Las exportaciones argentinas de carne vacuna alcanzaron las 549.600 toneladas entre enero y septiembre de 2026, lo que representa un incremento interanual del 5% impulsado por la diversificación de mercados. Sin embargo, un informe del mercado Rosgan advierte que los embarques hacia China retrocedieron un 8% debido al impacto de las cuotas de importación, mientras que las ventas al resto de los destinos crecieron un 36%.
Carne vacuna: exportaciones firmes, pero con la mira puesta en el mercado chino
Las exportaciones argentinas de carne vacuna mantuvieron un nivel elevado durante septiembre, aunque la dinámica de los principales mercados mostró diferencias significativas. Mientras los embarques totales conservaron una evolución positiva en comparación con 2025, las ventas a China registraron una caída y otros destinos ganaron participación.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante septiembre se exportaron 71.881 toneladas peso producto de carne vacuna enfriada y congelada. Se trató del segundo volumen mensual más alto de 2026, detrás de las 76.887 toneladas registradas en agosto. Con estos resultados, el acumulado de los primeros nueve meses del año llegó a 549.600 toneladas, un 5% por encima del mismo período de 2025.
El informe de Rosgan pone el foco en el comportamiento de China, principal comprador mundial de carne vacuna, y en los efectos del sistema de cuotas de importación establecido por ese país. Aunque los límites fijados para 2026 todavía presentan margen de ejecución, el ritmo de compras se mantiene por debajo de las expectativas iniciales, introduciendo nuevas variables para la planificación de los embarques y las estrategias comerciales del sector ganadero.
China reduce sus compras y otros destinos ganan participación
Entre enero y septiembre, los embarques argentinos de carne vacuna con destino a China sumaron aproximadamente 336.150 toneladas, un 8% menos que en igual período de 2025. En contraste, las exportaciones hacia el conjunto de los demás mercados crecieron un 36% interanual.
Los datos de la Administración General de Aduanas de China indican que el país importó 2.097.319 toneladas de carne vacuna durante los primeros nueve meses de 2026. Ese volumen representó menos del 78% de la cuota total establecida para el año, de 2.689.000 toneladas, señalando además una marcada desaceleración de los ingresos durante septiembre.
El comportamiento de los principales proveedores muestra marcadas diferencias. Brasil y Australia habrían agotado sus respectivas cuotas anuales, de 1.106.000 y 206.000 toneladas, mientras que otros países registran niveles de utilización inferiores a los previstos. En el caso argentino, la Aduana china contabilizó el ingreso de 343.825 toneladas hasta septiembre, un 3% menos que en el mismo período del año anterior, utilizando aproximadamente el 67% de las 511.000 toneladas asignadas para todo 2026, por lo que quedaba un saldo de 167.175 toneladas.
Sin embargo, Rosgan advierte que completar ese volumen antes del cierre del año podría resultar difícil. Los embarques argentinos hacia China rondaron las 49.174 toneladas peso producto en septiembre, mientras que los registros del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) indicaban otras 43.000 toneladas certificadas para ese destino durante octubre. Aun considerando esos movimientos, el informe estima que restarían entre 60.000 y 75.000 toneladas por ejecutar, con la limitación adicional de los tiempos de navegación, ya que para ingresar dentro del cupo una parte importante de la mercadería debería salir de Argentina durante los primeros 15 a 20 días de noviembre.
Las cuotas modifican las expectativas de precios y embarques
El esquema de importación asiático está modificando las expectativas sobre el comportamiento del mercado durante el último trimestre. A comienzos de año, buena parte de la cadena proyectaba una aceleración de las compras impulsada por las necesidades de abastecimiento y la eventual falta de cupo disponible para competidores como Brasil y Australia.
No obstante, el ritmo de las importaciones chinas fue inferior al esperado. Aunque los valores pagados por la carne argentina se mantienen en niveles elevados —más de un 50% por encima del promedio registrado el año pasado, según el informe—, comenzaron a mostrar señales de estabilización. Desde la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCF) y Rosgan se considera poco probable una recuperación significativa de esos valores antes de finalizar 2026, incidiendo también la renovación de las cuotas prevista para el inicio del próximo año, que permitirá que Brasil y Australia vuelvan a contar con volúmenes disponibles.
La situación no se limita a Argentina. Uruguay había utilizado apenas el 36% de su cuota a septiembre, con unas 116.000 toneladas sobre un total de 324.000, mientras que Nueva Zelanda alcanzó cerca del 46% y Estados Unidos cubrió el 2% de las 164.000 toneladas otorgadas, reflejando que la disponibilidad de cupos no se traduce automáticamente en un aumento equivalente de las importaciones.
Argentina deberá adaptar su estrategia comercial
Para Rosgan, el nuevo sistema introduce un cambio en la estacionalidad tradicional del negocio exportador. Históricamente, el último tramo del año solía concentrar una aceleración de las compras chinas, pero las restricciones por cuotas podrían trasladar parte de las oportunidades comerciales hacia los primeros meses del año, cuando se renuevan los volúmenes disponibles.
En este escenario, será relevante observar cómo Brasil y Australia administran sus embarques una vez habilitadas las nuevas asignaciones. Una menor oferta brasileña en determinados períodos podría abrir oportunidades para fortalecer las ventas hacia otros destinos, tal como ocurrió a lo largo de 2026.
La evolución de las cuotas tendrá incidencia directa sobre la disponibilidad de mercadería, la formación de precios y los feedlots o sistemas de invernada que abastecen a la faena exportadora. El desafío para la cadena cárnica argentina será anticipar los tiempos de ejecución de los cupos, seguir de cerca las decisiones de sus competidores, monitorear variables de clima y precios, y consolidar mercados alternativos frente a un escenario comercial cada vez más dinámico.
