El Gobierno nacional dispuso un nuevo esquema para facilitar el acceso a los créditos hipotecarios que establece un tope máximo de financiación en UVA más 7,5%, una medida con la que busca dinamizar el mercado inmobiliario y la construcción. La iniciativa, fondeada mediante licitaciones de la ANSES para reducir el descalce financiero de los bancos, prevé un alcance inicial de hasta 20.000 operaciones en todo el país. Analistas económicos advierten que el impacto será gradual y dependerá de la respuesta de las entidades financieras ante los nuevos márgenes de rentabilidad.
Un nuevo esquema para los créditos hipotecarios
El Gobierno nacional anunció un nuevo esquema destinado a facilitar el acceso a los créditos hipotecarios y reducir el costo de financiamiento en el mercado inmobiliario. La medida establece un tope de UVA más 7,5% para los préstamos y busca que las entidades financieras cuenten con fondos de mayor plazo para ofrecer a los tomadores.
El economista Germán Rollandi consideró que la iniciativa representa una mejora frente a las condiciones actuales, aunque advirtió que su alcance inicial será limitado. En principio, señaló que la herramienta ofrece un mecanismo para abaratar el nivel promedio de los créditos hipotecarios vigentes en el país.
El techo para las tasas y las proyecciones del sector
Hasta el momento, las entidades financieras ofrecían préstamos con tasas de UVA más 9%, 10% o incluso 12%, por lo que el nuevo límite busca generar condiciones más accesibles para quienes buscan financiar la compra de una vivienda.
Sin embargo, el especialista señaló que la cantidad de operaciones previstas se encuentra lejos de los niveles alcanzados en otros programas históricos. El anuncio oficial contempla entre 17.000 y 18.000 créditos, con la posibilidad de llegar a 20.000 según los montos establecidos.
En contraste, Rollandi recordó que planes anteriores como el Procrear llegaron a superar los 120.000 créditos en su etapa de mayor esplendor. A pesar de esa diferencia, evaluó que la medida actual puede servir como punto de partida: «En el desierto en el que estamos atravesando, creo que 20.000 créditos es un buen número como para empezar a arrancar».
El mecanismo de financiamiento y el rol de la Anses
El programa también apunta a resolver una dificultad estructural del sistema financiero argentino: los bancos reciben depósitos principalmente a corto plazo, mientras que los préstamos destinados a la vivienda requieren financiamiento durante períodos mucho más extensos.
Para reducir ese descalce, el Gobierno prevé que la Anses licite fondos para que las entidades puedan colocarlos a plazos mayores. De esta manera, las instituciones obtendrían recursos por períodos de hasta cinco años para destinarlos a préstamos con una duración que puede extenderse entre 15 y 25 años.
Rollandi destacó que, a diferencia de otras alternativas evaluadas previamente, el Estado no asumirá directamente el riesgo de las hipotecas. «El riesgo es bancario. El Estado solamente pone plata como un plazo fijo, como haría cualquier persona normal», afirmó.
El desafío para los bancos y la eficiencia operativa
El esquema plantea un margen acotado para las entidades. Al tener que pagar una determinada tasa por los fondos recibidos y afrontar un límite para los préstamos que otorgan, los bancos deberán administrar cuidadosamente sus costos.
«Ese es el margen que tiene el banco; si quiere asegurarse más fondos, tiene que ofrecerle más tasa al gobierno, con lo cual tiene que trabajar muy justo sobre la eficiencia con la que presta esa plata como para lograr tener una ganancia», explicó el especialista.
Por las características del programa, estimó que las instituciones de mayor tamaño tendrán un papel relevante, en especial los bancos públicos y las grandes entidades privadas con capacidad para analizar y otorgar operaciones con rapidez.
La apuesta por la reactivación de la construcción
Más allá del volumen inicial de créditos, el economista ubicó la iniciativa dentro de un intento más amplio por recuperar la actividad económica. Uno de los sectores que podría verse beneficiado es la construcción, aunque aclaró que buena parte de los préstamos podría destinarse a viviendas que ya se encuentran terminadas.
«Ahora lo que está apostando el gobierno es a que esto de a poco, gradualmente, vaya reactivando la industria, sobre todo el tema de la construcción, que es uno de los más golpeados», sostuvo.
En este sentido, indicó que existe un volumen importante de propiedades terminadas que no encuentra compradores debido, entre otros factores, a las dificultades para acceder al financiamiento bancario. La disponibilidad de crédito podría facilitar esas operaciones y dinamizar la circulación de inmuebles, complementándose con otras herramientas vinculadas al financiamiento en dólares.
Para Rollandi, el programa funciona como una primera señal para recuperar el crédito a largo plazo sin demandar un fuerte desembolso fiscal. Su impacto definitivo dependerá de la respuesta de las entidades financieras y de la capacidad del sistema para transformar el fondeo oficial en operaciones concretas que logren movilizar el mercado inmobiliario.
