“Heridas Abiertas 3”: sangre nueva para el cómic argentino de género
La nueva novela gráfica está compuesta por seis historias autoconclusivas que responden de una u otra forma al subtítulo de la edición. Credit: Gentileza.

A días del inicio de una nueva edición de la convención de historietas Crack Bang Boom, la editorial porteña Pi Ediciones ha refrescado su catálogo con la publicación del tercer tomo de “Heridas Abiertas”, antología de terror y suspenso orientada al público adolescente y adulto, que viene funcionando muy bien.

El trabajo, que lleva por subtítulo el de “Demonios”, llega tres años después de su antecesora, con la premisa que ya es un sello característico de la colección: presentar historias escritas y dibujadas –en su mayoría– por una selección de autores noveles de la Argentina.

“Heridas Abiertas es la colección de antología de terror y suspenso de la editorial. Ya lleva publicados dos volúmenes, el primero se lanzó en 2019 y el segundo en 2022 («Sangre»). Por sus páginas pasaron artistas de renombre como Horacio Lalia o Quique Alcatena, acompañando a autores nuevos nacionales ya consagrados y artistas que publican su primera historieta en papel. Es una antología que se fue consolidando, con diversas nominaciones y nos enorgullece presentar en cada número historias nuevas y autores que están dando sus primeros pasos”, sostiene su editor Guido Barsi.

La nueva novela gráfica está compuesta por seis historias autoconclusivas que responden de una u otra forma al subtítulo de la edición.  Fantasmas que regresan en busca de respuestas, amistades puestas a prueba en situaciones extremas y la presencia de seres inexplicables en diversos momentos y espacios de la vida de los protagonistas son parte de los relatos que integran este tercer volumen.

“Heridas Abiertas” finalizó recientemente su etapa de preventa. Podrá adquirirse en la convención, en comiquerías selectas de todo el país y mediante contacto directo con la editorial a través de sus redes sociales: https://www.instagram.com/pi_ediciones/

La edición

“Heridas Abiertas. Vol. III: Demonios”, en cuanto a su diagramación no dista demasiado de lo presentado en los primeros tomos. Llega en un formato de 21×17 cm con un total de 68 páginas plasmadas en blanco y negro. Se compone de seis historias que oscilan entre las seis y once páginas de extensión, divididas, a su vez, de forma caprichosa, en tres partes. Cuenta con tapa a color a cargo de Aldana Goitea, cuyo diseño va en sintonía con los tomos anteriores, lo que permite identificar y darle entidad a la colección. El artista Carlos Dearmas se encargó de plasmar unas máscaras que ofician como separadores de cada uno de los capítulos y que pueden apreciarse con mayor plenitud – al igual que el bosquejo de la tapa – sobre el final del tomo, a modo de anexo. El diseño y maquetación corren por cuenta de Darío Reyes.

Es una compilación que se destaca, ante todo, por la variedad de estilos gráficos presentados, muchos de los cuales no llegan a apreciarse por su traslación en blanco y negro. En la actualidad una edición a color parece insostenible para este tipo de proyectos independientes, pero sin dudas supondría un gran salto de calidad para una colección que ha conseguido asentarse con el correr de los años. Algo que no es nada fácil.

Abre el tomo “Heridas”, con guion de Guido Barsi y arte de Florencia Verrelli. La historia la tiene a Andrea como protagonista, una joven que parece no estar en su mejor momento anímico tras el fallecimiento de su pareja. Sin embargo, las cosas pueden ponerse aún más feas, con la llegada de alguien que insistentemente reclama algo. Diálogos costumbristas bien ejecutados, como nos tiene acostumbrado el autor, y una trama que escala en tensión hasta su impactante cierre. Verrelli es prolija, ofrece trazos limpios y coquetea muy bien con la oscuridad que van adquiriendo los personajes con el correr de las viñetas (incluso en los globos de diálogo, que se tornan negros).

Continúa con “Humo negro”, una historia bastante oscura, de sacrificios, perpetrada por Manuel Müller y gráficamente muy bien trabajada por Rodrigo Lujan. Los miembros de una orden secuestran a una niña para entregarla como ofrenda, pero algo o alguien no está demasiado de acuerdo con eso. Un relato de premisa simple que por momentos se siente algo sobrecargado de diálogos. El disparador para su conclusión recuerda mucho a la escena de la taberna del film Bastardos sin gloria (Tarantino, 2009).

La segunda parte se inicia con “El fin de los tiempos”, segunda historia de Guido Barsi en el tomo acompañado, esta vez, por las ilustraciones de Locomotion Gonzalez. El dibujante – uno de los pocos que brindó el presente también en la antología anterior – despliega su talento retratando una breve historia de ciencia ficción y terror ambientada en el espacio

Una nave con una misión por cumplir se ve obligada a detener su marcha, lo que fuerza a parte de su tripulación a explorar para averiguar las causas. Una historia clásica en la que el autor revisita locaciones y sensaciones con las que se siente a gusto.  Un final efectivo, pero algo predecible.

El apartado cierra con “Proyección”, el relato más corto de la compilación y el que mejor conjuga el trabajo de ambos artistas. Martín Renard en guion y Tomás Aira en dibujos parten de una leyenda de internet que afirma que el proyecto MKUltra, una operación encubierta diseñada y llevada a cabo por la CIA durante la Guerra Fría, se prolongó mucho más tiempo del que estipulan los documentos. Y, a través de diversos experimentos, han conseguido dar forma a alguien capaz de crear lo que sea con apenas pensarlo. Pero pronto todo se va de las manos. Un cómic práctico, ligero y prolijo por donde se lo mire; y con un excelente manejo de luces y sombras.

“El tiempo del padre” de Leonardo Cocchi y dibujos de Juan Pablo Alloa Casale inaugura el tramo final. La idea es más que interesante y toma elementos pertenecientes a la literatura gauchesca: folclore, valores, creencias y elementos sobrenaturales. Incluso su cierre deja una moraleja o enseñanza, acorde a esa cultura. 

Ambientada durante los años de la presidencia de Sarmiento, la historia nos presenta a un gaucho que, tras cometer un hecho aberrante durante la Guerra de la Triple Alianza, parece estar maldito.  Todo lo que toca consigue contaminarlo de esa mala suerte y por ello se recluye, junto a su amada, en tierras inhóspitas. Allí conocerá a un extraño viajero.

En cuanto a su ejecución, existen algunos cambios bruscos entre la primera y tercera persona que dificultan la narración. Del mismo modo, hay sentencias que se toman con demasiada naturalidad. Los dibujos tienen cierto clasicismo que le sienta de maravillas al relato. Gran trabajo de Casale.

“Algo flota en el agua”, de Barsi y Vicho Mugroso cierra la antología. Se muestra con una estética y diseño de personajes pertenecientes al manga, algo que es totalmente funcional a la historia imaginada por Barsi. 

Un grupo de amigos decide pasar un fin de semana juntos en una casa recluida en el bosque, de pronto sucede algo que pondrá en jaque a esa, en apariencias, buena convivencia. Un trabajo fuerte, pero no por ello menos gracioso. Vicho Mugroso como dibujante encuentra el tono justo entre humor, ironía y tensión.

Consolidada como una de las antologías más interesantes del panorama independiente, “Heridas Abiertas” continúa apostando por nuevas voces y miradas dentro del cómic argentino. Este tercer volumen reafirma su propuesta editorial con historias que exploran lo inquietante desde distintos enfoques.


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