Representantes de diversos sectores productivos y empresariales, con una fuerte presencia de actores santafesinos, se reunieron en el Senado de la Nación. Durante el encuentro, encabezado por los senadores Jorge Capitanich y el santafesino Marcelo Lewandowski, expusieron sus preocupaciones sobre los desafíos económicos y presentaron propuestas para impulsar el desarrollo nacional a largo plazo, haciendo hincapié en la necesidad de políticas que fomenten el crecimiento y la competitividad.
Debate Productivo en el Senado de la Nación: Desafíos y Propuestas
Distintos sectores productivos de diversas regiones del país convergieron en el Senado de la Nación para debatir el estado de la producción nacional y buscar soluciones a futuro. El encuentro, titulado «Una agenda para el desarrollo nacional. ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde queremos ir?», fue encabezado por los senadores Jorge Capitanich y Marcelo Lewandowski, y contó con la participación de cámaras empresarias, productores, industriales y especialistas.
Al inicio de la jornada, se destacó la labor de la Comisión de Industria y Comercio en el impulso de iniciativas destinadas a apoyar inversiones productivas. El senador Lewandowski, antes de ceder la palabra, enfatizó un cambio en las prioridades de discusión: «En algún momento propusimos crecer; hoy tenemos la sensación de que estamos actuando como bomberos», señaló.
La Potencia del Campo
Varios de los expositores provenían de la provincia de Santa Fe. El equipo técnico de la Bolsa de Comercio de Rosario fue el primero en presentar su diagnóstico, subrayando el peso decisivo del sector agroindustrial en la economía argentina.
Bruno Ferrari, jefe del Departamento de Estudios Económicos de la Bolsa, precisó que la agroindustria representa, en términos generales, alrededor del 20% del valor agregado bruto, de la recaudación y del empleo privado directo e indirecto, generando aproximadamente 3,9 millones de puestos de trabajo. En 2025, agregó, el sector exportó unos US$ 51.000 millones, equivalentes a cerca del 59% de las ventas externas argentinas de bienes.
A este panorama se suma la infraestructura instalada sobre el río Paraná. En el área que abarca desde Timbúes hasta Arroyo Seco, existen 30 terminales portuarias, de las cuales 18 están dedicadas a productos agroindustriales. Además, el 80% de la capacidad argentina para procesar oleaginosas se concentra en el Gran Rosario. «Cuando sumamos granos, harinas y aceites, no hay ningún otro nodo portuario en todo el mundo que exporte tanto volumen como el Gran Rosario«, afirmó Emilse Terré, economista jefa de la Bolsa rosarina, al describir el desempeño de 2025.
No obstante, se advirtió que mientras Brasil, Estados Unidos y China ampliaron su capacidad de procesamiento de soja durante la última década, la Argentina quedó «virtualmente estancada». Los representantes de la BCR estimaron que, con una combinación de reducción de retenciones, mejoras logísticas y el cierre de la brecha tecnológica entre productores, la producción de granos podría crecer en casi 90 millones de toneladas en una década. Esto permitiría exportar alrededor de 65 millones de toneladas adicionales y sumar, a precios actuales, unos US$ 18.000 millones en ventas externas.
La Crisis de la Industria
Como tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), Mariano Ferrazini expuso ante los senadores reunidos en el Salón Azul una imagen más preocupante de la economía nacional.
Según los datos presentados por Ferrazini, la producción industrial santafesina registró en el último mes relevado una baja interanual del 1,3%, acumulando una caída superior al 4% en el año y situándose diez puntos por debajo de los niveles de 2022. «El 71% de las ramas industriales de la provincia de Santa Fe caen», aseveró.
La maquinaria agropecuaria, uno de los sectores históricamente fuertes de la provincia, retrocede 24,6% interanual, mientras que la actividad metalúrgica cae 18%. Para Ferrazini, estos porcentajes se traducen en «destrucción de puestos de trabajo y destrucción de agregado de valor».
El dirigente destacó que Santa Fe explica cerca del 10% de la producción industrial argentina y construyó durante décadas un entramado de cadenas de valor que hoy enfrenta una crisis simultánea de oferta y demanda. Esto se debe, por un lado, a altos impuestos, tarifas elevadas, financiamiento encarecido y una competencia debilitada frente a las importaciones; y por el otro, a un mercado interno debilitado que compromete el dinamismo.
Ferrazini aseguró que los servicios acumularon incrementos muy superiores a los precios que la industria pudo trasladar a sus productos, poniendo especial énfasis en la energía. Sostuvo que los aumentos estacionales llegaron en algunos casos hasta el 500%, convirtiendo un insumo básico en un nuevo factor de pérdida de competitividad. Mencionó a Villa Constitución como ejemplo de estas consecuencias, ciudad que registra 10,4% de desocupación y una tasa de empleo de 39,2%.
La Carga sobre las Empresas
Desde Sunchales, María José Daró, contadora especializada en tributación e integrante de la Comisión de Empresarios Industriales del departamento Castellanos, planteó que gran parte de la discusión tributaria se ha convertido, de hecho, en una discusión financiera.
«Las PYMES y las empresas industriales no queremos más planes de pago, no queremos más moratorias», advirtió. Tampoco desean, explicó, depender permanentemente de pedidos para suspender embargos: «Queremos trabajar cada día nuestro capital de trabajo, el nuestro».
Citó el caso de una firma exportadora que paga IVA durante su proceso productivo y tiene derecho a recuperar esos fondos una vez concretada la exportación. Sin embargo, según expuso, las devoluciones pueden demorarse entre seis meses y un año, lo que la obliga a buscar crédito para financiar materias primas, salarios o una nueva producción. Lo mismo ocurre, sostuvo, con anticipos, retenciones y percepciones de distintos niveles del Estado: «Cuando una devolución de capital demora entre seis meses y un año, la discusión deja de ser tributaria, pasa a ser puramente financiera», sintetizó.
Daró respaldó la suspensión de embargos y ejecuciones fiscales promovida por los senadores, aunque con una salvedad que explica gran parte del debate: «Necesitamos esta medida de emergencia hoy, pero en verdad no queremos volver a pedirla mañana».
De Coronda al Debate de Fondo
El senador Lewandowski compartió un caso cercano, relatando una visita reciente a Coronda, capital nacional de la frutilla. Comparó dos momentos: en 2006, los productores exportaban a 85 centavos de dólar por kilo; hoy, afirmó, el costo de producirlo duplica aquella cifra. «Hoy hacen unas frutillas espectaculares, pero no hay mercado interno que las pueda consumir», señaló.
Este dato sirvió para retomar el punto inicial. El proyecto impulsado propone suspender las ejecuciones fiscales, levantar embargos y facilitar la regularización de deudas. «Si acá no hay valor agregado, si no crecen nuestras producciones regionales, si no crecen nuestras PYMES, si no tenemos mano de obra calificada, no salimos más», planteó.
Finalmente, se solicitó que las exposiciones sean remitidas a los legisladores integrantes de ambas comisiones, con el compromiso de hacerlas circular y volver a convocar a los sectores productivos en futuras discusiones legislativas para avanzar en soluciones concretas.
