Tras recorrer distintos barrios de la ciudad de Santa Fe durante 14 meses, el dirigente Leandro Busatto advirtió sobre un profundo quiebre entre la sociedad y la política que excede los problemas económicos. El referente sostuvo que existe una creciente insatisfacción ciudadana y reclamó una mayor articulación entre el Estado, los vecinos y las instituciones para planificar las políticas públicas fuera de los despachos tradicionales.
El diagnóstico territorial de Leandro Busatto: la desconexión entre la política y la sociedad
Durante los últimos 14 meses, Leandro Busatto afirma haber recorrido diversos sectores de la ciudad de Santa Fe con una premisa central: escuchar. Su objetivo abarca tanto a quienes coinciden con su visión como a aquellos con posturas divergentes, con el fin de relevar las expectativas, los temores y las frustraciones cotidianas de los vecinos.
A partir de estas interacciones, el referente político sostiene que existe un quiebre profundo entre la sociedad y la dirigencia. «La política no se ve como una actividad que permita incidir en el bienestar de la sociedad. Es una actividad reservada para los políticos», plantea.
Para Leandro Busatto, esta distancia explica la repetición constante de diagnósticos y respuestas frente a problemáticas estructurales que llevan décadas sin resolverse. «La política es bastante vaga a la hora de escuchar y por eso tiende a repetir siempre las mismas fórmulas para tratar de abordar los mismos problemas y en definitiva siempre terminan en los mismos fracasos», afirma.
Una demanda ciudadana transformada y difusa
En el transcurso de sus recorridas, Leandro Busatto observa una mutación en el vínculo entre los ciudadanos y el Estado. Las demandas contemporáneas ya no se limitan a la prestación de servicios básicos como la recolección de residuos, el mantenimiento de espacios públicos, el alumbrado o el estado de las calles. «La demanda que tiene la ciudadanía sobre el Estado es muy difusa hoy», explica.
El ciudadano actual exige respuestas sobre cuestiones de alta complejidad, mientras que, en simultáneo, desconoce las competencias específicas que corresponden a cada nivel gubernamental, ya sea el municipio, la provincia o el gobierno nacional.
La seguridad ciudadana se erige como el ejemplo más palmario de esta confusión. Ante la dificultad para deslindar responsabilidades, Leandro Busatto considera imperativa una mayor coordinación interinstitucional entre las distintas jurisdicciones estatales.
Descentralización: de los despachos a los barrios
Sin embargo, Leandro Busatto advierte que la solución excede la mera sincronización institucional; exige una revisión de los ámbitos donde se discuten y planifican las políticas públicas. «La política se ha profesionalizado de tal manera que solamente se discute en ámbitos políticos y se planifica y se ejecuta en ámbitos políticos», señala.
Su propuesta contempla la restitución del protagonismo a las comunidades. Vecinos, clubes e instituciones barriales deberían integrarse activamente en la planificación urbana y en la formulación de soluciones.
«Lo que hay que lograr es que la política se discuta en ámbitos comunitarios», sostiene. Para sintetizar esta tarea, apela al concepto de «amalgamar»: la necesidad de reconectar la labor política con las terminales institucionales y con quienes padecen cotidianamente las problemáticas sociales.
El impacto de la «política en scroll» y la aceleración social
Leandro Busatto vincula esta crisis de representación con las transformaciones culturales recientes, a las que define bajo el concepto de «política en scroll»: una dinámica perpetua donde los procesos y liderazgos se consumen y descartan con celeridad.
«Vos llegás, tenés un buen gobierno y la gente lo quiere cambiar igual. Es como que se agota y nadie puede garantizarse absolutamente nada», explica. En paralelo, el acceso global a la información a través de la tecnología incrementa las expectativas sociales, permitiendo a los ciudadanos cotejar sus condiciones de vida con las de otras realidades.
Como resultado, se configura una demanda exigente y compleja que reclama empleo, inclusión digital, infraestructura pública de calidad y mejores servicios, pero que simultáneamente exhibe reticencia ante una intervención estatal sobredimensionada. «Es muy compleja la dinámica de la relación del individuo con el Estado hoy», resume.
La dimensión emocional y la urgencia contemporánea
Otro de los ejes recurrentes en el diagnóstico territorial de Leandro Busatto es el estado anímico de la ciudadanía. «Estando con gente que no está mal económicamente, no está bien anímicamente», asevera, al tiempo que identifica niveles elevados de angustia, frustración e inconformismo persistente.
La aceleración tecnológica actúa como catalizador de una inmediatez excluyente donde el futuro carece de relevancia: «No hay mañana. Es hoy, es hoy, es hoy. Lo quiero ya y si no, automáticamente me frustro», describe.
Frente a este escenario, Leandro Busatto concluye que la política debe abandonar sus espacios endogámicos para comprender las demandas de esta nueva sociedad. El desafío ineludible consiste en priorizar la escucha activa como condición previa a cualquier promesa de gestión.
