La Yihad contra las Corporaciones de la Distracción es un colectivo político autogestivo de Buenos Aires que se reúne semanalmente sin utilizar redes sociales tradicionales para cuestionar el impacto de las grandes tecnológicas. La organización, integrada por una treintena de jóvenes, cobró notoriedad nacional tras realizar una protesta disfrazados de Gandalf frente a la residencia del empresario estadounidense Peter Thiel en Barrio Parque. Aquella intervención callejera, al igual que sus actividades y debates, canaliza una disputa cultural contra los algoritmos mediante convocatorias coordinadas exclusivamente por correo electrónico y el uso de publicaciones impresas.
Una protesta singular frente a la residencia de Peter Thiel en Buenos Aires
La protesta de unas treinta personas disfrazadas de Gandalf frente a la casa de Peter Thiel en Buenos Aires recorrió las redes y los medios internacionales. Detrás de esta puesta en escena opera una organización que lleva más de un año ensayando nuevas formas de militancia contra el poder de las grandes plataformas digitales.
Se trata de la Yihad contra las Corporaciones de la Distracción, un colectivo que cuestiona la captura de la atención por parte de las compañías tecnológicas. Según sostienen, esta lógica afecta la experiencia cotidiana, los vínculos sociales y la capacidad de organización política. La reconstrucción de este fenómeno fue realizada por Flavio Rapisardi para la Revista Anfibia.
Una agrupación sin Instagram, X ni Facebook
Fiel a su discurso, la Yihad mantiene una particularidad: carece de cuentas oficiales en Instagram, X y Facebook. Su principal espacio digital es el Substack Tiempo Yihadista, un boletín que reúne alrededor de 130 suscriptores y donde difunde notas y podcasts.
La convocatoria para la protesta contra Thiel, por ejemplo, circuló exclusivamente por correo electrónico. El mensaje detallaba horarios, puntos de encuentro, códigos de vestuario y un cancionero preparado especialmente para la movilización.
De acuerdo con la investigación de Flavio Rapisardi, los integrantes confeccionaron artesanalmente y de forma autofinanciada los sombreros, túnicas y accesorios utilizados en la intervención durante sucesivas reuniones.
El origen del término y el rechazo a la distracción
El nombre de la organización utiliza la palabra yihad en su sentido conceptual de «esfuerzo», «empeño» o «lucha». El colectivo aplica este concepto a una disputa cultural contra las llamadas «Corporaciones de la Distracción»: las grandes empresas tecnológicas que compiten por retener al usuario el mayor tiempo posible.
En un documento publicado en marzo, el grupo advirtió que estas compañías «estandarizan» la experiencia digital, empobrecen la vida cotidiana y erosionan la capacidad de organización política. La crítica apunta de manera directa al funcionamiento de plataformas como TikTok, X, Instagram y otros servicios regidos por algoritmos diseñados para monetizar la atención.
Quince minutos de aburrimiento colectivo
Los encuentros semanales del grupo, realizados todos los lunes, comienzan con una práctica inusual: quince minutos de aburrimiento colectivo.
Durante ese lapso, los asistentes tienen prohibido hablar, leer, usar el teléfono, tomar mate, levantarse o realizar cualquier otra actividad. El objetivo es interrumpir deliberadamente la lógica de estímulos constantes que el colectivo cuestiona. Una vez cumplido este período, se debate sobre un orden del día, se discuten iniciativas y se planifican nuevas intervenciones.
De las reuniones participan principalmente jóvenes de alrededor de 30 años, entre estudiantes, trabajadores, militantes partidarios y personas sin experiencia política previa.
«Nos unió una lectura de los síntomas de la actualidad y una preocupación concreta de un problema nodal y transversal de la época: la crisis de la imaginación política», definieron los integrantes ante Flavio Rapisardi.
De los afiches callejeros a los slam políticos
Una de las primeras acciones visibles del grupo tuvo lugar en febrero de 2025, cuando diversos barrios porteños amanecieron cubiertos de afiches con consignas provocadoras sobre el consumo permanente de redes sociales.
Asimismo, la organización impulsa los denominados slam de discurso político, encuentros que suelen convocar a más de 100 personas. En estos eventos, los participantes exponen durante un tiempo de entre 15 y 15 minutos —con un margen mínimo de 15 minutos iniciales de silencio sin celulares—, tras lo cual el público elige una propuesta ganadora. Los debates abarcan temas como tecnología, soberanía, educación pública, ambiente, cultura, industria y nuevas formas de militancia.
El trasfondo de la elección de Peter Thiel
La última acción del colectivo tuvo como blanco al empresario estadounidense Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir, además de ser una de las figuras más influyentes de Silicon Valley.
La elección del personaje de Gandalf respondió a la conocida admiración de Peter Thiel por la obra de J.R.R. Tolkien. De hecho, varias de las empresas del magnate llevan nombres extraídos de ese universo literario, tales como Palantir, Mithril Capital y Valar Ventures.
Frente a su residencia porteña, los manifestantes desplegaron una bandera inspirada en la célebre frase del mago: «You shall not pass», acompañada por una leyenda en castellano dirigida al empresario.
Itinerario de la marcha y la agenda económica
El grupo se congregó inicialmente en la Plaza Sicilia y recorrió cerca de 2 kilómetros hasta Barrio Parque. Durante el trayecto, la columna pasó frente al Instituto Nacional Sanmartiniano y se detuvo a aplaudir a los Granaderos que regresaban de una ceremonia conmemorativa por el 17 de agosto.
Al llegar a la vivienda de Peter Thiel, la protesta incluyó cánticos, consignas, coreografías y una ronda final en la que entonaron el Himno Nacional. La movilización también estuvo motivada por la reciente inversión del empresario en Vista Energy, una compañía con fuerte presencia en Vaca Muerta que volvió a colocarlo en el centro de la agenda pública argentina.
Una militancia contra el algoritmo
Lejos de buscar un aislamiento definitivo, la organización reivindica la búsqueda de otras formas de sociabilidad política y comunitaria.
«Estas reuniones son tres horas en las que estamos sin celular, algo que no se suele hacer ni en el trabajo ni cursando», explicaron los miembros del colectivo. Con la preparación de su quinto slam de discurso político en marcha, la intervención frente a la residencia de Peter Thiel se consolida como un nuevo hito en su corta trayectoria de militancia urbana en Buenos Aires.
