La industria nacional de maquinaria agrícola pierde terreno frente a la importación de tractores en el mercado interno

A un año de la flexibilización de importaciones dispuesta por el Gobierno nacional, un informe del INDEC confirmó una caída del 7% en la comercialización de maquinaria agrícola durante el primer semestre, impulsada por el desplome en la venta de tractores de fabricación nacional frente al avance de los equipos extranjeros. El escenario encendió las alertas en el cordón industrial santafesino —principalmente en localidades como Las Parejas y Armstrong—, donde las entidades fabriles advierten por el impacto en el empleo local y la competitividad del sector ante la apertura comercial.

El impacto de la apertura importadora en la maquinaria agrícola

A un año de que el Gobierno nacional habilitara el ingreso de maquinaria del exterior, el mercado interno comenzó a reflejar los primeros cambios estructurales con una merma en la comercialización de tractores de fabricación nacional. El informe industrial publicado este viernes por el INDEC completó el primer semestre de 2026, período que marca el primer tramo consolidado bajo el esquema de desregulación impulsado por el equipo económico de Federico Sturzenegger.

El balance general del sector exhibe una dinámica ambivalente durante los primeros seis meses del año. La facturación total de la industria alcanzó $ 1,344 billones entre enero y junio, lo que representa un incremento nominal del 7% en la comparación interanual a precios corrientes. No obstante, al analizar las cantidades, el volumen físico descendió: se comercializaron 7.907 unidades entre tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos, cifra que refleja una contracción del 7% frente a las 8.508 unidades operadas en el primer semestre de 2025.

La dispersión estadística señalada por el INDEC detalla comportamientos dispares según el segmento. Las unidades vendidas de implementos experimentaron un crecimiento del 9,1% y las sembradoras avanzaron un 2,4%, en contraposición con el desplome del 26,6% en tractores y la caída del 17,9% en cosechadoras. En términos de facturación nominal, las subas fueron del 27,8% en sembradoras, 12% en implementos y 1,5% en cosechadoras, mientras que el rubro de tractores registró un retroceso del 2,5%.

Radiografía del mercado de tractores

El segmento de tractores concentra la modificación más profunda en las tendencias comerciales. Durante los primeros seis meses de 2025 se habían comercializado 3.274 unidades, de las cuales 2.741 eran de origen nacional y 533 importadas. En el primer semestre de este año, el total general descendió a 2.404 equipos, pero con una marcada divergencia: la venta de tractores nacionales se redujo a 1.721 unidades (una baja del 37,2%), al tiempo que los importados treparon a 683 (un incremento del 28,1%).

Con estos registros, la participación de los equipos extranjeros pasó de representar aproximadamente el 16% del mercado de tractores a superar el 28% en el transcurso de un año. La tendencia se consolidó en el segundo trimestre, lapso en el cual se vendieron 1.048 tractores nacionales (-34,2% interanual) frente a 419 importados (+31,3%), con caídas en la facturación local del 13,4% y un salto del 48,9% en la facturación de los equipos extranjeros.

Este escenario se vincula directamente con las medidas de apertura económica dispuestas en abril de 2025 a través del Decreto 273, mediante el cual el Poder Ejecutivo eliminó el CIBU y autorizó de forma automática la importación de bienes de capital usados, un segmento que hasta entonces requería autorizaciones específicas o presentaba restricciones. Desde la óptica oficial, la medida apuntaba a eliminar trabas burocráticas y abaratar el acceso al capital para mejorar la productividad. Por el contrario, entidades industriales de la región, como la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), advirtieron sobre los riesgos de una competencia desleal para el polo metal mecánico santafesino, que concentra más de 200 empresas y 5.000 empleos directos en localidades como Las Parejas, Armstrong y Las Rosas.

Comportamiento dispar por segmentos

El análisis metodológico del INDEC se basa en un panel de más de 40 empresas que comercializan tanto producción propia como equipos importados, sin discriminar estrictamente entre unidades nuevas y usadas. Sin embargo, el crecimiento de los tractores extranjeros coincide temporalmente con la flexibilización normativa.

El fenómeno muestra matices según el tipo de maquinaria. En el caso de las cosechadoras, el volumen total experimentó una baja del 17,9% en el semestre, pero la contracción estuvo motorizada principalmente por los equipos importados, cuyas ventas se redujeron un 43% (apenas 69 unidades frente a las 121 del año previo), mientras que las de origen nacional retrocedieron un 11%.

Por su parte, los implementos reflejaron una evolución mixta: las unidades de fabricación nacional aumentaron un 10,8% hasta alcanzar los 3.638 equipos, en tanto que los importados se mantuvieron estables con una leve merma del 0,9% (537 unidades). En el rubro de sembradoras, las restricciones estadísticas impiden desagregar el origen de los equipos, pero el conjunto del mercado colocó 870 unidades en el semestre —un 2,4% más— por una facturación total de $ 235.765 millones, marcando un incremento del 27,8%.

Profundización de la brecha trimestral

Los datos correspondientes al segundo trimestre acentuaron la dinámica sectorial. Entre abril y junio, la facturación total del sector ascendió a $ 803.126 millones, un 8% por encima del mismo período de 2025. En cuanto a volúmenes, los implementos comercializaron 2.265 unidades (+9,6%) y las sembradoras llegaron a 616 equipos (+1,5%), mientras que los tractores cayeron un 23,3% y las cosechadoras un 22,1%.

El debate legislativo y político en torno a estas medidas se mantiene activo. En octubre de 2025, un plenario de la Cámara de Diputados emitió dictamen para derogar el Decreto 273 ante los reclamos gremiales y empresarios por el impacto en el empleo y la industria local, una iniciativa que el oficialismo resistió bajo el argumento de fomentar la inversión.

Lejos de retrotraer las medidas, el Ejecutivo profundizó el rumbo en junio de este año mediante el Decreto 483, que flexibilizó la importación de líneas de producción usadas, redujo aranceles, extendió hasta 30 años la antigüedad permitida para maquinaria reconstruida y redujo del 30% al 10% el requisito de integración de componentes nacionales. El impacto real de estas normativas sobre el entramado industrial regional comenzará a dimensionarse en los próximos informes estadísticos del sector.


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