La Cámara Nacional Electoral (CNE) convocó a organizaciones de la sociedad civil en un encuentro clave para debatir sobre la preocupante baja participación electoral, especialmente entre los jóvenes, y la implementación de la Boleta Única Papel (BUP). Expertos y referentes destacaron la urgencia de fortalecer la formación cívica y el involucramiento de instituciones como escuelas y espacios sociales. El objetivo es promover una ciudadanía más activa e informada de cara a los próximos comicios nacionales.
El Debate Electoral: Preocupación por la Participación Juvenil y Ajustes a la Boleta Única
El calendario de las elecciones de 2027 genera un particular disenso: mientras algunos perciben una proximidad debido al intenso movimiento político de los últimos meses, otros lo ven distante al considerar el tiempo objetivo restante para unos comicios cuyo cronograma oficial aún no ha sido establecido. Sin embargo, la anticipación es clave. En este contexto, el Gobierno nacional ha elevado al Congreso un proyecto de Reforma Electoral que propone la eliminación definitiva de las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), suspendidas ya para las legislativas de 2025. Simultáneamente, diversos sectores han manifestado su inquietud por la baja participación de los jóvenes en las urnas.
La Cámara Nacional Electoral y el Desafío de la Juventud
En respuesta a esta preocupación, la Cámara Nacional Electoral convocó recientemente a organizaciones de la sociedad civil especializadas en la materia. Participaron representantes de Conciencia, CIPPEC, Poder Ciudadano, Pulsar-UBA, el Observatorio Electoral de la Facultad de Derecho, el Club Político y Red Ser Fiscal, entre otras entidades. El encuentro abordó los principales desafíos relacionados con la capacitación electoral, la participación ciudadana y la implementación de la Boleta Única Papel (BUP).
Según lo informado por el organismo nacional, un eje central del diálogo fue la preocupación por los niveles de participación electoral de los jóvenes de entre 16 y 29 años. Este segmento etario exhibe una concurrencia a las urnas inferior al promedio general del padrón. En este sentido, se subrayó la necesidad de fortalecer las políticas de formación cívica y educación electoral, además de consolidar estrategias adecuadas para este grupo, con el objetivo de promover una participación más activa, informada y sostenida en el tiempo.
La utilización de la BUP también fue un tema relevante en la reunión. Si bien esta modalidad ya es conocida, con algunas variantes, en provincias como Santa Fe y Mendoza, a nivel nacional tendrá su debut en todas las categorías electorales, incluida la presidencial. Otros puntos en la agenda del encuentro incluyeron el debate presidencial, considerado necesario por los organismos participantes, la rendición de cuentas de la campaña y la desinformación.
Una Convocatoria para Construir Ciudadanía Activa
Esta reunión se enmarca en un espacio de intercambio establecido en 2023, donde los camaristas y secretarios de la Cámara Nacional Electoral invitan a organizaciones que trabajan en cuestiones electorales, participación política y las distintas etapas del proceso comicial.
Facundo Cruz, politólogo, analista del Centro de Investigación para la Calidad Democrática (CICAD) y coordinador de Pulsar, explicó que la reunión fue convocada para intercambiar percepciones sobre dos ejes fundamentales: la implementación de la BUP en 2025 y el proyecto de reforma política enviado por el Gobierno de La Libertad Avanza. Este último, según Cruz, representa el tercer intento de reforma desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023. El texto comenzará a ser tratado este miércoles en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, cámara por la que ingresó en el mes de abril.
Existe un consenso extendido sobre el éxito de la primera utilización de la BUP y su recepción por parte de la ciudadanía, aunque se reconocen la necesidad de algunos ajustes en virtud de las características del sistema electoral argentino, en particular el régimen jurídico de partidos políticos, uno de los temas que el Gobierno busca modificar con su proyecto.
El segundo punto de discusión se centró en el financiamiento, un tema que genera considerable debate. Hay un consenso de que el sistema mixto en la Argentina establece controles importantes para limitar que el financiamiento privado domine el vínculo entre el candidato y los fondos.
