Santa Fe bajo la lupa del «proceso»: moral y buenas costumbres
El paralelismo entre la distopía orwelliana de «1984» y la realidad argentina durante la última dictadura militar resulta escalofriante. Entre 1976 y 1983, la Junta Militar implementó un férreo control social y cultural, censurando cualquier expresión que se desviara de la «moral y las buenas costumbres» impuestas por el régimen. Santa Fe, como el resto del país, no escapó a esta realidad.
El digesto de 1978: un compendio de la represión
El Digesto de 1978, compendio de ordenanzas y decretos municipales, dedica un capítulo específico a las «Faltas contra la Moral y las Buenas Costumbres», concretamente los artículos 145, 146 y 147. El gobierno interventor de la Junta Militar en Santa Fe detallaba allí qué se consideraba un «atentado» a la moral, incluyendo el lenguaje, la vestimenta, la desnudez –incluso algo tan común hoy como circular con el torso desnudo en verano–, impresos, grabaciones y gráficos en la vía pública. También se perseguían acciones que «disminuyeran el respeto» a las instituciones religiosas o «lesionaran el sentido de la dignidad humana y la libertad de cultos», incluso en espectáculos públicos.
Multas, arrestos y clausuras: las sanciones del régimen
Las sanciones por estas contravenciones incluían multas –con montos considerables para la época– y, en caso de incumplimiento, arrestos de hasta quince días, clausuras de locales e inhabilitaciones de hasta 180 días. La presencia de menores en locales nocturnos como bares, cuyo ingreso les estaba prohibido, se penaba con multas y/o arrestos de hasta 15 días para los titulares de los establecimientos.
Control sobre la expresión pública
La venta, edición, distribución o circulación de libros, revistas, fotografías, carteles, impresos, audiciones, grabaciones, imágenes o cualquier otro material considerado «inmoral» se penalizaba con severas multas y hasta dos semanas de arresto. Las penas se aplicaban a editores, distribuidores, vendedores y a cualquier persona involucrada en la comercialización. Todo estaba tipificado en el Régimen de Infracciones y Penalidades de Santa Fe (Ordenanza N° 7.882).
La larga sombra de la dictadura: derogaciones tardías
Con el retorno de la democracia, este régimen fue modificándose. Si bien hoy no se detiene a nadie por el incumplimiento de una multa, resulta llamativo que los artículos 145, 146 y 147, esos «correctivos» a la moralidad impuestos por la Junta Militar, recién fueron derogados por la Ordenanza Nº 10.450 el 3 de junio de 1999, en plena democracia. Las penas de arresto, por su parte, se suprimieron mediante la Ordenanza Nº 8.995 del 23 de diciembre de 1987.
El control de la DGI sobre la cultura santafesina
La investigadora santafesina y Dra. en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Conicet, Laura Schenquer, explica en un artículo académico cómo la Dirección General de Informaciones (DGI), creada en los años ’60 pero con mayor preponderancia durante la dictadura, controlaba el panorama cultural en Santa Fe. La DGI inspeccionaba las actividades e individuos en instituciones públicas y privadas, incluyendo cines, teatros, escuelas, clubes y otras organizaciones civiles.
Archivos de la represión: fichas ideológicas y recortes periodísticos
La DGI mantenía un «archivero» con «fichas ideológicas», recortes de diarios, volantes, afiches y otros materiales con información sobre personas consideradas sospechosas. En cuanto a la persecución de las «inmoralidades», Schenquer recuerda que los Documentos Básicos del Proceso (DBP), en el Acta titulada «Propósitos», planteaban como objetivo «restituir los valores esenciales», descriptos inicialmente como «moralidad, idoneidad y eficiencia» y luego como «los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de la dignidad del ser argentino».
