Historias
La lucha contra la pandemia sigue y debemos continuar cuidándonos. Pero entre tanta angustia y desazón, hay historias que se destacan por el mensaje de lucha y esperanza que dejan. La historia de Kimey Rivero, una joven de Santa Elena, es una de ellas.
Conrado Berón / redaccion-er@miradorprovincial.com
En los últimos días, la historia de Kimey tuvo un capítulo más, que merece ser contado. En enero de este año, Kimey fue sometida a una importante operación de trasplante bipulmonar. Antes de la pandemia, la joven –acompañada por su mamá, Paola Aguirre– pudo operarse en la Fundación Favaloro de Buenos Aires. Desde esa intervención quirúrgica, los médicos constataron que además tenía un tumor cerebral que debía ser extirpado.
En el medio de la recuperación de ese trasplante, vino la pandemia y hubo dos hechos que marcaron la historia de vida de la joven. Uno es la solidaridad de ambas, madre e hija, ya que en el mes de marzo donaron más de 250 barbijos de manera gratuita a entidades de Santa Elena. “Voy más de 250 y todavía sigo haciendo y entregando a las personas que me acercan friselina para pacientes que están en grupo de riesgo. También le entregué a la Policía y a algunos comerciantes”, contó Paola, en diálogo con La Sexta.
Solo con sus manos, la máquina de coser y la solidaridad como insumos en medio de la emergencia sanitaria, expresó: “Lamentablemente, no me da el presupuesto ni el tiempo para más; me hubiera gustado hacer para todos, pero es imposible”.
“No hacemos esto para figurar, lo hacemos de corazón. Y espero que todos colaboremos desde nuestro lugar y tengamos empatía”, concluyó la mujer que inició esta campaña solidaria por sus propios medios, solo con el afán de ayudar. Luego, la misma Kimey se expresó en el Día Mundial de Donación de Órganos. Tras realizar un repaso por muchísimos casos de pacientes que pudieron recibir su soplo de vida gracias al acto de profundo amor y solidaridad de los donantes y sus familias, Kimey les agradeció a ellos, al equipo médico que la atendió y reafirmó una vez más: “Donar órganos, salva vidas”.
Luego de una lucha con la obra social, la que no autorizaba la operación para extirpar el tumor, finalmente se pudo hacer y todo salió bien. La mamá de Kimey dijo que pudo estar con su hija tras la intervención quirúrgica y agradeció las múltiples muestras de apoyo para Kimey y su familia.
