Teatro: Desde Cachorro y su itinerario provincial
Cacho Palma comienza la gira provincial que abarcará funciones en cinco localidades. Credit: Gentileza.

El maestro Cacho Palma no se guardó nada en la entrevista que mantuvo con Mirador Provincial, y  desnudó el espíritu de su búsqueda artística y los detalles de la gira provincial que es posible gracias al apoyo del Ministerio de Cultura de la Provincia a través de la modalidad Espacio Santafesino para giras. El encuentro con el creador dejó un manifiesto teatral, que es un fiel testigo de su legado artístico.

La voz de Cacho

-Luego de una primera temporada en Rosario, vino la gira por España,  Buenos Aires y ahora le toca el turno a la provincia. Cuando comenzaste a escribir Desde Cachorro, ¿imaginaste que iba a tener este itinerario?

-No imaginaba tan tremenda y  contundente repercusión de público y de crítica. Las primeras ocho funciones en Rosario y las seis de Buenos Aires fueron a sala llena y en muchos casos con sillas agregadas a los costados de la escena. Esa respuesta tan grata y de tanto reconocimiento no estaba en mis planes más optimistas. Desde el fin de la pandemia, vengo trabajando intensamente con los tres espectáculos de mi última trilogía. Estoy promediando cerca de 100 funciones al año y esto es posible por un intenso trabajo de gestión acompañado por una planificación seria y rigurosa. A comienzos de enero de este año, cuando Desde Cachorro se empieza a ensayar fuertemente, ya teníamos planificado el esquema de lanzamiento que consistía en lo que se cumplió con absoluta precisión, estreno en Rosario y en Ciudad de Buenos Aires, con salas concertadas, fechas definidas y realización de temporadas. Inmediatamente, surgió lo de España, que quedó cabalgando entre nuestras dos grandes ciudades. Donde vuelvo a ser invitado por El Umbral de Primavera, en Lavapiés Madrid para hacer las funciones de cierre de la temporada anual y por dos festivales muy importantes en Galicia. Para coronar una experiencia tan fructífera, el Rayo nos ofrece cerrar este año, con dos funciones.

-¿Cuál fue la recepción del público europeo?

-En España la recepción de la obra y los comentarios fueron muy reconfortantes y, sobre todo, el público jerarquizó la entrega y el compromiso de la actuación. También me encontré con profundas reflexiones sobre la temática, que jerarquizaron la propuesta ética y estética. Allá se hizo más evidente, la idea de no ceder ante el horror, y como dice el poeta “ante el horror sacarle lustre al instante”. Eso hizo que se revalorizará muy acertadamente esto que es premisa en la puesta “hay que arrancar la alegría a los días futuros”, lo que implica no quedarse atrapado en lo siniestro ni paralizado en la crueldad arrasadora, si no, aún en esos límites, permitirse buscar siempre un respeto por la condición humana, un amor por la vida y la realización comunitaria y una resignificación de nuestros deseos. También se subrayó el modo poético ficcional de contar y de narrar, tan nuestro, tan rioplatense y elmodo operativo en que logré condensar 100 años de historia, lo que produjo un doble acontecimiento, el de la representación en sí misma y un segundo acontecimiento producido por los comentarios y los encuentros que se suscitaron en cada cierre.

-Algo similar ocurrió con tu anterior obra, 22 de agosto. Tus últimas creaciones, ¿están edificando un nuevo modo de sostener una práctica de lo teatral?

-Algo de esto empecé a avizorar cuando terminé de escribir mi libro Tablas, potrero y diván. Allí empezaba a sostener que hay un momento en la vida, donde un artista, deja de preocuparse por contentar a los otros, sean maestros, referentes o público, que deja de producir “pret a porter”, al gusto de los otros, o respondiendo a la demanda, para empezar a hacer y a crear desde lo que es. Hoy me sostengo en un estilo personal, hago lo que soy y soy lo que hago. Y creo que eso de vertebrar lo poético ficcional desde una toma de posición subjetiva, desde la honestidad y el despojo, es algo fundamental y prioritario para los tiempos que corren.

