En Rosario, el municipio puso en marcha un ambicioso plan de mantenimiento vial que contempla la reparación de más de 150.000 metros cuadrados en calles y avenidas estratégicas de la ciudad. El esquema de trabajo alcanza a 45 barrios y 14 avenidas principales, con el objetivo de garantizar la transitabilidad en sectores de circulación intensa.

Según pudo saber Mirador Provincial en base a los datos oficiales a los que accedió, las tareas incluyen trabajos con carpeta asfáltica, hormigón y refuerzo de bases dañadas. Las intervenciones se organizan a partir de licitaciones modulares que permiten distribuir las obras a lo largo del año, sin necesidad de detener los trabajos por cuestiones administrativas.

Juan Manuel Ferrer, subsecretario de Obras Públicas de Rosario, explicó a este medio que se trata de tareas de mantenimiento vial permanentes, que la municipalidad viene desarrollando históricamente. “En algunos sectores debemos ir más profundo para reparar la base que provocó hundimientos o roturas, y luego se coloca una nueva carpeta. En avenidas de alto tránsito planificamos los trabajos durante los fines de semana para reducir el impacto”, señaló.

En este tipo de tareas, el costo de refaccionar una calle varía según el tipo de intervención. “En calle Dorrego, por ejemplo, estamos haciendo carpeta asfáltica nueva, arreglos de cordones cuneta con hormigón y, en algunos tramos, también rompemos la base. Todo depende del estado de la calzada y si hay cañerías que debemos aprovechar para reparar. Una cuadra nueva de pavimento puede costar entre 180 y 200 millones de pesos, pero no siempre se llega a ese nivel de intervención”, detalló Ferrer.

La inversión no está medida como un monto único, ya que forma parte del plan general de mantenimiento de calles que funciona durante todo el año. “Trabajamos con licitaciones modulares según rubros: hormigón en grandes superficies, en pequeñas superficies, fresado, repavimentación o mantenimiento de la carpeta. Esto nos permite intervenir de manera continua y en toda la ciudad”, amplió el funcionario.

Estas obras tienen la particularidad de concentrarse en arterias de alto tránsito, donde la planificación debe contemplar horarios, desvíos y posibles alternativas para los vecinos. “Son tareas que se hacen con más intensidad los fines de semana, cuando el tránsito es menor. Así, las contratistas trabajan más rápido y se genera menos molestia”, añadió Ferrer.

El plan prevé la intervención de más de 200 cuadras si se toman en cuenta los 150.000 metros cuadrados distribuidos por ancho de calzada. La prioridad está puesta en garantizar la transitabilidad en corredores clave para el transporte público, los servicios y los desplazamientos diarios.

Las zonas intervenidas son seleccionadas por su importancia en la red vial de la ciudad. “Buscamos atacar las arterias más importantes como las avenidas, por donde circulan la mayor cantidad de vecinos y vecinas”, explicó Ferrer.

Las tareas también permiten abordar problemas estructurales que se presentan en distintos puntos de la ciudad. En algunos casos, las obras se coordinan con empresas prestadoras de servicios para resolver en simultáneo cuestiones de infraestructura subterránea.

El municipio apuesta a un sistema de mantenimiento continuo y descentralizado que pueda atender las necesidades de cada barrio sin perder de vista el impacto en la movilidad urbana general. De esta manera, el plan de calles se consolida como una de las principales acciones de la actual gestión en materia de infraestructura vial.


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