea laboral solo puede realizarse desde el interior de la sala o en su entrada, siempre bajo la custodia de personal de seguridad que controla permanentemente los movimientos de los acreditados. Adicionalmente, todos los vidrios que dan al Patio de las Palmeras han sido cubiertos, al igual que los accesos a esa zona, donde históricamente se trabajaba sin inconvenientes.
El secretario de Prensa y Comunicación, Javier Lanari, había prometido que estos procedimientos ilegales, que atentan directamente contra el derecho constitucional a la libertad de prensa, serían desactivados a la brevedad. Sin embargo, al día de hoy, el Día del Periodista se celebrará sin modificaciones en este aspecto, pero con el reclamo permanente de quienes cumplen funciones en la Casa de Gobierno, centro neurálgico de la información política en la República Argentina.