Teatro infinito

Desde Cachorro es una obra inacabada, que se escribe en su andar. ¿Cómo mutó desde esa primera función el 14 de mayo hasta este cierre de temporada en Buenos Aires?

-Mi producción está marcada por lo no concluido. La tesis es siempre la de “obra abierta”, el teatro está vinculado a lo que se suscita ahí, en ese brillo del instante, de lo circunstancial. No hay ninguna función idéntica a otra, cada vez es un estreno, una nueva manera de salir a encontrar eso que se espera y que se intenta lograr, para dejar que eso advenga. El actor creador se prepara diariamente y trabaja rigurosamente cada obra, para sostener ese espacio necesario y vital. Fundamentalmente, la obra crece, se enriquece y, sobre todo, se encuentra a sí misma. Mi viejo maestro Néstor Zapata, no se cansa de decir, que una obra empieza a encontrarse, a instalarse, cuando se superan las primeras 30 funciones. Eso está ya aconteciendo con desde Cachorro, que mantiene una estricta fidelidad con su origen, con sus marcas, pero a la vez recibe lo transitado, lo atesora y sobre todo lo incorpora, función, tras función.

-Al ver tus obras, el espectador se va con la sensación de que hay un mundo mejor que es posible, y que esa posibilidad es por medio del teatro y de las artes en general. ¿Es la búsqueda artística de Cacho Palma?

-Si el arte pudiese cambiar el mundo, ya lo hubiésemos logrado. Sensibilidad, apuesta, innovación son inherentes al arte y llevamos cientos de años produciendo, inventando y jerarquizando, pero al mismo tiempo prosiguen los exterminios, las guerras injustas, el hambre y la explotación indiscriminada y artera, del hombre y de su tierra. Por lo tanto, el arte propone, teje sueños, nos brinda argumentos y contenidos, pero lamentablemente no es suficiente. Así y todo, es necesario mantener abierta la confrontación y la provocación. Nuestra experiencia indica lo necesario de transformar cada queja en un reclamo y cada reclamo en una estrategia de lucha y de superación. Desde el arte ser parte de esa lucha comunitaria, sin ninguna pretensión de vanguardia esclarecida ni de afán panfletario y pedagógico, mantener el esfuerzo por tratar de entendernos, de escucharnos y de encontrarnos, con eso me contento. Si una obra me transforma y transforma al público, ya es un granito de arena y como dice don Atha «la arena es un puñadito, pero hay montañas de arena”.

-¿Qué significa arrancar la alegría de los días?

-Es una metáfora muy potente y que provoca una hermosa reacción en el público presente. La metáfora cuando es agraciada y recibida produce cambios impredecibles, nadie puede saber de antemano, cuanto puede abrir una metáfora o, de hecho, en el trabajo del actor, cuanto puede un cuerpo. Es decir, sigo creyendo en la semilla, en la potencia, en lo que debería advenir, si no me quedaría en casa muñido de aparatos tecnológicos, encerrado en el infierno “del hombre que está solo y espera…”. El secreto de esta enunciación, lo encuentro justamente en el acto de arrancar, palabra noble y prodigiosa, arrancar es lo opuesto a esperar, a estancarse, a pudrirse.

-¿Cómo sigue la gira por el interior del país?

-Volver a nuestra querida provincia, y recorrerla es un placer maravilloso y es algo con lo que siempre estoy en deuda y además es una da las cosas que siempre le agradezco al teatro. En nuestras giras tomamos la vía del encuentro, del compartir y del poder estar en cada ciudad. La presentación de la obra es un aspecto de cada visita, pero que de ninguna manera es lo único que podemos ofrecer, porque justamente, se trata de ofrecer y de intercambiar una experiencia. Como actor necesito ser rigurosamente sensible al entorno y a las circunstancias en que una población me recibe y me aloja.