El tercer eje fue una discusión sobre la participación electoral. En este punto, los camaristas solicitaron a las organizaciones trabajar para alentar y promover el compromiso cívico en las elecciones, dado que la proporción del electorado que concurre a las urnas ha sido menor en los últimos comicios. Cruz apeló a la serie temporal, señalando que «desde 1983 a la fecha, cada década se pierden 5 puntos porcentuales de participación y ahora estamos rondando el 70 %». Advirtió que cuando se ingresa a la franja del 60 al 65 %, como ha ocurrido en algunas elecciones provinciales y una nacional, se generan «ciertas alarmas» que podrían indicar «indicios de desafección democrática».
Ante este escenario, «hay una convocatoria para potenciar y mejorar el compromiso cívico por parte de las organizaciones que participamos de las reuniones del consejo consultivo». Los esfuerzos se enfocan particularmente en el voto joven. La Ley 26.774, sancionada en 2012 y aplicada a partir de 2013, estableció el voto opcional para personas de entre 16 y 17 años, mientras que en la Argentina el sufragio es obligatorio a partir de los 18 años.
Se registra una distancia de entre 10 y 20 puntos porcentuales de participación entre ambos grupos. El pico se dio en la elección de 2023, que registró el 68 % del padrón de voto joven, con una diferencia de 9 puntos respecto de la participación electoral general, que fue del 77 %. En 2025, la concurrencia del voto joven fue del 50 %, aunque con disparidad regional: Tucumán registró un poco más del 70 % de participación y Mendoza, un 36 %.
Para las elecciones de 2027, «se estima que alrededor de la mitad del padrón nacional va a ser sub 30», ampliando la franja etaria para incluir a votantes de 16 y 17 años y de 18 a 30. Por ello, existe «preocupación para reforzar los incentivos y la promoción de la concurrencia a votar», especialmente en un momento donde los jóvenes votantes, tanto los obligados como los que tienen la opción, muestran «cierta distancia y lejanía política». Aunque tienen el compromiso de ir a votar, «ven a la política con cierta distancia y que les habla en un lenguaje o con propuestas donde no se sienten interpelados». Cruz reflexionó que «las familias y la escuela son claves, pero los datos de participación muestran cierta alarma y eso fue lo que se conversó en la reunión».
Un Desafío para la Democracia
Por su parte, Ana Iphais, Directora de Desarrollo Institucional de Conciencia, confirmó que «lo que más nos preocupa es la caída de la participación juvenil. No solo de la participación electoral -que entre los jóvenes de 16 y 17 años rondó, en las últimas elecciones de 2025, el 50%-, sino también en un sentido más amplio».
Conciencia colaboró con Pulsar-UBA en una investigación presentada en marzo, la cual advertía que el 81% de los jóvenes no habla de política con sus amigos y que el 65% tampoco lo hace en el ámbito familiar. Además, «7 de cada 10 afirman estar poco o nada interesados en la política».
La investigación también concluyó que «este alejamiento de la participación política afecta especialmente a los jóvenes de sectores vulnerables, y eso también representa un problema para la democracia: la política corre el riesgo de distanciarse justamente de quienes más necesitan oportunidades de desarrollo y canales de representación».
Iphais enfatizó que «por eso sostenemos que, tanto a nivel social como político y educativo, debemos acercar la política a los jóvenes. Eso implica, ante todo, escucharlos seriamente: comprender qué les preocupa, cuáles son sus intereses y qué inquietudes atraviesan sus vidas». En segundo lugar, supone diseñar e implementar políticas que les permitan construir un proyecto de vida. «Hoy, los niveles de desempleo e informalidad juvenil triplican el promedio nacional, una situación verdaderamente alarmante». Finalmente, «necesitamos generar más espacios de participación y formación cívica en las escuelas y en otros ámbitos de socialización juvenil. Una ciudadanía activa también se construye a partir de la comprensión básica del sistema político, de la práctica participativa y del debate cotidiano».
En consecuencia, «desde Conciencia, además de capacitaciones electorales, impulsamos programas educativos junto a las escuelas, en los que estudiantes investigan problemáticas públicas nacionales y globales, las analizan críticamente, elaboran argumentos y las debaten con otros jóvenes».
