Cementerio Municipal de Santa Fe: el horno crematorio funciona a capacidad reducida

La Municipalidad de Santa Fe impulsa un proyecto para reacondicionar integralmente el crematorio del Cementerio Municipal, que actualmente opera con un solo horno y genera capacidad reducida en un servicio clave para la ciudad y el área metropolitana. Esta iniciativa avanza en paralelo con los trabajos de recuperación patrimonial del predio.

El crematorio municipal, con operatividad reducida

El Cementerio Municipal de Santa Fe, con sus 11 hectáreas que replican una ciudad con calles y pasillos, no solo resguarda la memoria y el patrimonio arquitectónico santafesino, sino que también ofrece servicios esenciales a la comunidad. Sin embargo, uno de estos servicios clave, el horno crematorio, enfrenta un inconveniente importante: trabaja con capacidad reducida.

Luz Balbastro, directora del Cementerio Municipal, confirmó que, en este momento, «estamos trabajando operativamente con un horno». Esta situación impacta directamente en las familias que eligen la cremación, una práctica cada vez más extendida, y en las empresas funerarias de Santa Fe y de la amplia región centro-norte provincial, ya que el crematorio local presta un servicio estratégico a varias localidades del área metropolitana.

Desde la Municipalidad, la recuperación total de la operatividad del crematorio es una prioridad. Balbastro explicó que, para sostener el servicio mientras se avanza en los trabajos, «hemos extendido los horarios y el doctor (Juan Pablo, intendente) Poletti monitorea permanentemente la situación para que el servicio se dé de la mejor manera posible». Además, la Municipalidad ya tiene definido el esquema técnico para una intervención integral de la planta. «También ya tenemos armado el esquema con el plano general para continuar con la rehabilitación completa de la planta; estamos trabajando sobre eso», sostuvo la funcionaria. Aunque no se precisaron plazos, el objetivo es devolver al crematorio su plena capacidad operativa.

El desafío del mantenimiento en un predio histórico

El buen funcionamiento del crematorio se suma a otro desafío histórico que enfrenta la administración del Cementerio Municipal: el mantenimiento de un predio de enormes dimensiones donde conviven espacios públicos con construcciones privadas. El cementerio santafesino, inaugurado a fines del siglo XIX para reemplazar el antiguo camposanto junto a la Basílica de Guadalupe, ha crecido hasta convertirse en una verdadera ciudad funeraria. Aquí descansan figuras relevantes de la historia local, y muchas de sus bóvedas, con su destacada calidad arquitectónica y esculturas de valor, forman parte del patrimonio santafesino.

Sin embargo, una parte importante de esas construcciones pertenece a particulares bajo el régimen de concesión, lo que limita la intervención de la Municipalidad. Balbastro fue enfática al respecto: «Los panteones son privados y nosotros no nos podemos meter de oficio. Es como si yo entrara a la casa de un vecino a arreglarle una ventana rota; no puedo hacerlo y, si lo hiciera, estaría desviando fondos públicos hacia un panteón privado», ejemplificó.

La directora recordó que la Municipalidad administra un espacio donde confluyen responsabilidades públicas y privadas. «Administramos intereses públicos y privados, y hay una responsabilidad del privado», afirmó. Indicó que se gestionan apoyos para intervenir monumentos de valor histórico, buscando nexos con concejales «para restaurar monumentos nacionales», porque «este es un espacio de todos». El Litoral ha dado cuenta en reiteradas oportunidades del deterioro de algunos mausoleos por falta de mantenimiento de sus concesionarios, muchos de ellos centenarios, con titulares fallecidos hace décadas y descendientes sin contacto con la administración.

Control y recorridas ante prácticas no autorizadas

La difusión de imágenes en redes sociales sobre supuestos rituales, conocidos popularmente como «macumbas», volvió a poner al cementerio en el centro del debate. La directora Balbastro relativizó la dimensión del fenómeno y criticó el tratamiento mediático: «Lamento el tratamiento de desinformación que algunos hacen puramente a los efectos de causar daño», expresó.

Según explicó, si bien ocasionalmente aparecen velas, alimentos u otros elementos asociados a prácticas espirituales, el personal del cementerio realiza recorridas permanentes para retirarlos. «Hay gente que tiene algunas otras prácticas un poco oscuras que nosotros no autorizamos, no permitimos ni avalamos. Estamos permanentemente recorriendo el cementerio para limpiarlas», aseguró. Balbastro recordó que controlar un predio de semejante extensión, que tiene 11 hectáreas y es «más grande que el Fonavi San Jerónimo y urbanísticamente es la réplica de una ciudad, con calles principales, boulevares, calles chicas y pasillos», no es sencillo. Explicó que estas intervenciones suelen ser muy rápidas: «Pueden ingresar por cualquier parte; aunque tenemos accesos y cámaras, esos ritos son muy rápidos, a veces solo una vela, y por eso recorremos a diario para cuidarlo», indicó.

El Cementerio, un museo a cielo abierto para todos los vecinos

En paralelo a las tareas de mantenimiento y control, la Municipalidad continúa impulsando una política cultural que busca cambiar la percepción social del Cementerio Municipal. Desde 2024, se han multiplicado las visitas guiadas, recorridos patrimoniales, jornadas fotográficas, conciertos y actividades nocturnas, acercando a miles de vecinos a un espacio tradicionalmente asociado únicamente al duelo.

Este miércoles, por ejemplo, volverá a realizarse una nueva edición de «Plenilunios», una propuesta gratuita que combina recorridos fotográficos con narraciones orales. La actividad comenzará a las 19.30 e incorporará por primera vez «Cuentos en luna llena», con relatos coordinados por Jorge Roldán y Laura Prati.

Para Balbastro, la cultura cumple un papel central en esta resignificación. «Estamos convencidos de que la gestión cultural es ese puente, esa herramienta de conocimiento, de apropiación de este espacio que es un espacio de resguardo, de memoria, de cultura y de patrimonio», sostuvo. La funcionaria explicó que el objetivo va más allá de la cantidad de asistentes. «Más allá del caudal, nos importa el impacto y la calidad, que la gente se vaya revinculando con este espacio, entendiendo que los ritos son necesarios; son hitos que nos marcan y permiten el duelo», afirmó. Y agregó que las formas de transitar el cementerio también evolucionan con el tiempo. «Los ritos van cambiando y la moda va cambiando, por lo que este espacio, que hoy resguarda el patrimonio, tenemos que preservarlo también desde ese lugar. La actividad cultural es esa herramienta fantástica de conocimiento y preservación», concluyó. En caso de condiciones meteorológicas adversas, la realización de la actividad será informada a través de las redes sociales de Amigos del MACA, aunque la organización prevé mantenerla siempre que sea posible, ya que, como resumió Balbastro, «la lluvia con luna llena será otro paisaje para registrar».


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