Alumnos de Concordia ganaron una competencia de innovación a nivel nacional
El equipo de estudiantes universitarios de Concordia, ganador de la instancia nacional. Credit: Belén Fedullo

Por octava vez consecutiva, la Facultad de Ciencias de la Alimentación de la UNER, en Concordia, fue sede del Rally Latinoamericano de Innovación, una competencia internacional que promueve la creatividad, el trabajo interdisciplinario y la innovación abierta entre estudiantes universitarios de toda Latinoamérica.

El evento se llevó a cabo los días 10 y 11 de octubre, con una intensa jornada de 28 horas consecutivas, en simultáneo con distintas sedes de países como Argentina, Uruguay, México y Colombia. En esta edición, la sede Concordia reunió a 122 estudiantes distribuidos en 13 equipos, quienes trabajaron en desafíos vinculados con la salud, el ambiente y el desarrollo sostenible.

En la competencia local, el equipo “Innovadibu” se consagró ganador de la sede Concordia con su propuesta “Huertos Verticales”, mientras que el equipo “Hilo Verde” fue elegido en la categoría Impacto Social con un innovador proyecto de reciclado textil.

La sorpresa y el orgullo llegaron al conocerse que “Hilo Verde” también resultó ganador a nivel nacional, un hecho inédito para la sede Concordia desde que el Rally se realiza en la ciudad –comenzó en 2014–. El equipo está integrado por Matías Grahl, Facundo Zilloni, Agustín Del Valle, Valentino Pietravallo, Lucía Botti Rodríguez Pereira, Magalí Trentin, Facundo Ariel Andrada Reynoso, Gonzalo Vallejos, Manuela Perrón y Franco Verbauwede.

La ingeniera Celeste Stinermann, representante de la sede Concordia, destacó: “Es la octava vez que nos sumamos como sede junto a la de Oro Verde. El Rally busca fomentar la creatividad, el trabajo en equipo y la comunicación efectiva entre estudiantes. Lo valioso es que participan jóvenes de distintas carreras, y eso enriquece las propuestas”.

Sobre el grupo que ganó la mención nacional, comentó a Mirador Entre Ríos: “Es la primera vez que un grupo de nuestra sede gana a nivel nacional. Es un reconocimiento muy importante no solo para la universidad, sino para todos los estudiantes que participaron con tanto entusiasmo”.

TRABAJO EN EQUIPO

Para el grupo ganador, la competencia no fue solamente eso, sino que aseguran que significó “una instancia de aprendizaje”.

Matías Grahl, estudiante de Ingeniería Mecatrónica de la Facultad de Ciencias de la Alimentación de UNER, dialogó con Mirador Entre Ríos acerca de cómo eligieron el tema a desarrollar y cómo trabajaron en la propuesta con estudiantes de distintas carreras. Sobre el evento, comentó: “Es una experiencia que se vive a todo nivel, como dice su nombre, de Latinoamérica. La propuesta consiste en armar grupos y luego desde la organización te dan una cierta cantidad de problemáticas sociales en distintos ámbitos y hay que buscar los caminos para resolverlos. Eran nueve propuestas y nosotros tomamos una que planteaba qué hacer con los residuos textiles”.

–¿Por qué eligieron ese tema?

–Primero nos dividimos, éramos 10 en total, y en pequeños grupos comenzamos a pensar qué tema trabajar y cómo hacerlo. Buscamos información, investigamos y nos decidimos por ese tema porque nos resultó muy interesante. La mayoría éramos estudiantes de Ingeniería Mecatrónica, había estudiantes de Ingeniería de Alimentos, de Farmacia también, entonces creímos que lo del reciclaje de telas era lo mejor para poder aportar desde cada lugar.

–¿Qué proponían con el proyecto?

–Lo que buscamos es darle una segunda vida a las telas que son desechadas. En nuestra investigación vimos que, al puerto de Iquique, en Chile, llegan todos los residuos textiles desde Europa y Estados Unidos y se estima que hay un aproximado de 150.000 toneladas por año que entran. De toda esa tela aproximadamente entre un 60 y un 80% se termina tirando porque no sirve ni para arreglarla, ni para venderla. Entonces, lo que hace la gente es o la prenden fuego o la entierran. Atentos a esto, lo que buscamos en sí es una solución química, que es transformar la tela en etilenglicol, que es un compuesto químico que está presente en el PET, en el plástico. El proceso que nosotros planteamos fue transformar los residuos textiles en PET y a su vez el PET, que es un tipo de plástico, poder aprovecharlo porque es muy utilizado, se lo ocupa mucho en las industrias, más que nada como refrigerante. También se puede hacer biodiesel, se ocupa en la industria farmacéutica, tiene millones de usos.

EL FUTURO

–¿Quedará solamente en el proyecto o creen que se puede aplicar?

–Como grupo solamente encaramos la investigación y el proyecto, pero quedó todo hecho y consideramos que puede llevarse a cabo. Si se presenta algún inversor interesado ya estará hecho todo el proceso previo y será más sencillo. Es rentable y la inversión inicial se recupera aproximadamente a los dos años, con buenas ganancias. Ahora recién estamos celebrando el premio que ganamos, pero veremos si a algún inversor le interesa.

–¿Qué conclusiones sacaron luego de esta experiencia?

–La realidad es que lo primero que sentimos cuando terminó la competencia fue emoción, por el premio y por cómo salió todo. También creemos que nos enriqueció el haber hecho esta experiencia porque aprendimos a trabajar en equipo, incluso con gente que no conocíamos, aportando cada uno desde su lugar y desde su conocimiento para buscar una solución que permita cuidar el ambiente. Lo más importante es que se formó un gran grupo, lo que tal vez nos permita trabajar en otros proyectos más adelante.


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