Crecida del río en Santa Fe: familias evacuadas en asentamientos costeros en la Vuelta del Paraguayo

La crecida del río Paraná comenzó a mostrar en Santa Fe una de las consecuencias más previsibles de la ocupación de terrenos inundables: familias que construyeron sus viviendas en sectores expuestos al avance del agua debieron abandonarlas para intentar empezar de nuevo unos metros más allá, en refugios improvisados con postes, chapas y lonas.

En Colastiní Norte, a la altura del terraplén Garello y la calle Los Zorzales, cerca de la toma de agua del río Colastiní, unas ocho familias de pescadores y changarines perdieron sus hogares cuando el agua avanzó sobre la costa. «Estaba viviendo acá, de este lado del terraplén, en una casita de material, y ya el agua la teníamos en dos días en el tobillo», relató un vecino. Ese mismo día debió trasladarse con su familia y empezar a armar un refugio precario en un terreno más alto, del otro lado de la defensa.

Sin una solución habitacional que les permita instalarse en un lugar seguro, se trasladaron hacia el interior del anillo de defensa y comenzaron a levantar precarias construcciones junto a la casabomba. «Nos vinimos con una carpita y, en dos días, pudimos armar el refugio de mi tío y el mío. Nos tuvimos que mudar y hasta ahora estamos acarreando cosas», explicó. El problema no se limita a Colastiní Norte, sino que se repite en la Vuelta del Paraguayo, en Bajada Distéfano y La Guardia, a lo largo de distintos sectores de la ruta nacional 168, en los terrenos bajos de la orilla del barrio El Pozo y en otros puntos de la costa. También hay familias que residen en reservorios pluviales del oeste —como Barranquitas Oeste— y el noreste de la ciudad.

Un problema estructural que atraviesa gestiones

La situación no comenzó con la gestión del intendente Juan Pablo Poletti, sino que es el resultado de un proceso de ocupación y consolidación de asentamientos que atraviesa distintas administraciones municipales y provinciales, con responsabilidades que también alcanzan al Estado nacional en materia de vivienda y financiamiento.

La administración anterior, encabezada por Emilio Jatón, tampoco logró revertir una problemática que se había extendido durante años y que se consolidó con la bajante histórica del río durante la pandemia de coronavirus. Antecedentes publicados por El Litoral muestran que las advertencias sobre estos sectores se repiten desde hace tiempo. Un relevamiento del Centro de Estudios Sembrar estimó que más de mil grupos familiares habitaban reservorios y terrenos no urbanizables, mientras que datos municipales actuales ubicaron en alrededor de 1.300 la cantidad de familias que residen en áreas expuestas al riesgo hídrico.

La bajante y los terrenos que el río vuelve a reclamar

La prolongada bajante del Paraná contribuyó a que sectores costeros y terrenos del valle de inundación quedaran expuestos y fueran ocupados. En esos espacios, la ocupación puede parecer viable durante los períodos secos, pero la ausencia temporal del agua no modifica las características del suelo ni elimina el riesgo de inundación.

La responsabilidad estatal comprende el ordenamiento territorial, el control de las nuevas ocupaciones, la identificación temprana de las familias expuestas y el desarrollo de alternativas habitacionales. Por un lado, se debe impedir que continúe la ocupación de espacios no aptos para viviendas permanentes; por el otro, ofrecer respuestas sociales y habitacionales a quienes ya viven allí, contemplando sus condiciones de pobreza y sus vínculos con el territorio.

La respuesta de la Municipalidad

Consultada por El Litoral, la Municipalidad de Santa Fe reconoció que las familias de Colastiní Norte llevan años instaladas por fuera del anillo de defensa y señaló que sus condiciones de vida y su relación con la pesca complejizan cualquier intervención.

Desde el gobierno local indicaron que las familias están siendo monitoreadas y asistidas por la Dirección de Acción Social del municipio. Paralelamente, la administración ya realizó el traslado preventivo de familias de las inmediaciones de la Vuelta del Paraguayo, que estaban en zonas bajas por fuera de los anillos de defensa, hacia el Centro Asistencial Integral Nº 1.

En relación con las soluciones definitivas, el municipio sostuvo que la ejecución de políticas habitacionales de fondo requiere la participación de los diferentes niveles del Estado, mediante la construcción de planes de viviendas con recursos nacionales y en lugares seguros. Asimismo, ratificó que se trabaja en la prevención de nuevas ocupaciones y construcciones en zonas de riesgo hídrico.

El contexto hidrológico y el seguimiento del Paraná

La emergencia actual se desarrolla en un contexto de transición hacia un escenario de crecida asociado a las lluvias en la cuenca del Paraná y al fenómeno de El Niño. El Servicio Meteorológico Nacional informó que existía una probabilidad del 100% de continuidad de El Niño durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026, con intensidad fuerte o muy fuerte.

En el ámbito local, el Instituto Nacional del Agua prevé que el Paraná continúe en ascenso. El río se encontraba en 4,28 metros en el puerto local y las proyecciones estimaban que el nivel podría alcanzar los 4,52 metros el 3 de noviembre y seguir subiendo. Si bien estos valores se encuentran por debajo de los niveles de alerta y evacuación, la situación ya genera consecuencias concretas en las zonas bajas y fuera de las defensas, donde las viviendas se inundan mucho antes de alcanzar los umbrales de emergencia general para la ciudad.


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