El Concejo Municipal de Santa Fe aprobó una intimación a los propietarios de un emblemático e histórico edificio abandonado ubicado en la esquina céntrica de 25 de Mayo e Hipólito Irigoyen para que realicen tareas urgentes de limpieza y desratización. La medida fue impulsada tras la denuncia del edil Lucas Simoniello sobre la preocupante acumulación de mugre y la presencia de roedores que afectan directamente a los estudiantes y docentes del instituto terciario ISEC, que funciona en la planta alta del inmueble.
Una «caries urbana» en pleno centro y la convivencia con ratas
El Concejo Municipal aprobó en su última sesión una resolución que exige a la Municipalidad que intime a los propietarios de un inmueble ubicado en 25 de Mayo e Hipólito Irigoyen a realizar tareas urgentes de limpieza, desmalezamiento y desratización.
El edificio, de planta baja y piso superior, supo mostrar en el pasado un refinado estilo arquitectónico, pero hoy se encuentra en estado de total abandono, transformándose en lo que comúnmente se denomina una «caries urbana».
La situación genera un doble inconveniente en las inmediaciones. Por un lado, los vecinos padecen los perjuicios sanitarios derivados de la acumulación de basura, yuyos y charcos de agua que funcionan como criaderos del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue, además de la proliferación de roedores.
El impacto en la comunidad educativa del ISEC
El cuadro se torna aún más delicado porque en la planta alta del edificio funciona el Instituto terciario ISEC, un establecimiento de nivel superior al que concurren diariamente alumnos, docentes y personal no docente. Si bien el piso superior se encuentra en condiciones óptimas para el dictado de clases, la convivencia cotidiana con la planta baja genera alerta.
Durante la sesión, el concejal Lucas Simoniello —impulsor de la iniciativa— advirtió sobre las dificultades que enfrentan los estudiantes al ingresar. «Los alumnos nos cuentan que cuando suben por la escalera deben convivir, y esto es literal, con ratas», declaró. Según explicó, las alimañas ascienden desde la planta baja abandonada hacia el instituto, donde las autoridades educativas han llegado a encontrarlas dentro de los armarios.
El edil expuso registros fotográficos que evidencian el nivel de suciedad acumulada, con colchones tirados, latas y heces de palomas. Asimismo, remarcó el esfuerzo económico que realiza la comunidad del instituto para sostener el alquiler de las instalaciones en ese sector céntrico.
Antecedentes y reclamos por los inmuebles abandonados
El inmueble en cuestión albergó en su momento a un conocido bowling y pertenece a una firma que, según denunció el edil radical, cuenta con otra propiedad en estado crítico en la esquina de San Martín y Monseñor Zazpe.
Ante este panorama, se solicitó la aplicación de la ordenanza N° 13.133. Dicha norma faculta al municipio a aplicar multas e intimaciones a los titulares, ejecutar deudas acumuladas y, de ser necesario, intervenir con el auxilio de la fuerza pública y una orden judicial para realizar la limpieza a costo de los propietarios.
El crecimiento de las propiedades abandonadas en la ciudad
Este caso se suma a una problemática en expansión en la capital provincial. De acuerdo con los registros del Observatorio Data Encuentro difundidos recientemente por este medio, el número de «caries urbanas» detectadas en toda la ciudad asciende a 422, lo que representa un incremento del 10% en el transcurso del mes de septiembre.
Como antecedente cercano, semanas atrás se realizó un reclamo similar mediante una carta abierta colocada en otra obra en altura paralizada desde 1994, ubicada en Suipacha y 9 de Julio, cuyos propietarios acumulan una deuda millonaria en concepto de Tasa General de Inmuebles (TGI) con el Estado municipal.