Segundo manifiesto teatral 2025 ( por Cacho Palma)

«Llevaba años con esa idea del libro calendario, donde cada día iba a contar una historia, porque es verdad que estamos hechos de átomos, pero también estamos hechos de historias. Nosotros, los hijos de los días, contenemos historias que nos dicen y quieren ser contadas. Y andadas, porque las palabras tienen piernas. Soy un tipo suertudo –cuenta Eduardo Galeano–. Las historias me buscan, me dan un par de golpecitos en la espalda, toc toc, y me piden: ‘Contame, que valgo la pena’. Yo las escucho, y casi siempre resulta verdad eso de que valen la pena. ¿De dónde vienen? De todos los lugares y de todos los tiempos. Muchas han sido recogidas hace añares, otras son de ahorita nomás. La memoria es un buen colador. Ella sabe elegir”.

Escribiendo mi última trilogía (1917-2025), hasta que nació Desde cachorro, no me había enterado de que estaba gestando, justamente eso, una trilogía teatral. Me encontré con un retorno potente al actor narrador, al que se permite vivir una historia y muchas historias a la vez, para dejarse atravesar por ellas, hasta el punto de poder habitarlas y hacerlas propias, genuinas, subjetivas. Así pude descubrir que contando con la magia milenaria del teatro se puede gestar un hallazgo que toque lo verdadero, el de reinventar un rito teatral capaz de poner en juego una presencia absolutamente real, donde el coraje y la implicación conducen desde el horror al dolor de existir, desde la traición y el olvido, a la memoria y al deseo de futuro, donde la dignidad y la ética del cuerpo conducen y protagonizan la escena. Las marcas retornan en cada experiencia ante el público y cada función se transforma en un juego infinito (narrar para no morir), donde el tiempo y las cosas de la vida deja de arrasarnos, de pasarnos por encima, para transformarse en una red prodigiosa, tejiendo una alfombra mágica, contundente y necesaria. Permitiéndonos transitar un mapa construido con los tesoros de nuestra experiencia.

Arribando a este momento y a medida en que Desde Cachorro se reproduce y late en distintos escenarios y nuevos entornos comunitarios (como lo siguen haciendo El camino de la fuente y «22 de agosto»), nos encontramos ante una sombra feroz que acecha y confunde. Mientras el actor sostiene y enuncia su palabra en una necesaria primera persona, resulta acosado diariamente, como también su público, por una devaluación artera y sistemática de la palabra. Mientras el actor enarbola argumentos y sostiene su discurso teatral, una inundación de banalidad y de falsedad parece ahogarnos en la peor de las miserias.

Entonces ahora, tras 8 años intensos de elaboración, creación y gestión, puedo comprender hasta qué punto es necesario volver a los extremos de la experiencia humana, para poder recuperar el verdadero peso de las palabras y de la acción transformadora (esa que asegura el hecho teatral). Y cómo debemos más que nunca retornar a las fuentes y seguir proponiendo el arte como vehículo para producir nuevos puentes y reinstalar nuestro tejido cultural y social.

Hoy es necesario que un actor retome cada lucha, de cada caído, de cada marginado, de cada golpeada y humillada, que recoja la «fuerza de la sangre» (como decía el enorme Federico García Lorca), para recuperar la esencia de lo sensible, las marcas de lo comunitario y los fundamentos de la condición humana.

Gira provincial

Sábado 27/9 Venado Tuerto. Teatro Malandra

Domingo 5/10 Bigand. Sociedad Italiana

Viernes 10/10 San Justo- Sala cosmopolita

Sábado 11/10 Reconquista. Sala Auditorio Casa del Bicentenario

Domingo 12/10 Esperanza. Teatro La Juana

Sábado 1 y 8 de noviembre Rosario. Teatro El Rayo (cierre de año).

La obra 22 de agosto y  tres funciones en Rosario

18/10 Biblioteca Pocho Lepratti

23/10 Orilla infinita

25/10 Aire libre Radio comunitaria

Ficha

Actúan: Sabatino Palma


Vestuario: Lorena Salvaggio

Escenografía: Néstor Aliani

Técnica: Lautaro Palma

Música: Myrian Cubelos, Martin Elgoyhen


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