La situación de los prestadores de servicios para personas con discapacidad llegó a un punto de quiebre. Con aranceles congelados desde diciembre de 2024 y un costo de vida cada vez más elevado, muchos centros de atención están cerrando en todo el país, mientras que quienes siguen funcionando lo hacen con deudas crecientes y hasta con la solicitud de préstamos personales para no dejar de atender a los pacientes. Por eso un grupo de concordienses decidió reclamar de manera particular: caminando desde la ciudad entrerriana hasta la Casa Rosada.
Además de la crisis apremiante, el reclamo surgió también frente a la inminente decisión del Ejecutivo nacional de vetar una ley recientemente aprobada en el Congreso, pensada para mejorar el financiamiento del sector. “Esto haría que directamente muchos tengamos que dejar de pensar en los pacientes y pensemos en si sigue conviniendo, lo que traería aparejados muchos retrocesos en la calidad de vida de ellos, cosa que nadie quiere siquiera imaginar”, dijeron los prestadores.
Actualmente es “solamente la empatía” la que sostiene una actividad que no resulta rentable. Esa misma empatía y amor por la profesión hicieron que la lluvia, el frío, las ampollas y molestias no fueran un obstáculo como para frenar una caminata que fue realizada con la ilusión de que el reclamo sea oído.
Los profesionales que encararon la misión partieron desde Concordia durante la fría y lluviosa mañana del miércoles 16 de julio y, tras caminar durante una semana, llegaron a la Casa Rosada el martes 22, por la tarde. A pesar de las condiciones, que no fueron fáciles de enfrentar, aseguran que “lo más lindo” es lo que vivieron durante el camino. “Recibimos muchos pedidos para llevar, muchos abrazos, comida, cariño y energía positiva. Quizás si no hubiéramos encontrado tanta gente buena en el camino, no habríamos llegado. Se dio y es un paso para que otros tengan iniciativas similares y podamos unirnos en este reclamo”, aseguraron a Mirador Entre Ríos.
RECLAMO PASIVO, PERO VISIBLE
Daniel Miñón es uno de los prestadores que concretó la caminata y llegó hasta Casa Rosada. Estuvo acompañado por dos colegas, Jesús y Gilda. En diálogo con Mirador Entre Ríos, contó por qué hicieron este esfuerzo tan grande y cómo lo vivieron. “Tomamos la decisión un mes y medio antes de emprender el viaje, ya que la crisis es cada vez más grande y necesitamos que la gente esté al tanto de lo que ocurre. La realidad es que hay varios centros terapéuticos que en distintas provincias están cerrando, hay cada vez más profesionales que están recortando las terapias y los aranceles están congelados desde diciembre de 2024. De todos modos, la caminata no fue sólo por el tema de los aranceles, sino por el hecho de que el Estado está recortando cada vez más las prestaciones, negándoles a los pacientes los insumos que necesitan a diario para vivir, como pañales o medicamentos”, aseguró.
Acerca de cómo están afectados los profesionales, contó: “Hay prestadores que aún tienen facturas sin cobrar desde 2024. Nos acostumbramos a trabajar a 60 o 90 días o esperar más. Hay meses que una obra social te paga los servicios de un paciente, otros que deja de pagarte sin explicaciones. Además, cuando reclamamos tenemos respuestas muy violentas por parte del Estado. A muchos papás de chicos les duele la forma en la cual se expresa el presidente, que en videos o conferencias ha hecho declaraciones muy fuertes y feas sobre los chicos con discapacidad, y eso denigra a un nivel muy alto”.
NO AL VETO
Según el prestador, en primera instancia pensaron en grandes marchas y cortes de calles, pero luego desistieron de la idea. “El protocolo anti piquetes no nos permite pensar en expresarnos en la calle, entonces pensamos en hacerlo de una forma pasiva. Fueron muchos días, una odisea física y un desgaste terrible, pero yo creo que se hace mucho más visible que ir a cortar una calle y estar todo un día en la puerta de la Casa Rosada con los carteles”, aseguró.
En el petitorio, que incluyó reclamos de profesionales y familiares que sumaron sus necesidades durante todo el trayecto, expresaron centralmente la necesidad de que la ley de discapacidad no sea vetada (aunque ya anunciaron que así será). “Nos tomamos el trabajo de explicar la ley y exponer los puntos centrales y pedimos, casi que rogamos, que no la veten. Si a esta altura del año se veta esta ley, significa que hasta diciembre seguiríamos exactamente igual, en las mismas condiciones, con los pagos atrasados, ellos seguirían recortando prestaciones y se daría un colapso total de discapacidad, porque muchos prestadores ya no podrían aguantar más y tendrían que cerrar sus centros. Los pacientes resultarían afectados en sus terapias, con sus docentes acompañantes, con los transportes y muchos profesionales podrían llegar hasta a tener que cambiar de rubro. La situación es difícil, dimos este paso y ojalá logremos que recapaciten”, indicó el concordiense.
PETITORIO
Al llegar a la puerta de Casa Rosada, tras los más de 450 kilómetros recorridos, Miñón y sus compañeros entregaron un petitorio con cientos de firmas y adhesiones. “Lo recibieron unas personas de mesa de entradas. Nos escucharon brevemente y se llevaron las hojas, pero no nos hicieron entrar, el trato fue bastante frío. De todas maneras, nos sentimos realizados porque logramos nuestro objetivo. Lo dimos todo y más por lo que creemos justo. También fuimos acompañados en todo el camino por personas que tienen el mismo reclamo y que tampoco bajan los brazos. Todo lo que hicimos fue hecho con el amor y la pasión que ponemos todos los días y eso es lo que nos reconforta”, concluyó.

