Tras inaugurar la nueva área de Neurología, la Sociedad de Beneficencia del Hospital José María Cullen organizó una cena solidaria en la ciudad de Santa Fe para recaudar fondos destinados a remodelar la Sala 7 de mujeres. El encuentro, que convocó a unas 400 personas, da inicio al proyecto para transformar el tradicional pabellón en habitaciones con baño privado y optimizar la atención de los pacientes.
De la cena solidaria al próximo objetivo en el hospital Cullen
La Sociedad de Beneficencia del Hospital José María Cerrado concretó el 10 de septiembre una cena solidaria que reunió a unas 400 personas con un propósito claro: recaudar fondos para encarar una nueva obra dentro del nosocomio de avenida Freyre y bulevar Gálvez. Tras finalizar y dejar inaugurado recientemente el nuevo sector de Neurología, la institución puso en marcha su próximo desafío, que consiste en transformar la actual Sala 7 de mujeres.
El proyecto apunta a modificar la estructura de uno de los últimos grandes pabellones que conserva el hospital, caracterizado por tener múltiples camas en un espacio común, para convertirlo en habitaciones de dos o tres camas con baño privado. Para Cristina Prono de Milia, presidenta de la entidad, junto con Titina Torroija y Ana María Feller de Zuquelli, esta iniciativa forma parte de una tarea sostenida durante décadas para acompañar las necesidades sanitarias de los pacientes santafesinos.
Una historia ligada a los orígenes de la salud santafesina
El trabajo de la Sociedad de Beneficencia se remonta a 1860, año en el que fue creada por el gobernador de la época en el marco de las necesidades asistenciales derivadas de conflictos como la Guerra del Paraguay. En sus primeros tiempos, el antiguo Hospital de Caridad funcionaba en el predio donde hoy se encuentra el anfiteatro, antes de que el crecimiento de la ciudad exigiera la construcción del actual establecimiento.
Actualmente, entre 15 y 20 mujeres integran de manera activa la comisión directiva, reuniéndose semanalmente y manteniendo encuentros periódicos en la sede que la institución posee dentro del mismo hospital para coordinar la administración de los recursos.
Cómo será la remodelación de la Sala 7
El antecedente inmediato es la obra de la nueva sala de Neurología, un proyecto largamente anhelado por distintos directores que demandó cerca de dos años de trabajo. Para concretarlo, fue necesario reordenar los espacios internos: el sector se trasladó a la planta baja, mientras que el subsuelo que ocupaba Neurotoxicología se destinó a la cocina, un área que había quedado en desuso tras la tercerización del servicio de alimentación.
El resultado fue la habilitación de 540 metros cuadrados cubiertos. Sin pausa, las integrantes enfocaron ahora sus energías en la Sala 7, cuya complejidad técnica será menor que la de Neurología al no requerir demoliciones estructurales profundas ni renovación total de cañerías. Las estimaciones iniciales calculan que los trabajos demandarán entre seis y siete meses, con el fin de brindar mayor privacidad y comodidad a las mujeres internadas.
El compromiso cotidiano con la comunidad
Además de los grandes proyectos edilicios, la Sociedad de Beneficencia atiende las demandas diarias de mantenimiento del edificio —como reparaciones de cañerías y pintura—, financiadas en parte a través de los alquileres de inmuebles que pertenecen a la institución en la zona. Con el apoyo de profesionales como el arquitecto Gancedo y el ingeniero Venturini, la prioridad sigue siendo optimizar cada recurso para el bienestar de quienes se atienden en el efector público de salud de la capital provincial.
