La Municipalidad de Santa Fe instaló decenas de sombrillas de colores de forma permanente en la Cortada Falucho, sobre la peatonal San Martín. Esta intervención artística busca poner en valor el microcentro de la ciudad de cara a los Juegos Suramericanos 2026 y ya se consolidó como un nuevo punto de interés para las fotos de vecinos y turistas.
Un nuevo cielo de colores en la Cortada Falucho
Quienes transitaron estos días por la Cortada Falucho, en la emblemática Peatonal San Martín, seguramente levantaron la vista y se sorprendieron. Sobre este tradicional paseo comercial comenzaron a aparecer decenas de sombrillas de colores, suspendidas entre los edificios, creando una intervención urbana que ya despierta la curiosidad de vecinos y turistas. Es una imagen que, de manera inevitable, remite a las coloridas calles de San Telmo, en Buenos Aires, o a otros corredores comerciales del mundo que apuestan al arte para renovar su identidad y ofrecer una experiencia distinta.
El impulso municipal de cara a los Juegos Suramericanos 2026
Esta propuesta, impulsada por la Municipalidad de Santa Fe, busca sumar un atractivo turístico novedoso y revitalizar uno de los sectores más transitados del microcentro santafesino. La instalación, que permanecerá de manera definitiva, forma parte de las acciones que el municipio desarrolla para preparar la ciudad con miras a los Juegos Suramericanos 2026. “Estamos muy contentos por esta sorpresa que tiene la ciudad. Desde la gestión del intendente Juan Pablo Poletti nos estamos preparando para los Juegos Suramericanos y queremos generar nuevos puntos de interés turístico. Este es uno de ellos”, explicó Melina Papermans, subsecretaria de Descentralización, dependiente de la Secretaría General del municipio. La funcionaria señaló que la iniciativa toma como referencia intervenciones urbanas ya realizadas en distintas ciudades del mundo. “Es una idea que comenzó en Portugal, inspirada en la película Mary Poppins, y que hoy llega a Santa Fe. El objetivo es darle color y vida a paseos al aire libre y generar espacios de los que la gente pueda apropiarse”, indicó Papermans. Detalló que se colocaron alrededor de 100 paraguas suspendidos y confirmó que la intervención no es temporal. “Es una muestra permanente, no se va a mover. Queremos que cuando lleguen los visitantes encuentren una ciudad distinta, pero también que el propio santafesino pueda disfrutar de espacios renovados”, sostuvo.
El impacto inmediato en vecinos y comerciantes
La repercusión fue inmediata. Desde las primeras horas, vecinos y comerciantes comenzaron a detenerse para fotografiar el nuevo escenario, que ya se perfila como uno de los «puntos selfie» del centro santafesino. Desde la Asociación Amigos de Calle San Martín, celebraron el resultado de una propuesta que venían imaginando desde hacía tiempo para darle una nueva identidad visual a la peatonal. “Las sombrillas se colocaron el lunes y ya vemos que la gente pasa, mira para arriba y se saca fotos”, contó Jorge Baremberg, integrante de la asociación. “Siempre tuvimos la idea de hacer alguna intervención. En un momento pensamos en colocar lonas, después fueron apareciendo otras opciones y finalmente surgió la posibilidad de las sombrillas”, explicó. “Quedó muy lindo. Viste muchísimo la peatonal y genera otra imagen. Son apenas dos o tres metros intervenidos, pero cambian completamente la percepción del lugar”, dijo Baremberg, destacando el acierto de la iniciativa.
Con miras a expandir la iniciativa
La intención es extender este tipo de intervenciones a otros sectores del paseo comercial, estudiando la posibilidad de intervenir algunos metros por cuadras, desde Juan de Garay hasta Eva Perón. La premisa será siempre respetar la circulación y la actividad de los locales. “La idea es estudiar cada cuadra para ver qué disponibilidad tenemos y no interferir con los frentes de los negocios. Nosotros asumiríamos todo lo que sea necesario para seguir embelleciendo la peatonal”, afirmó Baremberg, anticipando futuras mejoras para el histórico recorrido.
La Peatonal San Martín: el latido vivo de la ciudad
Para los comerciantes, estas acciones no son meramente estéticas. Forman parte de una estrategia para mantener vigente un espacio que consideran uno de los patrimonios urbanos más importantes de Santa Fe. “Son intervenciones para seguir manteniendo el valor de una de las pocas peatonales que quedan en el país”, sostuvo Baremberg. Y comparó la realidad santafesina con otros centros comerciales tradicionales. “Hay peatonales muy grandes, como las de Rosario o Córdoba, que hoy tienen otros problemas. La peatonal Lavalle, en Buenos Aires, prácticamente murió. Nosotros queremos que San Martín siga viva”, dijo. Consideró que los sábados la peatonal recupera todo su potencial. “Los sábados explota. Es un paseo para la familia, para caminar, mirar vidrieras o tomar algo. Un shopping es una caja cerrada igual en cualquier parte del mundo. En cambio, una peatonal tiene vida propia; es el latido de la ciudad. Además, viene gente durante congresos, recitales o eventos deportivos; el paseo comercial se convierte en una parada obligada para quienes llegan a la ciudad”, concluyó, reafirmando el valor cultural y comercial de este espacio.
