La Mesa Concordia de la CTA de los Trabajadores lanzó una campaña de recolección de firmas para respaldar un proyecto de ordenanza que instituya el “Boleto Sanitario”. La iniciativa busca otorgar 40 viajes gratuitos mensuales a quienes se desempeñan en hospitales, centros de salud y salas de atención primaria de la ciudad, incluyendo al personal de maestranza. El objetivo es aliviar el impacto del costo del transporte público sobre los ingresos de más de 4000 trabajadores del sistema sanitario local.
La propuesta surge en un contexto de salarios ajustados y aumentos constantes en los servicios básicos, donde el transporte representa un gasto significativo para quienes sostienen la atención médica pública. Desde la CTA remarcaron que la medida no requiere nuevos impuestos, sino una reasignación de recursos ya existentes, y que se trata de un reconocimiento a quienes estuvieron en la primera línea durante la pandemia y continúan enfrentando una demanda creciente en los hospitales y centros de salud de Concordia.
En la primera jornada de difusión, realizada en el hospital Delicia Concepción Masvernat, la campaña logró más de 300 adhesiones en apenas tres horas, lo que refleja la aceptación que la propuesta tiene entre los trabajadores y la comunidad.
Para profundizar en los detalles del proyecto, Julio López, secretario general de la Mesa Concordia de la CTA de los Trabajadores, enfermero del Hospital Masvernat y delegado de ATE dialogó con Mirador Entre Ríos y contó detalles sobre la iniciativa.
– ¿Cómo nació la idea del “Boleto Sanitario”?
La idea surge de la necesidad concreta que vemos todos los días en los hospitales y centros de salud. El costo del transporte público se ha convertido en una carga muy pesada para los trabajadores, especialmente en un contexto de salarios que no acompañan la inflación. Queremos que el municipio reconozca el esfuerzo de quienes sostienen la salud pública y les brinde un alivio económico.

– ¿Qué beneficios contempla el proyecto de ordenanza?
La propuesta establece 40 viajes gratuitos mensuales para cada trabajador del sistema público de salud de Concordia. Esto incluye a médicos, enfermeros, técnicos, administrativos y también al personal de maestranza, que cumple un rol fundamental en el funcionamiento de los hospitales. En total, hablamos de más de 4000 personas que podrían acceder al beneficio.
– ¿Cómo se financiaría este boleto gratuito?
No es necesario crear nuevos impuestos ni tasas. Existen antecedentes de programas similares donde se utilizan fondos ya recaudados por el municipio y la provincia. La clave está en reasignar recursos de manera inteligente, priorizando a un sector que sostiene un servicio esencial. La salud pública es un derecho y debe ser cuidada.
– ¿Qué recepción tuvo la iniciativa en la comunidad?
La respuesta fue muy positiva. En la primera jornada de difusión, en el Hospital Masvernat, logramos más de 300 firmas en menos de tres horas. Eso demuestra que los trabajadores apoyan la propuesta y que la sociedad entiende la importancia de reconocer a quienes nos cuidan todos los días.
– ¿Por qué consideran que es urgente implementar esta medida?
Porque el valor del boleto sigue aumentando y se convierte en un gasto difícil de afrontar. Los trabajadores de la salud no pueden dejar de asistir a sus lugares de trabajo, y el transporte es un costo fijo que impacta directamente en sus ingresos. En un momento donde los aumentos salariales son magros, este beneficio sería un alivio concreto.
– ¿Qué mensaje le darías a las autoridades municipales?
Les pediría que prioricen la salud pública y que reconozcan el esfuerzo de quienes sostienen el sistema sanitario. No se trata solo de un beneficio económico, sino de valorar a las personas que garantizan la atención médica de miles de familias concordienses. La salud es un derecho básico y fundamental para el desarrollo de nuestra comunidad.
– ¿Cuál es el próximo paso en la campaña?
Seguiremos recorriendo hospitales, centros de salud y barrios para sumar adhesiones. La idea es que el proyecto de ordenanza llegue al Concejo Deliberante con un respaldo amplio de la sociedad. Queremos que se entienda que esta medida no solo beneficia a los trabajadores, sino a toda la comunidad, porque fortalece el sistema de salud pública.
Gestionar una compensación
Aunque el tema resonó desde el lanzamiento de la camáña, desde la Cámara de Transporte adviertieron que aún no recibieron notificaciones oficiales y que el tema se conoció únicamente a través de publicaciones en medios y redes sociales. “Nos enteramos por las notas periodísticas y las redes sociales. No sabemos si el proyecto ya fue presentado ni cómo está planteada la propuesta”, señaló Daniel Lapalma, representante de la Línea 2 de colectivos urbanos al ser consultado.
El planteo de un boleto sanitario gratuito se suma a un escenario en el que más de la mitad de los viajes en colectivos de la ciudad ya se realizan sin costo o con descuentos significativos. Lapalma explicó que la demanda del sector de la salud era previsible tras la implementación del beneficio para estudiantes y docentes, aunque subrayó que la cuestión central es definir quién asumirá el financiamiento. “Nosotros no nos oponemos siempre y cuando la gratuidad sea compensada por alguno de los niveles del Estado. Porque la gratuidad no existe”, afirmó. Según datos de la cooperativa que administra, en mayo se alcanzó el 50% de viajes gratuitos y en junio ese porcentaje ya trepó al 51%. “Cuando se debatió el boleto gratuito para estudiantes y docentes, advertimos que se iba a llegar a este nivel de gratuidad. Hoy ya estamos en ese porcentaje”, recordó.

El descuento a los docentes funciona con normalidad gracias al financiamiento provincial. Los trabajadores de la educación no abonan el pasaje al momento de viajar y luego la Provincia compensa a las empresas por esos traslados. Lapalma destacó que los pagos correspondientes a mayo se realizaron en tiempo y forma, lo que garantiza la continuidad del beneficio. En ese sentido, consideró que el personal de salud debería seguir un camino similar. “Sin lugar a dudas se merecen un boleto gratuito al igual que los docentes, pero tendrán que gestionar una compensación. Lo ideal sería conseguir un mecanismo similar al que logró el gremio docente”, expresó.
El dirigente también detalló que existen distintos sistemas de compensación en el transporte urbano. Los jubilados acceden a una tarifa reducida gracias a aportes nacionales, los estudiantes reciben subsidios provinciales y las personas con discapacidad viajan sin pagar, aunque en Concordia ese beneficio no cuenta con una compensación específica. Esta diversidad de esquemas refleja un sistema cada vez más dependiente de los subsidios estatales. Lapalma advirtió que actualmente el 50% de los ingresos de las empresas proviene de aportes nacionales y provinciales, mientras que el otro 50% depende de la recaudación por boletos. Aun así, la situación económica sigue siendo delicada, ya que la falta de recursos impide renovar las unidades al ritmo necesario desde la pandemia y los aumentos de combustible absorbieron rápidamente el impacto positivo de la última actualización tarifaria.
La advertencia se suma al diagnóstico realizado por la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP), que alertó sobre la crisis que atraviesa el sector en el interior del país. Lapalma coincidió con ese planteo y remarcó que las empresas trabajan “al día”, con una cadena de pagos que, de cortarse, podría derivar en un escenario crítico.
