A más de un año de las próximas elecciones presidenciales, el calendario electoral puede parecer lejano; sin embargo, para diversos sectores de la política, el tiempo es un recurso invaluable. La reestructuración, la búsqueda de nuevas figuras y la revalorización de piezas históricas son imperativos para los espacios no gobernantes, quienes ven en 2027 un horizonte de oportunidades. Aunque el tablero de ajedrez electoral aún no está dispuesto formalmente, algunas piezas ya comienzan a moverse, regresando a la agenda pública a través de recorridos territoriales, visitas estratégicas y la capitalización de exposiciones sectoriales. Las plataformas digitales, junto con los espacios análogos, convergen como herramientas fundamentales en la construcción y definición de un candidato.
Mientras algunos dirigentes insisten en la importancia del «territorio», las nuevas generaciones prefieren librar la «lucha cultural» en plataformas como X, la red social que Elon Musk transformó de lo que antes era Twitter. La lógica es similar: un tema, una imagen o un video que genera comentarios, réplicas y contestaciones, configurando así el discurso político actual. Esta efervescencia contrasta con la realidad de una sociedad que anhela dejar de hablar de inflación, inseguridad, pobreza y una extensa lista de problemáticas endémicas.
La estrategia del Gobierno Nacional
En este contexto preelectoral, el gobierno que encabeza Javier Milei apuesta a la discusión de una reforma política que impulse la Boleta Única, reafirme la Ficha Limpia y, fundamentalmente, elimine las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Bajo el argumento del ahorro económico, la gestión libertaria busca evitar competidores internos dentro de La Libertad Avanza (LLA) y confrontar directamente con el pasado kirchnerista y sus expresiones afines. Por ello, la contienda parlamentaria se vuelve clave para los intereses oficialistas, que simultáneamente intentan sortear los embates de supuestas internas develadas en las últimas semanas.
El Retorno de Mauricio Macri
El expresidente Mauricio Macri es una de las piezas del ajedrez político que ha vuelto a escena con fuerza en los últimos días. El líder del PRO desembarcó en la provincia de Santa Fe, donde recorrió obras y compartió actividades con el gobernador Maximiliano Pullaro y otros dirigentes locales. También se dirigió a la militancia «amarilla» en un acto partidario. «Nosotros no somos un paso atrás. Nosotros somos el próximo paso y estamos seguros de tener muchos más. La sociedad puede perdonar errores, pero el quiebre moral no lo perdonan nunca», destacó Macri. Previamente, el exmandatario elogió la gestión de Pullaro, destacando las obras en marcha, el rumbo productivo y medidas puntuales como la Asistencia Perfecta para docentes. Rodeado de figuras como Gisela Scaglia y el intendente capitalino Juan Pablo Poletti, entre otros, Macri se mostró activo de cara a los desafíos venideros.
La búsqueda peronista
En la vereda opuesta, el peronismo transita estos meses en un rol de oposición frontal al gobierno libertario y en una incansable búsqueda de una figura capaz de aglutinar sus diversas vertientes. La danza de nombres incluye a Axel Kicillof como referente, dada su posición como gobernador de la Provincia de Buenos Aires, un distrito de enorme peso electoral. También emergen nombres que formaron parte de la gestión de Alberto Fernández, aunque sin propuestas concretas. El surgimiento de un dirigente que logre convencer a los distintos espacios que hoy componen el peronismo parece, por ahora, una tarea difícil. Con Cristina Kirchner en su domicilio, no emergen figuras que convoquen a las masas, que interpelen a los libertarios y que puedan competir de igual a igual, si se lo mira en tono «mundialista». La lista de posibles líderes incluye a Axel Kicillof, Guillermo Moreno, Sergio Massa, Gabriel Katopodis, el propio Máximo Kirchner y el pastor Silvio Gebel, entre otros, pero sin certezas sobre un candidato unificador.
Retrospectiva política
La provincia de Santa Fe también vive su propia introspección. Las tres fuerzas políticas predominantes transcurren estas semanas con itinerarios bastante diferenciados. El frente Unidos atraviesa la segunda etapa del mandato del gobierno de Maximiliano Pullaro con importantes obras en marcha y la idea de consolidar la gestión provincial como un modelo para el país. Simultáneamente, se avanzó en la presentación de un paquete de leyes vinculadas a la seguridad, que se prevé serán objeto de álgidos debates.
Mientras tanto, el PJ santafesino no logra encontrarse. El periódico El Litoral reporta semanalmente los vaivenes de una postergada reunión de unidad. En la provincia, el justicialismo, con al menos cuatro espacios internos, no ha logrado coincidencias hasta el momento. Con los resabios de la derrota electoral de 2023 frente a Unidos, las vertientes peronistas se encolumnan detrás de dirigentes como Omar Perotti, Marcelo Lewandowski, Eduardo Tognoli y Leandro Busatto. La conducción del partido, en manos de Guillermo Cornaglia, lanzó la convocatoria «El futuro se construye en unidad», pero no logró adeptos y debió ser suspendida «hasta nuevo aviso».
En este incierto panorama provincial, figuras como Diego Giuliano buscan un lugar de liderazgo peronista desde el Frente Renovador. El exministro de Transporte visitó la muestra Agroactiva y propuso la reducción de las retenciones como una política de Estado. Por su parte, los libertarios aún no han definido una conducción en el territorio santafesino. Si bien Romina Diez y Nicolás Mayoraz guían a las bases desde el Congreso de la Nación, no hay a la vista un nombre con intenciones claras de competir por la gobernación.
Así, las fichas comienzan a moverse en el tablero nacional y provincial, un tablero que, si bien aún no está sobre la mesa, se encuentra en la sala de espera de la política argentina.
