Durante los últimos días de junio y los primeros de julio el frío se hizo sentir en el país. Entre Ríos no fue la excepción. Las pintorescas imágenes de campos blancos, por las heladas que caían durante la noche, aparecían en redes sociales y portales de noticias.
Esas heladas, que causaron sorpresa en muchas ciudades, no fueron beneficiosas para algunos sectores, entre esos el sector citrícola. Productores de distintos departamentos entrerrianos, especialmente de Concordia y Federación, mostraron cómo sus plantaciones se “congelaron” y explicaron que ese fenómeno generó pérdidas.
Para un sector que viene golpeado hace años y que todavía no puede hacer pie, tener pérdidas en plena temporada de cosecha y venta no es una buena noticia porque, además del impacto económico, los productores perdieron confiabilidad al no contar con la fruta cuando lo tenían planificado.
El productor Francisco Pérez Schait habló con Mirador Entre Ríos sobre lo que ocurrió y cómo impactó en la producción citrícola de la zona. “Fueron tres días de fríos intensos, no sólo nos afectó que hubiera bajas temperaturas, sino también la cantidad de horas que duró ese fenómeno, que eso es lo que realmente afecta a la producción. Es decir, no es tanto el frío, sino la exposición de la fruta a tanta cantidad de horas por debajo de cero grados como ocurrió durante los primeros días de julio”, contó.
IMPACTO EN LA FRUTA
Acerca de cómo afectan las bajas temperaturas a las frutas, indicó: “Para hacer un paralelismo práctico, lo que pasa con la fruta es más o menos lo que pasa cuando nos olvidamos una botella en el freezer. La fruta tiene mucho contenido de líquido, al igual que una botella, entonces el líquido cuando se congela se expande y al expandirse aumenta su volumen y rompe el envase que lo contiene. Dentro de la fruta tenemos las celdillas que contienen el jugo, esas celdillas son lo que comúnmente la gente conoce como pulpa de la fruta, entonces al congelarse el jugo se expande, rompe las celdillas, el jugo queda suelto y en ese momento se pierde ese líquido. Después durante días más cálidos, como los que tuvimos esta semana, ese jugo, que está todo suelto dentro de la fruta, se empieza a evaporar y dentro de un mes la fruta está totalmente seca adentro, vacía de jugo, ya no sirve”.
Según el productor “no hay peor momento” para que ocurran heladas, ya que a esta altura del año los cítricos estaban listos para ser cosechados y eso genera pérdidas y desconfianza. “La fruta ahora prácticamente ya estaba toda en madurez, o le faltaba muy poco. Es una mala noticia por donde se mire lo que ocurrió porque hubo pérdidas muy grandes. Dependiendo de la ubicación de la fruta vemos cuánto perdimos. La que está más expuesta a la intemperie, en la parte de afuera del árbol, se congela más rápido. La que está más cerca del corazón está más protegida. A veces no se congela toda, a veces media fruta está congelada y el resto no, pero en realidad las pérdidas que se producen son importantes y lo otro que ocurre es que se pierde la confiabilidad en nuestro producto y se complica mucho para poder trabajarlo y dar seguridad de una fruta de calidad. Así que la verdad es que esto nos complicó demasiado. Todavía debemos hacer un balance, vamos a ver en los próximos días qué cantidad de fruta se nos estropeó y qué pasó con los distintos lotes, las distintas variedades, no afecta a todo de la misma manera así que veremos”, dijo.
Acerca de cómo harán para exportar, Pérez Schait comentó: “Ahora tenemos que rearmarnos y ver cómo haremos. Tenemos que ver qué fruta cosechamos, testear la calidad y esperar que todo esté bien. La realidad es que nosotros somos los primeros interesados en que la fruta esté bien, porque si enviamos un cargamento que tenga una sola fruta mal eso se pierde y no queremos eso. La verdad es que es un año difícil el que estamos viviendo, tuvimos granizo, ahora esta helada. Entendemos que es parte de la naturaleza, pero la realidad es que nunca terminamos de acostumbrarnos”.
SOLUCIÓN COSTOSA
En el año 2022, productores y representantes de Cafesg recorrieron establecimientos productivos del departamento Concordia para comenzar con “un esquema de evaluación económica-productiva-tecnológica del sistema anti heladas, para la recuperación de la citricultura en el departamento que supo ser el centro de la citricultura nacional”.
Según explicaron en ese momento, este tipo de tecnología al igual que el ferti-riego representaba una alternativa para reducir el daño que generan las heladas. “Se trata de un ventilador de gran porte que toma aire a unos 8 metros de altura y lo expande a la superficie del suelo, alejando el aire helado de la plantación citrícola. Cada ventilador de estos cubre una superficie de 7 hectáreas”, detallaron.
Ese sistema todavía no se implementó de manera masiva y la explicación es simple: es costoso. “La verdad es que hay varios sistemas para mitigar el tema del frío, pero básicamente son todos tan caros para una producción que no tiene tanto valor como el cítrico, que se hace complejo poder utilizarlo. De hecho, en la zona prácticamente no hay controles anti heladas. Nosotros puntualmente tenemos una máquina de viento que atenúa bastante y mejora, pero las heladas han sido tan extremas que no alcanzó a resolver el problema”, mencionó Pérez Schait.
Mientras el sector espera que la naturaleza no vuelva a sorprender y generar incertidumbre, la economía no permite pensar en una solución rápida a la vista.
