El mercado de trabajo formal privado acumula doce meses consecutivos de contracción y registra una pérdida de 241.000 puestos asalariados desde noviembre de 2023, según un informe de Ieral de la Fundación Mediterránea. La destrucción de empleo afecta con mayor fuerza a la industria manufacturera y a la construcción, dos de los sectores clave de la economía nacional que concentran más del 60% de la baja total, mientras que la actividad agropecuaria se consolidó como la principal excepción al mostrar cifras positivas en el período.
Doce meses de retroceso: la industria y la construcción explican el desplome del empleo formal
El mercado de trabajo privado registrado continúa mostrando signos de debilidad estructural en la Argentina. De acuerdo con el reporte de Novedades Económicas de Ieral, Fundación Mediterránea, el empleo asalariado formal acumula doce meses consecutivos de retroceso, lo que representa la secuencia más extensa observada en la serie disponible desde 2009.
Desde el inicio de esta fase contractiva en noviembre de 2023, el sistema ha destruido un total de 241.000 puestos de trabajo, según contabiliza la autora del informe, Laura Caullo. Si bien hubo una breve estabilización a mediados de 2025, aquella reactivación se estancó; desde entonces, la industria junto a la construcción explican el grueso de la pérdida de puestos de empleo privado registrado.
Más allá del ajuste inicial
Al analizar la evolución temporal, la dinámica reciente expone una dificultad que excede al shock recesivo original. En palabras del informe, la trayectoria muestra que el problema no fue sólo la magnitud del ajuste inicial, sino la dificultad posterior para consolidar una recuperación del empleo.
Tras experimentar una fuerte contracción entre finales de 2023 y la primera mitad de 2024, el número de asalariados privados registrados logró estabilizarse e incluso recuperar terreno de manera parcial hasta alcanzar los 6,27 millones de trabajadores en mayo de 2025. Sin embargo, ese proceso expansivo se detuvo y, a partir de ese momento, el indicador volvió a caer mes a mes, ubicándose en 6,13 millones en mayo de 2026. Esto significa una pérdida neta de 135.000 puestos respecto al nivel registrado exactamente un año atrás.
La fuerte dispersión sectorial
La industria y la construcción están en el ojo de la tormenta. Si bien la contracción promedio del empleo asalariado privado registrado desde noviembre de 2023 se ubicó en el 3,8%, el comportamiento interno exhibe una enorme dispersión según la actividad.
En términos porcentuales, la construcción encabeza la caída con un desplome del 14,2% de sus puestos de trabajo. El sector espera —en criterio de Luis Caputo— una reactivación desde octubre, en especial por trabajos de mantenimiento en las rutas tras las concesiones a manos privadas, aunque sólo sea para bacheo y mantenimiento. Le siguen sectores de contracción intermedia como la minería y energía (-8,4%), segmentos que acusan recibo a pesar de contar con las mayores inversiones relativas gracias al RIGI.
La industria manufacturera (-7,2%) sigue en la escala de manera más previsible. Según el INDEC, en junio de 2026 —el dato oficial más reciente disponible— la utilización de la capacidad instalada fue del 59,1%, por lo que la capacidad industrial ociosa se ubicó en torno al 40,9%. Por su parte, los servicios financieros (-5,7%) acusan recibo de la baja del empleo a pesar de ser uno de los segmentos que crecen en la economía, mientras que el transporte perdió puestos formales (-4,8%) ante un esquema oficial que achica subsidios.
Con caídas por debajo del promedio general aparecen hotelería y restaurantes (-3,8%), el sector inmobiliario (-2,7%), el comercio (-1,1%) y los servicios de electricidad, gas y agua (-0,8%).
El peso nominal de la crisis y el agro como excepción
La gravedad de la crisis se dimensiona con mayor claridad al analizar los valores nominales directos, donde se observa el verdadero peso de cada sector en la pérdida global. La industria manufacturera encabeza la pérdida nominal con una reducción de aproximadamente 85.600 empleos, seguida muy de cerca por la construcción, que resignó otros 62.700 puestos. En conjunto, ambos sectores explican la destrucción de 148.300 empleos registrados, lo que representa más del 61% de la pérdida total desde noviembre de 2023.
El resto de la caída nominal se distribuye de la siguiente manera entre los demás rubros:
- Transporte: -25.700 puestos
- Inmobiliario: -24.500 puestos
- Comercio: -13.600 puestos
- Hoteles y restaurantes: -10.900 puestos
- Finanzas: -8.600 puestos
- Minería y energía: -7.900 puestos
En el extremo opuesto, Laura Caullo destaca al agro como la principal excepción al haberse consolidado como el único amortiguador neto, al incorporar alrededor de 13.400 trabajadores formales en el mismo lapso y registrar un incremento del 4,3% en sus puestos de trabajo.
