Un intento de femicidio que llegó a la clase de literatura
La docente y sus alumnos del Instituto Secundario Sagrado Corazón, de Gualeguaychú.

El domingo 24 de agosto, en una vivienda de las calles Gutemberg y La Rioja, de Gualeguaychú, un oficial de policía disparó contra su pareja, Carolina Huck, vecina y egresada de la institución, en presencia de su hija de 5 años.

La profesora Campostrini explicó que “este episodio, que impactó profundamente a la comunidad educativa, no lo abordamos sólo como un hecho policial o judicial, sino como un espejo doloroso de las tragedias que la literatura ya ha puesto en escena siglos atrás. Al leer Otelo, de William Shakespeare, encontramos en la ficción elementos que dialogan con lo sucedido en nuestra ciudad, y que nos invitan a pensar sobre los celos, la violencia y las formas de vincularnos”.

«De ese debate surgió este artículo, que busca tender un puente entre la literatura y nuestra realidad: El ‘síndrome de Otelo’ designa en psicología el trastorno de celos obsesivos e infundados que lleva a acusar permanentemente de infidelidad a la pareja, aún sin pruebas. En la obra de Shakespeare, no se habla de evidencia, sino que bastan los fantasmas internos y la desconfianza enfermiza para desencadenar la tragedia”.

“Los Otelos siguen existiendo porque todavía persiste la idea de que la pareja es una pertenencia y no un vínculo de libertad y respeto. Desde el Instituto Sagrado Corazón creemos que la educación, la lectura crítica y el diálogo social son herramientas para transformar esta realidad. Nuestra intención no es solo leer Otelo como una obra clásica, sino también preguntarnos qué nos dice hoy, aquí y ahora, en Gualeguaychú”, expresó la docente y agregó: “El desafío es aprender de la literatura para construir relaciones más sanas y evitar que la tragedia se repita en la vida real. Como comunidad educativa católica, también estamos llamados a sembrar esperanza. La fe nos invita a recordar que el amor de Dios no es posesión ni control, sino entrega, respeto y servicio mutuo. Confiamos en que, a través de la educación, la oración y el acompañamiento pastoral, podamos ayudar a nuestros jóvenes a que no haya más Otelos y construir vínculos más libres y respetuosos, donde el otro sea visto como un don y no como una propiedad”.


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