Rosario Central ganó el clásico rosarino y, a esta altura, casi que no debería ser noticia. El “Canalla” enhebró su quinto triunfo al hilo contra Newell’s y estiró a 21 la diferencia de derbys ganados a su histórico rival. Desde 2013, año en que regresó a primera división, los de Arroyito ganaron 15 clásicos, empataron cuatro y apenas perdieron dos. Son números tan demoledores como sorprendentes en el marco de un enfrentamiento que siempre había sido muy parejo y con prevalencia de empates. Pero este derby jugado en el “Gigante” de Arroyito el sábado pasado tuvo un detalle que lo hizo único e histórico: que Ángel Di María, el muchachito que volvió al club de sus inicios para seguir cumpliendo sueños, dejó su nombre marcado con letras doradas en el enfrentamiento entre “canallas” y “leprosos”.

El viaje de la pelota como si fuera un cometa luego de salir del pie zurdo de Angelito para luego explotar en el ángulo del arco defendido por el paraguayo Juan Espínola, ya forma parte de las grandes joyas del clásico rosarino. También la corrida de “Fideo” con la emoción transformándole el rostro, dibujando el ya típico corazón con sus manos y buscando con la mirada el palco en el que estaban sus padres, su esposa y sus hijas. El “Gigante” estallado de pasión y locura, fue el marco ideal para la obra de arte “auriazul”. Un cuento con final feliz que parece escrito por el “Negro” Fontanarrosa con trazos de nube.

“Ya no sé qué decir, lo único que me queda es salir campeón con Central”, alcanzó a decir Di María luego del gran triunfo “canalla”. “Le agradezco a mi familia por haberme permitido volver a vivir esta locura y a todos los hinchas de Central por el cariño que me demuestran todos los días. Esto es lo que siempre soñé y lo estoy cumpliendo”, agregó Angelito.

“Hace 18 años que venía soñando con esto, mirando los partidos por televisión desde muy lejos y soñando con una alegría como ésta con toda mi gente. La verdad que no puedo pedir más nada. Bueno, en realidad sí puedo pedir algo más, pero lo vamos a dejar para más adelante”, describió el futbolista campeón del mundo.

Después de la locura, la cordura

La euforia por un nuevo clásico ganado empieza a bajar y Central necesita preparar lo que viene para no desviar sus objetivos principales, que son luchar por el título y por la clasificación a las copas internacionales del año que viene. La victoria sobre Newell’s posicionó al equipo dirigido por Ariel Holan en ambas tablas. El próximo compromiso para el “Canalla” en este Torneo Clausura será ante Sarmiento, el sábado a las 19.15 en el estadio “Eva Perón” de Junín.

“Estoy contento porque el plantel hizo un gran esfuerzo para llegar de la mejor manera a este partido. No se nos venía dando de local y por suerte pudimos romper el maleficio justo en este partido, que ya sabemos lo que significa para la ciudad y para todos”, expresó el entrenador Ariel Holan. “Ahora nos toca disfrutar por algunas horas de este triunfo y a partir del lunes empezar a pensar en el próximo partido, porque esta es una rueda que no se detiene y el fútbol argentino no te permite relajarte”, completó el DT.

La otra cara de la moneda

Como siempre ocurre, el clásico rosarino deja confianza y tranquilidad para el que lo gana y inestabilidad y dudas para el que lo pierde. Encima, Newell’s está envuelto en un clima político bastante complejo, rumbo a las elecciones de fin de año en la institución. Cristian Fabbiani había logrado revertir ese ambiente convulsionado con buenos resultados y con la clasificación a cuartos de final de la Copa Argentina, pero es probable que esta nueva derrota en el clásico vuelva a agitar las aguas en el club del Parque de la Independencia.

La “Lepra” recibirá este viernes a Barracas Central en el “Coloso” y allí se verá de qué magnitud son las heridas que ha dejado la derrota con Central de cara al futuro inmediato. 


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