En una ciudad como Santa Fe, donde el agua forma parte del paisaje cotidiano y los humedales se extienden por todos los alrededores, una crecida del río Paraná o una temporada de lluvias por encima de lo habitual no significa solamente calles anegadas, defensas monitoreadas o familias que deben prepararse. También implica una transformación profunda en el ambiente donde viven, se alimentan y se reproducen numerosas especies de la región.
Este aspecto, muchas veces menos visible pero fundamental, fue el eje central de la charla brindada este jueves por la tarde en el Aula II del segundo piso de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). La actividad, organizada por Madreselva junto a representantes estudiantiles del Profesorado en Biología y la Licenciatura en Biodiversidad, reunió a especialistas para analizar el impacto del fenómeno de El Niño más allá de las consecuencias urbanas habituales.
Durante el panel, la profesora y licenciada en Biodiversidad Alba Imhof explicó que un episodio intenso de este fenómeno produce una combinación de lluvias extraordinarias, crecidas prolongadas, temperaturas más altas y modificaciones en los ciclos hidrológicos. Para los ecosistemas locales, el cambio es significativo: no se trata únicamente de que haya más volumen de agua, sino de cuándo llega, cuánto permanece y qué condiciones genera en lagunas, bañados e islas de la zona.
Reptiles acuáticos en alerta por los cambios en el agua
Entre los animales que sienten con mayor intensidad estas modificaciones se encuentran los reptiles acuáticos. Tanto las tortugas de agua dulce como los yacarés dependen de determinadas condiciones ambientales para su subsistencia, desplazamiento y reproducción.
Una alteración brusca del régimen del agua repercute directamente en los sitios donde estas especies depositan sus huevos. Una crecida que cubra los sectores habituales de nidificación se traduce en la pérdida masiva de nidos, afectando la supervivencia de las nuevas generaciones.
Imhof detalló que un Niño fuerte puede provocar sesgos en la proporción de sexos, mortalidad de crías, desplazamientos forzados, cambios en la disponibilidad de alimento y el aumento de enfermedades. Sin embargo, la especialista aportó un mensaje esperanzador al señalar que, pese a la dureza de estos fenómenos, se trata de especies con tipos morfológicos constantes desde hace millones de años, lo que demuestra su éxito evolutivo frente a escenarios contrapuestos como El Niño y La Niña.
El impacto en peces, aves y la ecología de los cuerpos de agua
Las consecuencias del fenómeno no se limitan a los reptiles. Los cambios en la temperatura y la pérdida de oxígeno en los cuerpos de agua pueden generar episodios de mortalidad en peces y anfibios, mientras que la alteración de los ciclos estacionales modifica los momentos de reproducción.
Asimismo, se registran variaciones en las condiciones de alimentación, alteraciones en las migraciones de peces y aves, y un posible incremento en la proliferación de enfermedades transmitidas por vectores como los mosquitos. En una región atravesada por la dinámica del río Paraná, estos procesos demuestran que el agua es el principal factor organizador de la vida en los humedales.
Tres miradas sobre un mismo fenómeno en la UNL
La jornada académica permitió abordar la problemática desde tres perspectivas complementarias para entender el territorio santafesino:
- Dimensión ambiental y faunística: a cargo de la licenciada Alba Imhof (FHUC-UNL).
- Dimensión climática: analizada por la licenciada y doctora en Ciencias de la Atmósfera Gabriela Müller (Cevarcam-Fich UNL).
- Dimensión territorial: aportada por el profesor de Geografía Javier López (FHUC-UNL).
Ante un escenario que obliga a mirar más allá del agua urbana, la biodiversidad local seconsolida como un indicador clave de las transformaciones del territorio, recordando que cada cambio en las lagunas y los ríos modifica el escenario en el que se desarrolla la vida de toda la comunidad santafesina.
