El economista Germán Rollandi analizó un escenario favorable para Argentina, impulsado por la normalización del mercado energético mundial y una mejora en la calificación crediticia del país. Según su análisis, esta combinación de factores podría aliviar la presión sobre los precios de los combustibles y la inflación, a la vez que potenciaría la llegada de capitales, el acceso al financiamiento y la recuperación del crédito para empresas y familias.
Un escenario económico mixto
El reciente acercamiento diplomático entre Estados Unidos e Irán, sumado a la mejora en la calificación de la deuda soberana argentina por parte de agencias internacionales, configura un escenario con directos efectos en la economía del país. Si bien una posible baja del precio internacional del petróleo podría implicar una reducción en los ingresos por exportaciones, estos acontecimientos también generarían beneficios potenciales en la contención inflacionaria, la dinamización del crédito y la atracción de inversiones. Así lo analizó el economista Germán Rollandi, quien desglosó la influencia de ambos factores en la coyuntura argentina.
La reapertura estratégica del estrecho de Ormuz
Uno de los pilares del acuerdo entre Estados Unidos e Irán es la potencial reapertura plena del estrecho de Ormuz, una arteria marítima crucial para el comercio global de petróleo y gas. Según Rollandi, la prolongación de conflictos previos había elevado los precios energéticos a niveles que complejizaban la actividad económica mundial.
El economista explicó que la normalización del tránsito marítimo en esta vía permitiría una readecuación de los precios internacionales de la energía. La apertura posibilitaría que el precio del petróleo y del gas se acomodara, no a los niveles previos al conflicto, que se situaban alrededor de 70 dólares el barril, sino levemente por encima, aunque de todas formas por debajo de los 100 o 120 dólares que llegó a alcanzar.
Implicancias en la inflación y las exportaciones
La potencial caída de los precios energéticos traería aparejadas consecuencias mixtas para Argentina. Rollandi indicó que, al ser actualmente un significativo exportador de petróleo, una parte de los dólares que ingresan al país por los precios más elevados tendería a reducirse.
No obstante, el especialista subrayó el efecto favorable que esto podría tener en la inflación doméstica. Esta dinámica coadyuva a la política antiinflacionaria del gobierno, ya que la ausencia de mayores aceleraciones en el precio del petróleo debería contribuir a la desaceleración generalizada de precios. En este contexto, Rollandi rememoró la decisión de YPF de moderar los ajustes en los combustibles mientras se definía el panorama internacional. Esto debería tender a normalizarse y propiciar una baja en el precio del petróleo, lo que a su vez impactaría en la reducción o estabilización del precio de los combustibles y permitiría anclar la inflación en niveles significativamente más bajos de los actuales. El beneficio, destacó, no sería exclusivo de Argentina, sino que alcanzaría a Estados Unidos, que también enfrenta un importante desafío inflacionario derivado de la situación bélica.
Mejora crediticia y atracción de capitales
El segundo factor preponderante es la mejora en la calificación de la deuda argentina. Tras la decisión de Fitch de elevar la nota soberana semanas atrás, Standard & Poor’s adoptó una medida similar, y el mercado aguarda que Moody’s siga una trayectoria idéntica.
Rollandi puntualizó que estas recalificaciones se traducen en una mayor entrada de capitales. Al subir la nota crediticia, se propicia un incremento en el flujo y la demanda de deuda argentina, lo que a su vez brinda un mayor acceso a los mercados de financiamiento internacional.
Esta mejora también incide directamente sobre el riesgo país, uno de los indicadores de mayor observación por parte de los inversores. Mientras Estados Unidos paga por su deuda a diez años 4,4%, Argentina, con un riesgo país que hoy descendió producto de esta recalificación alrededor de 450 puntos básicos, está abonando 8,99% por su deuda, lo que representa casi el doble. Según el economista, la expectativa es que la mejora crediticia continúe reduciendo este diferencial, que previamente no podía quebrar los 500 puntos, equivalentes a un 5% de sobretasa. Actualmente en 450, se proyecta una posible baja a 400 puntos.
Refinanciación de deuda y acceso al financiamiento
El acceso a financiamiento externo constituye uno de los objetivos prioritarios del Gobierno nacional. Dado que en 2027 comenzarán vencimientos significativos con el Fondo Monetario Internacional y otros acreedores privados, la obtención de recursos a tasas más competitivas se torna esencial.
Rollandi explicó que esta mejora de calificación representa un paso adicional para que Argentina pueda emitir nueva deuda y, a través de ella, refinanciar los compromisos existentes sin tener que afrontar pagos directos con fondos propios. Este es el objetivo del gobierno y lo sitúa un paso más cerca de concretarlo. Además, el economista resaltó que la administración nacional ya gestiona acuerdos con organismos y entidades financieras internacionales para robustecer su capacidad de financiamiento. Posee convenios con bancos internacionales que le están otorgando préstamos y un acuerdo con el Banco Mundial para obtener mayores garantías, lo que le permitiría mejorar la tasa de colocación de deuda.
Impacto en el sistema bancario, el crédito y las familias
Más allá de las cuentas públicas, la mejora en la calificación crediticia también podría repercutir favorablemente en la economía cotidiana. Uno de los principales beneficiarios de esta mejora son los bancos, lo que optimiza su capitalización y favorece un descenso de las tasas de interés, estimulando la aparición de crédito productivo.
El especialista consideró que esto podría ser particularmente ventajoso para personas y empresas con dificultades financieras. Es un avance significativo para la ciudadanía, ya que permitiría que el crédito comenzara a fluir y aquellos en situación morosa podrían acceder más fácilmente a una refinanciación que les posibilite normalizar su estado financiero.
No obstante, Rollandi advirtió que los efectos positivos no serán inmediatos y están supeditados a la estabilidad del escenario internacional. El crédito tarda en aparecer, no es un proceso instantáneo. Tampoco se tiene la certeza de que el conflicto haya concluido definitivamente y que el acuerdo perdure. Finalmente, concluyó con una perspectiva cautelosa pero esperanzadora: Son buenas noticias si terminan confirmándose todos los aspectos positivos que se están proyectando.
