El ministro de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, Rafael Gutiérrez, dejó abierta la puerta a una eventual incursión en la política tras confirmar que el 30 de noviembre concluirá su etapa en el máximo tribunal provincial. El magistrado reconoció que mantuvo conversaciones con allegados sobre su futuro político, aunque evitó dar precisiones sobre candidaturas y descartó de plano una incorporación al espacio del gobernador Maximiliano Pullaro.
El futuro político de Rafael Gutiérrez tras su salida de la Corte Suprema
El ministro de la Corte Suprema santafesina Rafael Gutiérrez dejó abierta la incógnita sobre su futuro político. Tras confirmar que el 30 de noviembre concluirá su etapa en la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, el magistrado reconoció que mantuvo conversaciones con personas interesadas en conocer si estaba dispuesto a participar en política, aunque aclaró que todavía no tomó una decisión.
«Hay gente que ha hablado conmigo a preguntarme si yo tenía interés», contó. Según explicó, prefirió primero definir su salida del Poder Judicial y después analizar qué camino seguirá. Consultado sobre una eventual candidatura a diputado, evitó confirmar que exista una propuesta concreta y respondió: «Estoy esperando a ver qué pasa».
El vínculo con Maximiliano Pullaro y el escenario político
Durante la entrevista, Rafael Gutiérrez fue consultado puntualmente sobre la posibilidad de trabajar políticamente con el gobernador Maximiliano Pullaro. Su respuesta fue tajante y negativa: «No».
Sin embargo, el magistrado evitó dar nombres de otros dirigentes o precisar con qué espacio podría vincularse. Ante las preguntas sobre sus próximos pasos, mantuvo la cautela y dejó cualquier definición para más adelante.
Un balance de 52 años en la Justicia
Al repasar su trayectoria, que comenzó en 1975 en la ciudad de Vera, Rafael Gutiérrez aseguró que se lleva recuerdos positivos, a pesar de haber atravesado momentos difíciles. Como uno de los aspectos centrales de su recorrido, destacó el respeto ganado entre empleados y magistrados, además de subrayar su defensa histórica de la independencia del Poder Judicial y las discusiones en torno a los salarios y la infraestructura.
En ese último punto, enumeró las obras judiciales realizadas en Reconquista, Cañada de Gómez, Casilda y San Cristóbal, y sostuvo que la institución cambió significativamente desde sus primeros años de carrera. Por último, atribuyó dichas transformaciones al trabajo de la Corte en su conjunto y no a una gestión individual, mientras aguarda el cierre definitivo de su etapa judicial sin confirmaciones sobre su desembarco en la política.
