Bajante del río Uruguay: ‘Es la peor  situación de los últimos 45 años’
El estiaje del Uruguay es severo. La llegada del fenómeno de la niña hace que los niveles estén bajos y eso repercute en la provisión de agua potable. La situación se extendería

Hidrología

El estiaje del Uruguay es severo. La llegada del fenómeno de la niña hace que los niveles estén bajos y eso repercute en la provisión de agua potable. La situación se extendería, al menos, hasta el final del verano.

Belén Fedullo / redaccion-er@miradorprovincial.com

La altura del río Uruguay frente al puerto de Concordia es baja, eso es notorio a simple vista. Las postales que se ven desde la costa son únicas. En la zona de la playa Nébel se dejan ver las piedras que ocultan historias y hacen sentir que Salto, Uruguay, es parte de la misma ciudad. En la zona del parque San Carlos, en tanto, el Salto Chico ofrece un espectáculo que muestra cómo la naturaleza talla los espacios.

Más allá de la belleza, la situación es preocupante. La bajante enciende las alarmas en la generadora de energía de Salto Grande y también, de cara al verano, hace pensar opciones para la provisión de agua potable en los barrios. Además, ambientalistas miran con especial atención lo que sucede, ya que se ha visto que crece la mortandad de peces.

Con jornadas en que la medida máxima llegó tan solo a los 30 centímetros, expertos advierten que, junto con lo que sucedió en otoño, esta primavera presenta niveles de precipitaciones que pueden compararse con los más bajos en la historia. De hecho, aseguran que hace casi 5 décadas no se ve una sequía tan importante, que octubre fue un mes “muy malo”, y que noviembre no lo superó por mucho.

Todo tiene una explicación: el fenómeno de La Niña. Si bien estaba previsto que llegara, y que este fuera un año de pocas lluvias, el impacto fue mayor de lo esperado. Los estudios que marcan las tendencias a futuro no son demasiado alentadores, y todo indica que la situación se prolongará hasta la llegada del otoño, aunque podría haber alguna excepción.

Déficit de humedad y lluvias que no alcanzan

A pesar de los pronósticos que señalan que podría haber precipitaciones, el milimetraje resulta insuficiente como para corregir la situación y hacer crecer el río. El fenómeno llegó para quedarse y este verano, a los protocolos por la pandemia de coronavirus se sumarán las precauciones para cuidar el agua.

Eduardo Zamanillo, ingeniero del área de Hidrología de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, dialogó con Mirador Entre Ríos y explicó cómo actúa La Niña y cuáles son las previsiones. “Estamos inmersos en un estiaje severo del río Uruguay que viene manifestándose con mucha fuerza desde el comienzo de la primavera. Las lluvias que han ocurrido han sido exiguas, muy por debajo del nivel de precipitaciones normales, por lo que hay un déficit importante en los estados de humedad de la cuenca desde el final del invierno hasta ahora”, contó.

-¿A qué se debe esta sequía?

-Esto que sucede se debe principalmente al forzante climático que está actuando sobre toda la región del sudeste de Sudamérica que es el fenómeno de la niña.
Lo que se ve, según estimaciones, es que la niña nos acompañará durante lo que queda de la primavera y en el verano y nos dejaría justamente sobre el final de la época estival.


-¿No habrá lluvias importantes durante ese tiempo, entonces?

-No serán significativas, según se prevé. En estos días hubo lluvias, y también podría haber en los próximos. Esas precipitaciones son un paliativo que van a contribuir a mitigar la situación, pero que no la van a cambiar sustantivamente, están lejos de controlar la situación de sequía, porque la niña se mantiene, eso es seguro. De todos modos, las precipitaciones son bienvenidas y para analizar su efecto es necesario esperar que pasen, porque están pronosticadas para afectar a las 3 cuencas, la inmediata, la media y la alta y hay que analizar qué impacto tienen en cada una.

Lo que viene sucediendo desde el comienzo de la primavera es que siempre aparecen lluvias en el pronóstico y después cuando se acercan se disipan, se transforman en cantidades mínimas o tienen efectos locales, o sea que podría haber tormentas en algunos lugares puntuales, no con un alcance de un área importante.

-O sea que el impacto de estas precipitaciones será casi nulo…

-No tenemos que perder de vista el contexto, estamos en una situación de déficit importante. Históricamente los meses de más lluvia son los del comienzo de otoño, sobre todo abril y principios de mayo, que se unen con las precipitaciones que ocurren luego en octubre y noviembre. Este año tanto en abril como en octubre y noviembre las lluvias fueron pocas, y más allá de las precipitaciones que cayeron a fines de noviembre, la situación no cambia drásticamente, ayudó a que mejore pero no fue grande el impacto.

-¿Este fenómeno de la niña será más extenso que otros que vivimos en la zona?

-Hemos tenido situaciones críticas, pero hace muchos años. El caudal medio de porte del río Uruguay en este 2020 fue el peor de los últimos años, de hecho es la peor situación de los últimos 45 años porque desde 1974 no teníamos un octubre tan malo como el que tuvimos ahora y noviembre estuvo en los mismos niveles, podía ser peor, pero llovió algunos días.

Generación de energía y advertencias

Con la bajante, el caudal de agua que el río aporta a la represa hidroeléctrica de Salto Grande hace que la generación de energía, que significa un aumento en los recursos económicos en la región, pase a segundo plano. Los caudales que evacuan desde allí van en sintonía con lo que pasa con el río y son muy bajos, por lo que la prioridad terminan siendo los ciudadanos y la provisión que se hace a los hogares.

“Estamos con este estiaje severo y bajo esta situación se opera bajo los acuerdos establecidos con el Uruguay. Es obvio que la prioridad no es la energía porque no hay agua, se convierte en prioridad el atender los fines domésticos y sanitarios y es eso lo que se está haciendo. Hacemos un uso racional del recurso disponible. Este es un año muy difícil”, aseguró Zamanillo.

Desde la CTM, además, dieron indicaciones para quienes tienen embarcaciones y se dedican a la navegación deportiva, “deben evitar navegar en proximidad a bancos de arena o zonas con rocas, palos o troncos a la vista o a flor de aguas”, señalaron.

A quienes están a cargo de las tomas de agua en las márgenes del lago y afluentes cercanos, en tanto, les recomendaron aprovechar la bajante para profundizar los canales de aducción a las estructuras de toma. “A los usuarios que en bajantes anteriores hayan movido la posición de las bombas, se les recomienda tomar los recaudos necesarios para evitar inconvenientes en el suministro sea este para riego o agua potable”, explicaron.

Todo indica que, salvo con excepciones de períodos cortos de precipitaciones, será un verano en el que el río hará difícil la provisión de agua potable y desde el Ente Descentralizado de Obras Sanitarias hicieron un pedido a la población: “Queremos que no derrochen. A pesar de la altura del río, nosotros por ahora seguimos generando la misma cantidad de agua que antes de los días de calor, pero necesitamos que colaboren con el cuidado del recurso o podría haber problemas”.


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