Fin de una era y una etapa para Patronato. La entidad entregó las llaves de la pensión de Santa Teresita, ubicada al lado de la Parroquía y la emblemática escuela, que albergó durante poco más de diez años a siento de chicos y jóvenes promesas de la entidad que se transformaron en realidad con el correr de los años. Hoy, con casos recientes en el plantel profesional: Gabriel Díaz, Augusto Picco, Valentín Villarreal, Luciano Strey, Francisco Lencinas, entre otros.
A principios de este año, la entidad decidió cerrar sus puertas ante la conciencia de una necesaria remodelación del hogar de varios chicos, cuyas condiciones en las que vivían era de precariedad, enchufes rotos, puertas y ventanas que definitivamente no cerraban y hasta los lugares de higiene no eran los mejores.
Desde la salida de Oscar Regenhardt y Abel Almada, fundadores de mencionada pensión, más allá de que la misma pertenece a la Parroquía de Santa Teresita y la arquidiócesis de Paraná, los juveniles atravesaron momentos complicados, desde platos de comida que se repetían, ducha que solo tenía agua caliente para un grupo de jugadores, hasta complicaciones con camas (el año pasado recién se remodelaron).
Lógico y como pasa en varios clubes, el costo de pensión para condiciones que los chicos le manifestaron a sus padres generó malestar, más este año cuando se decidió aumentar el costo y anexarle otros gastos necesarios y no tanto. Por otra parte, la decisión de cerrarla para realizar necesarias y obligadas obras estaba tomada, aunque se esperó conocer cuántos juveniles iban a quedar sin la “pensión” para calcular un tiempo de obra.
EN CRISIS, SE ENTREGÓ LA LLAVE
La intención de la entidad era realizar una importante obra de reacondicionamiento en mencionado establecimiento, aunque la actualidad financiera y económica fue pateando la posibilidad. En la actualidad, el club está abocado y centrado en otros asuntos, entre ellos, como llegar a fin de mes para pagarle a sus empleados y sostener una estructura que ya no cuenta con obras significativas.
Con este complejo momento, Mirador Entre Ríos se anotició que la llave del hogar de varios juveniles por casi una década, fue entregada a los “dueños” de la misma y los empleados terminaron de retirar las pertenencias que aún quedaban en el recinto. Antes, ya la propia entidad retiró del lugar lo relacionado a la cocina, que seguía en uso y era donde se realizaban las comidas de los chicos que viven en la pensión de calle Grella.
Hasta el momento no hubo una explicación concreta desde la sede respecto a la entrega de la misma, si va de la mano con el final del contrato para el uso del establecimiento, si es un pedido del nuevo párroco de la Iglesia o de la Arquidiócesis o si se decretó el cierre definitivo de la pensión, una secreto a voces para aquellos profes o quienes estuvieron relacionados con los chicos que vivieron en mencionado lugar y hasta ayudaron en momentos complicados, desde comidas hasta arreglos básicos.
“Lamentablemente la pensión no se va abrir más”, la repitieron a Mirador Entre Ríos cuando se decidió cerrar sus puertas para “reacondicionarla”. Los rumores marcaban desde “evitarse un dolor de cabeza más” al “si bien cobran, para ellos es un gasto y una responsabilidad”. Hasta hubo quienes citaron a los fundadores del lugar: “Oscar (Regenhardt) y Abel (Almada) sabían lo que implicaba una pensión y los terminaron echando por caros”.
Lo cierto es que el complejo momento financiero y económico que vive la entidad terminó decretando el cierre de un lugar que guarda historia y vio nacer a varios juveniles que consiguieron historia con Patrón, mencionando solo un caso, Tomás Cáceres, campeón de Copa Argentina con la entidad que vivió todo su recorrido de formativas, desde 8va hasta su primer contrato, viviendo entre esas paredes y habitaciones.
CRECE EL CANSANCIO
A esta situación, se suma un importante malestar en varios formadores de Patronato. No relacionado al cierre de la pensión, si a su bolsillo y el duro momento a nivel país que vive cualquier trabajador que no le alcanza. Los profesores y entrenadores de La Capillita, vienen reclamando desde finales del 2025 un necesario aumento salarial.
Desde el sector le confiesan a Mirador Entre Ríos que están cobrando mejor que cualquier otro profesor de la zona, aunque remarcan que las obligaciones son distintas, desde la doble competencia los fines de semana entre AFA y Liga Paranaense hasta la cantidad de veces que entrenan por semana y los recorridos, porque no todos entrenan en el predio cercano a la base aérea donde si compiten y juegan.
El pedido de aumento, “muy necesario”, ya comenzó a generar un cansancio, más por las pocas respuestas que por el dinero en sí. “Ya nos cansamos de siempre la misma respuesta”, sin mencionar que, como los empleados del Estadio, no cobraron el medio aguinaldo correspondiente, otro punto de quiebre que obliga a los formadores y profes analizar otras alternativas para los meses o años venideros si la situación no mejora.
