Crimen en el norte santafesino: escuchas telefónicas y una traición familiar reactivaron la investigación

A diez años del crimen del empresario Roque Zanutigh en San Justo, la investigación por el homicidio cometido en enero de 2016 en pleno centro de esta ciudad santafesina dio un vuelco clave tras una serie de escuchas telefónicas y la declaración del hermano del principal sospechoso, un preso alojado en la cárcel federal de Coronda que ahora deberá afrontar un juicio oral.

Una mañana de verano en San Justo

La puerta entreabierta, el dormitorio revuelto y un hombre de 70 años asesinado a puñaladas marcaron la jornada del 25 de enero de 2016 en la ciudad de San Justo, cuando se descubrió el crimen de Roque Zanutigh en su propia vivienda de Belgrano al 2600, en pleno centro de la ciudad.

La víctima vivía sola y se recuperaba de un problema de salud que le impedía movilizarse sin su automóvil debido a dificultades motrices. Aquel lunes de verano, alrededor de las siete de la mañana, la mujer encargada de las tareas de limpieza llegó al inmueble y advirtió que la puerta del dormitorio estaba entreabierta. Al notar que el vehículo continuaba en la cochera y no recibir respuestas, alertó a la familia.

A las 8.30, dos de las hijas arribaron al lugar acompañadas por allegados, y uno de ellos halló el cuerpo envuelto en sábanas, tendido en el espacio entre dos somieres. La autopsia practicada con posterioridad contabilizó al menos nueve heridas de arma blanca en el cuello, además de lesiones defensivas en una mano y un antebrazo.

Del domicilio los atacantes sustrajeron dos teléfonos celulares, un maletín con documentación y dinero, y una navaja, indicios que desde el inicio orientaron la hipótesis hacia un robo violento. Los investigadores reconstruyeron las últimas horas de Zanutigh: el domingo había viajado a Santa Fe, regresó a San Justo y cerca de las 21.30 compró empanadas en una rotisería. Una hora después mantuvo una comunicación telefónica con una allegada que se extendió hasta aproximadamente las 22.30, sin que se registraran anormalidades en el diálogo.

El auto y los teléfonos

Una cámara de seguridad del Banco Macro, situado en las inmediaciones de Nicolás Figueredo y avenida Iriondo, a la vuelta del domicilio de la víctima, captó el paso reiterado de un Volkswagen Gol gris plata con vidrios polarizados. La última aparición relevante de ese vehículo ocurrió alrededor de las 22.20.

Casi dos meses después, el 18 de marzo de 2016, José Carlos Fossatti (48) fue interceptado y aprehendido cuando escapaba por la Ruta Nacional 11 hacia Videla, tras perpetrar un asalto a mano armada contra un camionero. Conducía un rodado de características similares al registrado por el banco, aunque la defensa cuestionó posteriormente que se trataba de un modelo frecuente en la época.

En poder de Fossatti los efectivos secuestraron un teléfono Samsung blanco sustraído en la casa de Zanutigh. Asimismo, la pesquisa rastreó el aparato Nokia restante: un hombre de apellido Gómez declaró que se lo había comprado al sospechoso el 16 de febrero y que, en la misma transacción, le ofrecieron el otro dispositivo.

Los informes de geolocalización telefónica determinaron que la línea utilizada por Fossatti impactó entre las 21 y la medianoche en antenas correspondientes a la zona de la vivienda de la víctima, registrando además comunicaciones con su hermano Juan Pablo antes del suceso y un posterior desplazamiento hacia Videla.

A pesar de estos elementos, el expediente no logró avances definitivos durante años. Fossatti fue condenado a siete años y dos meses de prisión por el robo al camionero; recuperó la libertad en 2022, pero quedó nuevamente detenido por una causa federal de transporte de estupefacientes que derivó en una pena unificada de nueve años, con vencimiento previsto para agosto de 2027.

Escuchas y traición familiar

A mediados de 2026, la investigación recrudeció cuando la fiscal María Laura Urquiza, de la Unidad Especial de Homicidios del MPA, solicitó al fiscal regional Jorge Nessier la profundización de las medidas probatorias. El 31 de julio comenzaron las intervenciones sobre la línea fija de la cárcel de Coronda y sobre los abonados pertenecientes a Eunice Viviana Bournissent (55), Dora Dib Isahac (74) y Juan Pablo Fossatti.

Las escuchas permitieron documentar comunicaciones vinculadas a la comercialización de estupefacientes desde el pabellón «H» del establecimiento penitenciario federal, donde Fossatti cumplía condena, mientras las dos mujeres operaban extramuros. El homicidio volvió al centro de la escena en septiembre, tras el relanzamiento por parte del Ministerio de Seguridad provincial de una recompensa de 16 millones de pesos para aportar datos sobre el caso.

El 15 de septiembre, Dora Dib Isahac llamó a su hijo para advertirle sobre la reactivación de la causa y la existencia de pruebas. En ese intercambio, Fossatti aludió al teléfono Nokia y sostuvo que la persona que lo había recibido ya estaba muerta —fallecido en 2020—. En otra conversación, desafió a los investigadores al señalar: «¿Cómo podés comprobar después de 10 años lo que hice?», y añadió: «Yo hoy en día soy narcotraficante, no soy homicida ni pito duro».

El quiebre definitivo en la instrucción se produjo con la declaración de Juan Pablo Fossatti, detenido en el marco de una causa por drogas y tenencia de armas. El hombre reconoció ante la fiscalía que trasladó a su hermano hasta la vivienda de Zanutigh la noche del crimen. Según su testimonio, José le propuso robarle a la víctima, a lo que inicialmente se negó porque el dueño de casa los conocía, pero accedió a buscarlo más tarde, momento en el cual su consanguíneo le confimó la ejecución del robo. Al día siguiente, tras enterarse del fallecimiento por los medios, lo interpeló telefónicamente, obteniendo evasivas y la atribución del hecho a terceras personas.

Allanamientos y secuestros

La causa paralela por narcotráfico derivó en operativos simultáneos el 7 de octubre, ejecutados en:

  • Hipólito Yrigoyen al 2000, San Justo.
  • Hipólito Yrigoyen al 2500 (vivienda de Bournissent), San Justo.
  • 25 de Mayo al 1700, San Justo.
  • Zona de Rivadavia y Juan Mantovani, San Justo.
  • Pabellón H de la Cárce Federal de Coronda.

Como resultado de las requisas, los pesquisas concretaron el secuestro de los siguientes elementos:

  • 64 gramos de cocaína.
  • Una cantidad similar de marihuana en flores.
  • Papelillos para armado.
  • Anotaciones y registros de transferencias de dinero.

Durante la audiencia celebrada ante el juez José Luis García Troiano, la defensa técnica ejercida por Virginia Segado y Raúl Sánchez Lecumberri cuestionó la ausencia de pericias de voz en las escuchas, la falta de cotejos de ADN, la franja horaria del homicidio y la calificación legal de criminis causa, además de objetar la competencia provincial en materia de drogas.

Por su parte, el abogado querellante Néstor Oroño adhirió al planteo de la fiscalía. Al fundamentar su resolución, el magistrado consideró que los indicios reunidos —el vehículo visualizado, la tenencia de los celulares y el testimonio del familiar— resultaban suficientes para dictar la prisión preventiva de los imputados, ponderando la existencia de riesgos procesales por posibles entorpecimientos probatorios ante futuras declaraciones de testigos del círculo íntimo.


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