Entrevista con el boxeador que volvió a los cuadriláteros
Wenceslao Mansilla pudo desquitarse del bonaerense Fabio Barros, quien lo había noqueado en 2015. El viernes 11 de octubre, en el club Villa Dora de Santa Fe, Peligro se impuso claramente por puntos en su vuelta al ring luego de 10 meses.
Víctor Ludi | redaccion-er@miradorprovincial.com
Wenceslao Mansilla se pudo sacar una espina que tenía clavada desde hace casi cuatro años. El 11 de diciembre del 2015 -un día antes de su cumpleaños-, el boxeador paranaense se presentó ante su gente en el gimnasio del Club Ministerio de la capital entrerriana, donde inició su camino en el deporte de los puños.
Aquella noche, en la que su familia, amigos y seguidores lo acompañaron con la intención de que sea una jornada de alegría y celebraciones, de golpe -literalmente- se apagó y quedó en silencio rápidamente. Peligro había caído a la lona y, si bien pudo levantarse, no estaba en condiciones de seguir peleando por lo que se decretó el nocaut técnico en el primer round.
Su verdugo fue el bonaerense Fabio Barros, quien conectó un preciso y potente golpe ascendente de mano izquierda para finalizar con el brazo en alto la velada y aguarle la fiesta al anfitrión.
Luego de aquella fatídica noche, Mansilla supo cómo recuperarse y reencaminar su carrera para meterse de lleno en los primeros planos del boxeo argentino, más allá de algún que otro traspié sufrido en otra presentación. Y finalmente, Wency tuvo su revancha: el pasado viernes 11 de octubre, en el Club Atlético Villa Dora de Santa Fe, volvió a verse las caras con Barros, pero esta vez el desenlace fue otro.
“Empezamos bastante tranquilos, estudiándonos. Yo estaba bien cubierto. En el segundo round me solté más y lo pude mandar a la lona antes de finalizar el asalto. El tercero fue igual, Barros trató de caminar más el ring, le pegué varias manos y aguantó mucho. El último continué metiendo buenos golpes y le dieron una cuenta de protección. No se recuperó, pero justo tocó la campana final. Pese a que fue una pelea corta, gané claramente”, sintetizó su combate que finalizó con un fallo unánime del jurado, ante la consulta de Mirador Entre Ríos.
-Saldaste una deuda pendiente que tenías con vos mismo…
-Era una revancha que me quería tomar desde hace casi cuatro años. Estoy muy contento porque el desarrollo de la pelea fue la que esperábamos con respecto al trabajo que realizamos con Nacho (Ignacio Doldán, su entrenador en el gimnasio Willie Pep de Santa Fe). La verdad que me dejó muy feliz la victoria.
-Él te noqueó con un upper cut cuando vos avanzabas para meterle un derechazo boleado. ¿Con tu rincón prepararon la estrategia tomando ciertos recaudos con ese golpe? ¿Barros intentó lastimarte otra vez con la misma mano?
-Él tiró varias veces esa mano. Me imaginé que iba a tratar de repetirlo y quizá era lo lógico porque le dio resultados. Aquella vez, viendo el video de la pelea, se puede ver a su rincón marcándole los errores míos, que estaba con la guardia abierta y agachado para tomar impulso para tirar mi gancho. Mi esquina de ese momento no se percató de eso para tratar de corregirme. Entonces ahora sabía que tenía que estar cerrado porque es zurdo y, al tener la guardia invertida, me podía colar esa mano. Además, de sus seis peleas ganadas, cuatro de ellas fueron por nocaut y uno de esos fue ante mí. Sabía que pegaba fuerte pero, gracias a Dios, varios de esos golpes pegaron en mi guardia y otros los pude esquivar. Trabajamos en base a eso, pero más que nada acentuando en lo que venía haciendo. Barros ganó su última pelea aquella noche en Ministerio y yo pude levantar mi carrera, logré el título OMB Latino y tuve la oportunidad de salir a pelear afuera. Los dos éramos distintos boxeadores.
-Esa pelea del 2015 fue después otra derrota dura que tuviste con Ezequiel Maderna. ¿Puede ser que en esos momentos no te habías recuperado del todo?
-No lo veo tan así porque había subido con mucha confianza. Venía de perder con Maderna, pero seguía estando rankeado y solo tenía dos derrotas: ante Maderna, que era campeón Argentino, y la otra contra Rubén Acosta, que era el campeón Sudamericano. Me sentía confiado porque nunca había perdido en Paraná y en Ministerio siempre había ganado por nocaut. Además, era el día previo a mi cumpleaños y creía que no podía salir mal. Me confié, me confié mucho. Si bien le estaba ganando el primer round y le había pegado mucho, me enganchó y se terminó la pelea. Eso también es el boxeo, en un segundo puede cambiar todo.
-¿Estarías predispuesto a enfrentarte con él por tercera vez para desempatar o lo ves como un capítulo cerrado?
-Era algo pendiente que tenía, pero ya está. Barros pelea en otra categoría y tuve que subir a Mediopesado porque no conseguían rivales en Supermediano, mi división. No tendría problemas de volver a enfrentarlo, pero creo que en esta pelea se vio la diferencia entre un boxeo y el otro. Ya estoy con la cabeza en otra cosa, quiero ir a pelear al extranjero o agarrar un compromiso más grande. Ya pasé la etapa de los combates a cuatro rounds y apunto a pelear 10 a 12 asaltos.
-Venías con dolencias en los codos, ¿cómo estás después de las peleas?
-Después de la pelea duele todo (risas). Venía con los codos muy doloridos y la verdad que Eugenia Martínez, mi kinesióloga, me dio sesiones un par de días antes porque el codo izquierdo ya me dolía mucho. El momento más duro del entrenamiento es cuando más duele. Sufrí, pero valió la pena y ahora estoy disfrutando.
-Volviste a pelear después de casi 10 meses, desde tu combate en Australia. ¿Se puede decir que pusiste primera y comenzaste a marchar?
-Sí. Ahora mi idea es volver a pelear en noviembre y sería muy lindo poder hacerlo en Paraná. Estoy hablando con la gente del Club Sportivo Entre Ríos, más allá que el próximo mes peleará Jesús Simiand. Ahora hay que ir para adelante, esperando que se concrete algo.
El futuro
-Mencionaste los desafíos que te gustarían en lo inmediato. ¿Tenés algún objetivo puntual?
-Me gustaría volver a pelear con Maderna, que también me ganó por KO ese año. Él iba a pelear con Facundo Galovar y se lesionó, por lo que hablé con el promotor y le dije que me interesaba la pelea, así que esperaré para ver si se da o no. También me habían propuesto pelear con el cubano William Scull por el Título Sudamericano. Estoy esperando a ver qué sale y, mientras tanto, ya volví a los entrenamientos para estar bien preparado.
-Solo te tomaste dos días de descanso, ¿por qué tan poco?
-Es que fue una pelea sólo a cuatro rounds, y si quiero apuntar alto la tengo que tomar como un entrenamiento fuerte. Obviamente que afronté el combate con la seriedad que corresponde, pero sabiendo que el año pasado hice dos peleas a 10 rounds y pronto quiero volver a lo mismo. A esta pelea llegué al ciento por ciento porque cuatro rounds son fáciles de preparar. Yo venía haciendo ocho rounds de guanteo con Daniel Aquino, entonces sabía que me iba a sobrar el físico.
