Hoy, cuando el Seven entrerriano se ha ganado un lugar de respeto dentro del rugby argentino, pocos recuerdan que gran parte de esa historia comenzó a escribirse a miles de kilómetros de distancia. Fue en mayo de 2011, cuando un plantel de la Unión Entrerriana de Rugby emprendió una gira por Italia que marcaría un antes y un después para la disciplina en la provincia.
Durante diez días, jugadores y cuerpo técnico compartieron entrenamientos, partidos, viajes y experiencias que terminaron consolidando mucho más que un equipo. Aquella aventura forjó un grupo humano que con el tiempo se transformó en la base de un seleccionado capaz de competir de igual a igual con las potencias nacionales del Seven.
La invitación surgió gracias al vínculo con el paranaense Daniel ‘Pollo’ Insaurralde, radicado desde hace años en Italia y referente de la franquicia Clandestinos, tradicional participante del Seven de Roma. El entrenador Marcelo Faggi vio en la propuesta una oportunidad única para potenciar a un plantel que ya venía acumulando rodaje tras participar del Seven de la República, el Seven de Punta del Este y el Seven del Sol.
«Estábamos convencidos de que una experiencia de este tipo podía sembrar algo importante para el futuro. Queríamos crecer deportivamente, pero también consolidar un grupo. El tiempo demostró que valió la pena», recordó Faggi.
La delegación arribó a Italia con objetivos claros y encontró una organización impecable gracias al apoyo de Insaurralde y otro entrerriano radicado en Europa, Adrián Di Giusto. Entre entrenamientos, recorridas turísticas y jornadas de convivencia, el equipo disputó el prestigioso Roma Sevens bajo el nombre de Clandestinos.
Frente a rivales de gran nivel internacional, los entrerrianos lograron actuaciones destacadas, incluyendo victorias ante equipos de Alemania y Francia. Posteriormente viajaron a Milán, donde cerraron la gira conquistando un torneo regional y regresando al país con la sensación de haber dado un paso adelante.
Pero quizás el mayor triunfo no estuvo en los resultados.
«Se consolidó una amistad que todavía sigue vigente. Esa gira generó pertenencia y despertó en muchos jugadores las ganas de formar parte del seleccionado de Seven de Entre Ríos», señaló Faggi.
Todo a pulmón
La organización del viaje estuvo lejos de ser sencilla. Sin grandes apoyos económicos, jugadores y cuerpo técnico debieron ingeniárselas para reunir los fondos necesarios.
Francisco Fariña, uno de los referentes de aquel plantel, recordó que la aventura se construyó prácticamente desde cero.
«Vendimos rifas, hicimos pequeñas acciones publicitarias y cada uno fue consiguiendo su pasaje como podía. Lo armamos en poco tiempo y mientras seguíamos jugando el Torneo Regional del Litoral con nuestros clubes», contó.
El esfuerzo tuvo recompensa. Quienes participaron de aquella experiencia coinciden en que el viaje fue el punto de partida de una identidad que luego impulsó al seleccionado provincial a convertirse en protagonista habitual del Seven de la República.
La historia de la sirena que nadie olvidó
Como toda gira, además de rugby dejó anécdotas que todavía generan risas entre los protagonistas.
Una de las más recordadas tiene como protagonista a Justo Bruno y una alarma de automóvil que terminó convirtiéndose en símbolo del viaje.
Según recordó Juan Pablo Taleb, durante una noche de regreso al alojamiento una botella cayó accidentalmente sobre un vehículo estacionado y activó la alarma. A partir de ese momento, Justo comenzó a imitar el sonido de la sirena en cada momento libre.
La broma alcanzó su punto máximo en una visita al Vaticano. En medio de una multitud y con parte del grupo desorientado, Bruno volvió a reproducir el famoso sonido sin preocuparse demasiado por las miradas de los turistas.
El resultado fue inesperado: gracias a aquella improvisada «sirena humana», los integrantes de la delegación lograron reencontrarse.
Quince años después, las victorias, los entrenamientos y los kilómetros recorridos siguen siendo parte del recuerdo. Pero para quienes integraron aquella gira, lo más importante fue haber construido una historia que trascendió el viaje y ayudó a transformar para siempre al Seven entrerriano.
EL PLANTEL
Justo Bruno
Nicolás Coronel
Martín Chiappesoni
Francisco Fariña
José García
Juan Blas Laporta
Juan Manuel Lescano
Martín Melijovich
Francisco Nin
Juan Pablo Taleb
Germán Savio
Franco Vartorelli
Entrenador: Marcelo Faggi. Preparador físico: Hernán Bonarrigo. Médico: Cristian Taleb. Presidente de delegación: José Lesci. Dirigente acompañante: Rogelio Aybar.
